El trabajo hoy es un caos.
20 Marzo 2025
Murcia, jueves, sin novedad por aquí. Os cuento de atrás:
22 octubre 1984.- Lunes otra vez. No San Lunes, como se dice de los Viernes. ¿Por qué nos gustan los Viernes? ¿Por qué los Lunes nos desagradan? Por el trabajo. sin duda. El Lunes tiene días por delante de trabajo. Los Viernes son víspera de fiesta.
O, por lo menos, de hacer cada cual lo que le venga en gana, lo suyo y a su aire. Cuando hay una fiesta en medio de semana, nos parece que ya se toca con la mano. que el tiempo corre más deprisa, que la semana es otra más simpática. ¿Y todo por qué? La gente no trabaja a gusto.
El trabajo es y será siempre el yugo, el castigo bíblico, “Comerás el pan con el sudor de tu frente”. Los estudiantes no quieren tampoco los lunes. Se levantan con caras hoscas, cansadas. Los demás trabajadores igual.
Convirtamos los lunes en días alegres, habremos cambiado la sociedad. ¿Y cómo se va a realizar el milagro? Hay que aprender a ver los lunes con ilusión. Pienso que dulcificando los trabajos, y dando a cada cual su preferido, su auténtico destino.
Cuando el hombre vaya al trabajo como va a una fiesta, cuando le sea tan grato que no lo cambie por nada del mundo, todos rendiremos más y nos sentiremos mejor. El problema del trabajo está por revisar, hoy es un caos. creo que estarás conmigo en que así no debe seguir.
Uos trabajan y otros no trabajan; unos lo hacen durante muchas horas y otros durante pocas; unos en tareas duras y otros en tareas suaves. El reparto del trabajo es de lo más injusto que tenemos. Hay que revisar las estructuras sociales y suavizar los trabajos, humanizarlos y repartir lo mejor.
Cuando nos toque trabajar dos días a la semana y el trabajo sea liviano como pluma y dulce como caricia, los lunes serán sin duda San lunes. Hoy no, hoy los lunes para una inmensa mayoría son odiosos, aburridos y hasta peligrosos.
Lina y yo estuvimos ayer en la glorieta. Nos llevamos pipas y pan molido para echar a las palomas. Cientos de palomas blancas a nuestro alrededor, encima de nosotros, por los brazos, por los hombros. Lina las espantaba y no se iban. Por instinto sabían que no les haríamos daño y por instinto buscaban el sustento de nuestras manos generosas.
Yo recordé a don Francisco, el cura de Jumilla. Hace unos años fuimos en grupo por Andalucía. En el parque de María Luisa de Sevilla había también palomas como estas, cientos de palomas blancas y confiadas. Don Francisco daba de comer a las palomas que le llegaban de los 4 puntos cardinales. Hasta en la boca, don Francisco gozaba con las palomas de Sevilla.
Andrés de Carrax compañero en Elche de la Sierra me dijo que en su pueblo había un cura joven que no dejaba la sotana. En cierta ocasión fue a la capital que estaba en fiestas y de paso fue a los toros. “Si parece don José “, se dijo Andrés. Me acercaré más y efectivamente era el cura de su pueblo con boina y chaqueta que lo camuflaba bastante bien.
“Don José, no le había conocido”. Siguieron con la corrida. “Con la sotana llamaría la atención. así paso más desapercibido”.
Don Paz vino al Colegio de paisano, como otro maestro más.Yo era director. A los muchos días semanas y meses supe que era cura porque me lo dijeron las alumnas en prácticas. “Anda está aquí don Paz”, me dijeron.
¿Es que le conocéis?, pregunté yo.
Claro, respondieron ellas. Es el sacerdote que nos daba religión en la carrera.
Don Paz un día puso a las alumnas de octavo curso diapositivas de formación sexual. Yo estaba incómodo. Las alumnas nerviosas. Él creo que gozaba viendo ciertas imágenes. Luego supe que don Paz se casó y dejó la Santa iglesia como cura.
Era, quizás, quien su ego se presentaba en su vida con fuerza irreprimible en otra dirección. Lo mismo le ocurrió a Antonio Jiménez y otro tanto a Saturnino., compañeros míos. Saturnino un día celebraba su misa en la iglesia del Salvador. En la homilía habló de problemas sociales y de cuestiones un tanto escabrosas de política. Eran momentos muy delicados para dirigirse así a los fieles. Cuando estaba más encendido, se levantó de su asiento don Sebastián Cutillas, Profesor de San Francisco, muy cerca de donde yo estaba, y le increpó: “Padre, aquí venimos a oír Misa no a un mitin político".
Hubo revuelo en la iglesia. Saturnino luego se casó también.
Pascuala este año no tiene trabajo. Ahora se ha matriculado en la Escuela de Artes y Oficios para un cursillo de cerámica. El caso es ocuparse en algo. La mujer necesita por lo visto ocuparse en algo. Es propensa al desaliento, a la depresión, sobre todo en ciertas edades.
Y más cuando se ha trabajado durante años en la enseñanza. A la Escuela de Artes y oficios irá los jueves y los viernes, solo dos días a la semana. Es el trabajo ideal que yo propongo, que yo propugno. La Escuela de Artes y Oficios es por lo visto un modelo de escuela del futuro.
Dos días de trabajo y cinco a descansar. Veremos cómo le sienta a mi mujer su nueva ocupación.
Francisco Tomás Ortuño.
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