Lázaro.

26 Junio 2025 San Pelagio 177 pasados y 188 sin pasar pero que pasarán.

   Murcia, jueves, finiquitando el Curso y preparando el verano, sin novedad en casa. Te contaré de atrás:


   10 marzo 2009, Murcia, martes, las 10. La idea me baila en la cabeza. ¿Habrá algo más difícil que resucitar a un muerto? En la Biblia tenemos que Jesús resucitó a Lázaro. Su amigo Lázaro murió y sus hermanas Marta y María buscaron al Maestro amigo-

  - “Tu amigo ha muerto”, le dijeron.

   Y Él les contestó: está dormido y fue a su casa, y le dijo que se levantara. Y con el asombro de los presentes, Lázaro se levantó y se puso a andar.

   Jesús había obrado uno de los milagros más portentosos que cabe pensar. Cuando la carne se descompone y apesta porque la materia no tiene vida, Jesús le ordena que vuelva a vivir.-

   No entro en la cuestión de si Lázaro estaría de acuerdo o no con su vuelta con los problemas que ello le supondría ante los demás y ante él mismo sino al hecho en sí del milagro de resucitar a un muerto.

   El alma que había partido a Dios sabe dónde, volvía otra vez a la prisión de un cuerpo terrenal para seguir allí más tiempo. “¿Por qué me haces esto, Jesús?”, preguntaría Lázaro con gesto desabrido.

   “Para probar que soy Dios”.

   “Y yo he servido de conejo de indias”.

   ¿No te alegras de haber vuelto para morir de nuevo?

   Pues no, que ya que había pasado el trago tener que pasarlo de nuevo no me hace gracia. ¿Habrá algo peor que morir? Y una vez que lo había logrado, vienes tú y me devuelves a este valle parar tener que volver a morir. Que la vida sería una fiesta y un gozo si no tuviera la muerte enfrente esperando.

   Una vez que lo he pasado, vienes tú y marcha atrás, a repetir. Pues no me hace gracia, amigo mío, que ya podías haber hecho el milagro con otro o simplemente dando la vista a un ciego o curando a un paralítico.

   Es lo peor que has podido hacerme, Nazareno.

   Luego lo haré contigo de nuevo.

   ¿Has dicho que luego lo harás conmigo otra vez?

   Sí, Lázaro, igual que te he resucitado a ti me resucitaré a mí.

   No me lo creo.

   ¿Por qué no te lo crees?

   Por una razón sencilla: si resucitas es que antes habías muerto y si estabas muerto ¿cómo un muerto puede obrar sobre la carne?

   Es que soy Dios.

  Entonces te resucitará Dios pero no tú.

  Él y yo somos el mismo, Lázaro.

  Sigo sin entender. ¿Cómo siendo Dios puede morir?

  Murió el hombre que había en Jesucristo. No es complicado de entender. No te compliques y cree lo que digo: volví a nacer para no morir ya.

  Pues conmigo podías haber hecho lo mismo. Que pasar por otra muerte es peor mucho peor que haber resucitado. Podías haber probado de otro modo tu poder sobrenatural, por ejemplo volando, por ejemplo evitando que muriera, mil cosas menos darme dos veces la misma vida.

Perdona Lázaro.

                                                                                     

Francisco Tomás Ortuño


Comentarios

Entradas populares de este blog

Cine de Medianoche.

El expolio de la bodega.

No quiero irme.