San Lino.
22 Agosto 2025, San Bernardo, 234 del año 2025 pasados - 131 días sin pasar.
Santana, jueves, temprano y sin novedad en casa, a Dios y a los Santos, gracias.
Te cuento cosas pasadas de otros tiempos;
23 septiembre 1984, un Santo que apenas se celebra. El Santo de Lina pasa sin pena ni gloria, con ser tan importante en la familia. Llega el día y con las múltiples cosas que atender lo recordamos cuando suena el teléfono.
Hoy ha pasado así: cuando han llamado los tíos de Cartagena a felicitar a Lina hemos caído en la cuenta.
Puede ser porque nosotros agrupemos los Santos de la casa en dos días: San Francisco y San Pascual. El primero absorbe, por su proximidad, los Santos de Miguel -29 de septiembre- de Lina -23 del mismo mes- de Ángel -2 de octubre- y de Francisco -el cuatro-.
El segundo, a los Pascuales, en el mes de mayo. Será quizás que este año Lina celebró la fecha con las amigas en el Roalico. Por todo eso, tal vez, el día amaneció sin acordarnos de felicitar a nuestra hija.
Empezamos la mañana con el viaje de regreso a Murcia: dos días de chalé con doña Sole de invitada, se pasaron sin darnos cuenta. La misa de 12 en San Antolín ha sido solemne con violines y tenores profesionales.
Flores, flores y más flores a don Silvestre por sus Bodas de Plata sacerdotales. A las dos, opípara comida, pantagruélica comida, en el restaurante el Soto. Unas cien personas en el lujoso comedor a 1.500 pesetas el cubierto:
Ensalada, entremeses, pata de cordero, tarta helada, café. champán, cerveza, vino. En la presidencia estaban con el homenajeado, su madre, un hermano, compañeros sacerdotales, el vicario, en representación del señor obispo, y algunas personas más.
A los postres, hubo entrega de Placas de Plata de Peñas amigas; Club Almenara, APAS de alumnos del Colegio de San Andrés, Asociación de vecinos del barrio, unas palabras de agradecimiento por parte del homenajeado y poco más.
Francisco Amós ha leído en la solemne misa de doce, con la iglesia hasta los topes. Ha leído bien, tranquilo, sin nervios. Qué importante es para mí un acto tan sencillo como leer en público.
Muchos no aciertan a decir dos palabras y menos si no es leyendo. Hace falta ejercicio. Por eso, creo que es importante leer en público, como hoy Francisco Amós, para perder el miedo.
Recuerdo cuando a un paisano lo nombraron Presidente del Casino. En el acto de presentación se dirigió a los presentes, y a las pocas palabras se cortó. La gente lo miraba preocupada por su largo silencio.
Lo que hizo a continuación fue quizás lo más prudente, pero rayano en el ridículo. Sacó un papel del bolsillo y comenzó a leer repitiendo las palabras que llevaba dichas. Hoy, en la comida de homenaje a don Silvestre ha ocurrido lo mismo.
Un señor ha dedicado una poesía en panocho al párroco de las bodas argentíferas. A medio se ha callado, un silencio largo, preocupante, violento. La gente se miraba. Por fin sacó la chuleta del bolsillo, miró el verso travieso y continuó. Esto se ha repetido varias veces, lo que ha constituido un aliciente más a la poesía y un misericorde perdón al trovero panocho.
En la escuela, el niño debe hablar delante de los compañeros y participar en coloquios dirigidos por el profesor. Hay que enseñar a hablar, a dialogar, a dirigirse al público sin miedo.
Cuántas veces el temor al ridículo inhibe y deja sin decir algo que debiera decirse. En reuniones, algunos no abren la boca -la mayoría silenciosa- y no porque no tengan algo que decir sino por miedo. Un miedo cerval que les impide moverse y abrir la boca.
Hay que enseñar desde pequeños a decir ante los demás, sin preocupaciones necias los pensamientos: En el libro “¿Cómo ganar amigos?” de Dale Carnegie se cuenta que un médico fue con el equipo de fútbol a un homenaje o algo por el estilo.
Le pidieron hablar y no pudo. El miedo se lo impidió. Luego pensó en lo sucedido y estudió la forma de vencer su timidez, llegando a destacar pronto como orador. Hay que hablar delante del público para perder el miedo.
El niño en la escuela debe hablar delante de sus compañeros y admitir sus críticas debe aprender a dialogar y a exponer una idea con orden y con firmeza. Quién sabe discutir, aún sin tener razón gana en las discusiones
Pascual Jesús ha ido al fútbol. Para él lo que se cuece en la Condomina es vital. Sigue ilusionado con el fútbol. Ayer jugó un partido de pretemporada. Pasa de muchas cosas pero el deporte le apasiona. Bien por Pascual.
si comprende que hay cosas más importantes que el balón, le he dicho, que no veo mal que vaya al fútbol, pero que no abandone los estudios. Si lo lleva todo como hasta ahora que sueñe con meter goles desde el centro del campo.
Comprendo lo que gozará cuando el estadio repleto de público y de música viendo salir a los jugadores granas y viendo jugadas emocionantes. Yo cuando era como él sentía lo mismo.
Angel juega con Lina a formar palabras con el juego que les regaló doña Sole. Lo pasan bien y se ríen sin complicaciones. Miguel está en la terraza con sus amigos. Francisco Amós se fue al cine.
Francisco Tomás Ortuño.
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