El cuclillo sigue cantando.
24 abril 2025 San Fidel 114 - 251
PARA PENSAR: Quienes no se mueven, no notan sus cadenas.
Murcia, jueves, sin novedad en casa ni familiar. Hay cambios: Papa muerto, Ana en Madrid de pruebas, fiestas en Murcia, y otras menudencias… Yo te cuento de hace unos años:
24 julio 1985.- Miércoles maravilloso, víspera de Santiago, todo” a merveille” en la casa. Cuadro para el recuerdo: Mamá cose cerca, sobre una mesa. Lina, Miguel y Ángel hacen sus deberes. Solo se escucha, de vez en cuando, el cucú de un pájaro próximo.
Muy de vez en vez, el ruido de un coche, que pasa a un hectómetro de nosotros. Muy de tarde en tarde, el ruido de un avión que nos sobrevuela a mucha altura. Creo sinceramente que las idas y venidas son innecesarias, que son hijas de tensiones y miedos.
No proporcionan bienestar. Mejor un reposo sereno y tranquilo en un mismo lugar con acciones sencillas poco complicadas y repetidas. Como esos niños que no se cansan de oír el mismo cuento una y cien veces contado por su madre a la hora de dormir.
Cierto que esa paz es admirable. Pero hay personas, cierto también, que gozan con un viaje; que sienten placer cambiando de lugar, o alternando con otras personas.
Hay, sin embargo, situaciones comunes que originan malestar y disgusto por cuanto nos rodea ya sea en la paz santanera nuestra, en las concurridas playas, o en aviones supersónicos de lujo: es el dolor físico o moral.
Hace un momento he leído, cogida al azar, una revista de Selecciones del año 73; la del mes de junio. Uno de sus artículos “Peligros de las emociones” asegura que los conflictos emotivos pueden causar jaquecas, úlceras, asma, infarto, e incluso la muerte. Ya lo sabíamos, pero ¿podemos librarnos de tales emociones?
Esta mañana nuestra vecina Mari gritaba a su hija de forma descompuesta y agresiva. La culpa no es de la pobre anciana. Son sus nervios, su adrenalina, su mal, en una palabra, que le hacen actuar así. Lástima debemos tener a estas personas en tales situaciones.
¿Cómo entonces va a controlar sus emociones? ¿Cómo va a dominarse por un ejercicio de su razón? Imposible. En este estado a que llega de tensión, de desequilibrio, no hay razón que gobierne. Es su locura suelta, desatada, que actúa y grita.
Luego, en el sosiego posterior, dirá: “¿Cómo ha sido posible?”, “¿Cómo pudo suceder?”. Pero fue inevitable. Fue, repito, su enfermedad, su locura, quien campó por sus respetos. Pobre Mari y pobres de nosotros en situaciones parecidas.
La yaya Lina desconcertaba al abuelo por las noches, con gritos similares. Él, nada acostumbrado a los gritos de su mujer, nos llamaba por teléfono: “Venid, tu madre está insoportable”. ¿Cómo recordaremos aquellos primeros pasos de su calvario posterior?
¿Comprendía el padre la situación de enfermedad de la madre? ¿Se daba cuenta de que ella era inocente? ¿Que si actuaba así era por su cabeza trastornada?
El avión irá camino de Sevilla o de Granada. Los pasajeros ilusionados irán tan felices dentro. ¿En qué quedamos? Bueno, unos más y otros menos, según su estado anímico. Quiero decir según su estado de salud.
Ni todos gozamos con las mismas cosas ni todos participamos siempre de los mismos deseos. Cada persona es ella solita en el Mundo por más que haya ingredientes comunes a todos para su felicidad o para su desdicha.
Adelina está en París, nos dijo ayer su buena amiga Carmen Gregorio. El caso de Adelina es, como muchos, un caso singular. Contrajo matrimonio con Antonio Chacón; tuvieron coche, casa, chalet en la playa, hijos, todo cuanto a simple vista puede hacer feliz a una persona normal.
“Lo tengo todo”, se dice a sí misma. Solo me falta los viajes, pues a viajar: a París, a Roma, a Lisboa… Adelina es una mujer buena, pero no es sencilla. Y la culpa no es de ella. Es un tipo de alteración personal el suyo que priva de sosiego a las personas.
En su juventud pasó muchas privaciones y luego se quiso desquitar con la ostentación y el despilfarro. “Lo tengo todo”, se decía. Pero ¿era feliz en el fondo esta mujer con coche, casa, chalet, joyas y viajes?
Pues no. Su mal no la dejaba vivir en paz. Y a la sombra de este drama, Antonio, el sufrido Antonio, como una maleta cerca, espera siempre los nuevos caprichos de la señora.
El cuclillo sigue cantando. El sol entra a raudales por la puerta abierta del estudio. Mamá sigue bajo los pinos con la aguja. Y los pequeños escriben cerca. Silencio, olor a pinos, piar de periquitos abajo.
Las 11:00 h de la mañana y víspera de fiesta. El ruido de otro avión se oye. Debe de ser este un camino de paso para los aviones: de Alicante a Andalucía; de Andalucía a Levante. De vez en cuando un coche sube al convento.
Francisco Tomás Ortuño.
PREDECIR EL TIEMPO:
Miguel Delibes decía que el cielo de Castilla es tan alto porque lo elevan los labradores de tanto como lo miran.
Hasta hace algunas décadas, la gente, sobre todo quienes se dedicaban al campo o vivían en poblaciones rurales, sabían interpretar el tiempo con solo observar la naturaleza.
Pequeñas variaciones atmosféricas, imperceptibles para nosotros, afectan al comportamiento de algunos seres vivos.
Golondrinas y murciélagos vuelan más bajo de lo normal cuando baja la presión atmosférica. Sin embargo, si lo que viene es una tormenta, vuelan más alto en busca de insectos que son arrastrados por las corrientes ascendientes de aire.
Las arañas tejen sus telas en época seca, y los grillos aumentan la frecuencia de sus chirridos a medida que aumenta la temperatura.
Las abejas regresan al panal antes que se desencadene el mal tiempo; pero si a finales de verano y durante el otoño están más activas de lo habitual indica que el invierno será frío.
Justo antes de la llegada de la lluvia, las ranas croan más; aparecen hormigas con alas: se bañan las palomas, y las hormigas andan en fila mientras que las vacas se tumban.
Francisco Tomás Ortuño
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