El coco.
19 Agosto 2025 San Juan Eudes 231 – 134
Santana, martes, temprano y sin novedad en la casa, ni buena ni mala, sino todo lo contrario.
Te cuento cosas reales, que sucedieron en los 231 días pasados:
19 de septiembre 1984.- Un día más cargado de trabajo. El comienzo de Curso es siempre duro. Organizar el Colegio con alumnos que piden ingresar y alumnos que solicitan su baja, es siempre trabajoso. Por si fuera poco, reuniones con padres y visitas inesperadas.
La reunión de anoche con los padres trató una vez más de don Silvestre. ¿Pero es que nadie ha trabajado 25 años en su profesión? Juan Pedro, tesorero, pedía gastar poco. Otros eran más espléndidos.
Se acordó, por fin, regalarle una placa, en nombre de la Asociación. ¿Para qué querrá una placa don Silvestre? Dirá que vanidad de vanidades. A lo mejor, unos zapatos hubieran cumplido mejor con el gusto de don Silvestre.
Esta mañana vino al Colegio el Inspector. De verdad, de verdad, que su visita ha sido negativa. Estos días son de atender problemas del Colegio y no de estar con el Inspector. Pues eso, que se dejan cosas por hacer y vuelva usted mañana.
“Voy a llamar por teléfono”. “¿Qué Clase vemos?”. “Vamos a tomar algo al bar”. Una mañana demasiado pobre. Creo que don Pedro se aburre en su despacho de la inspección y para justificar su existencia se desplaza a los Colegios que lo atienden bien.
Es nuestro caso. Lo malo es que este hombre no termina de comprender su rol con los compañeros. Piensa que el Inspector es el jefe, el coco, y, al mismo tiempo, quiere ser amigo de unos cuántos.
Es un papel que no encaja en las estructuras de relaciones amistosas, ni en las de subordinados con el jefe. Quiere y no puede o no sabe. Habla fuerte y quiere ser amable cuando menos se espera. Un tipo raro de la fauna animal.
¿Qué diría si en un momento de sentirse superior escuchara fuerte: “¡Hombre de Dios, baja de las nubes, que nos hace reír!”.
Francisco Tomás Ortuño.
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