Anti-supersticioso.
27 Octubre 2025 San Evaristo Año: 300 – 65; Sol: 7´39 a 18´18; Luna: 13´22 a 22´08
Murcia, lunes, sin novedad en casa. Te cuento de atrás:
12 de diciembre 1977.- El sábado estuve en Alicante. Día de mucho andar. Desde Juan XXIII a la playa. Si se anda es porque el cuerpo lo permite. Andar es la mejor gimnasia. Creo sobre la gimnasia que uno está en forma si la realiza y no al contrario,
Lo primero es incuestionable, Si hay salud la gimnasia viene sola. Diría que hasta sin movernos, nuestro organismo realiza sus movimientos adecuados, su gimnasia conveniente. Si no hay salud, la gimnasia es contraproducente.
Ayer subí a Santana andando. Digo a Santana y debo decir al chalé, o sea a las puertas de Santa Ana, a su antesala. ¿Que cómo va la obra? Materialmente casi finiquitada: con azulejos en los cuartos de baño, con rodapiés y con la instalación del fontanero terminada.
La máquina trabaja en la puerta para allanar el piso. Un pequeño empujón y ya está.
El pasado viernes tuvimos reunión de Claustro en el Colegio. Una reunión movida, positiva. Creamos Comisiones de trabajo para ocuparse de diversos asuntos del Centro, para que todo funcione mejor. La Cogestión en los Colegios es buena. No es lo mismo la Autogestión.
Es bueno normas generales amplias, comunes, en la nación. La Autogestión, llevada al máximo rigor, me preocupa. No tanto la Cogestión. La labor cogestionaría es eficaz si todos trabajan con ilusión, sin otras miras que el bien del Colegio.
Ayer estuve con el pastor, hombre rubicundo, sano, feliz. Reía y reía. Salud a raudales. Me hizo meditar este hombre. Hay una inteligencia natural en las personas, que se desarrolla con la especie. Tuvo que ser más rudimentaria en los sabios de hace siglos que en nuestro pastor de hoy.
Esa inteligencia es plena en un cuerpo sano. Pero ¿qué es un cuerpo sano? Para mí, un cuerpo sano es un cuerpo como el de nuestro pastor: sin enfermedades ni vicios escondidos. Sin envidia, sin soberbia, sin avaricia.
Los hombres más inteligentes han sido personas sencillas. ¿Qué nos revela esto? Pues ni más ni menos que la inteligencia es privativa de los hombres sanos, hombres libres de males físicos y espirituales.
Francisco Tomás Ortuño.
13 de diciembre 1977.- Trece y martes. Mal día para los supersticiosos. Yo soy “anti”. Por eso, espero que hoy sea para mí un día de suerte, que todo me salga bien, que todo me vaya por buen camino.
¿No será sugestión? Si pensamos que algo malo va a suceder, ya estamos ordenando con el pensamiento y con el sentimiento los hechos para que operen en cierto sentido. Sin darnos cuenta, nos disponemos para que ese mal que presagiamos ocurra.
Si pensamos lo contrario, ya nos disponemos para que los hechos se originen de otra forma. Entonces, ¿ordenamos nosotros nuestra vida y nuestros actos? En cierto modo, sin reparar en ello, nuestra mente se adelanta en el tiempo, prevé y dirige sus actuaciones.
Luego ocurre lo que he dispuesto que ocurra, y nos sorprendemos de que los hechos discurran de tal manera. La superstición es, para mí, una forma de anticipación al futuro temiendo que algo ocurra desagradable.
La anti-superstición es lo contrario, aunque venga a ser otra superstición, pero positiva. La superstición tuvo que darse más hace siglos y milenios, cuando el hombre estaba menos desarrollado y comprendía menos la vida y su mundo mental.
Con los años, el hombre aclarará problemas de antaño y sentirá rubor de haber pasado por ciertas etapas de misterio e inmadurez. Es como un niño la humanidad sin duda. Yo diría que vivimos hoy por los 25 años del hombre, cuando quedan todavía nieblas y sombras de la infancia y se vislumbra una madurez adulta capaz de razonar.
Cuando yo era niño, “el día de los difuntos” era para mí una pesadilla. Después, mi razón me hizo ver con lógica adulta que no dejaba de ser un día como los otros. Con la superstición ocurrirá lo mismo. Con lógica adulta se disiparán tabúes y misterios que antes desconcertaban y hasta asustaban.
Francisco Amós está conmigo. Tiene un libro abierto. Estudia los pueblos de algunas provincias. Yo no estudié los pueblos en mi Escuela. Será por eso que nunca he sabido si Monforte de Lemos es de Lugo o de Pontevedra. La misión esencial de la Escuela es ofrecer al niño todo, enseñárselo todo. El niño ve y aprende.
Los demás duermen, menos mamá, que ha ido a la plaza a hacer la compra. Son las ocho de la mañana y casi es de noche. Días cortos estos, pero densos si nosotros los llenamos. Todos los días pueden ser maravillosamente largos, hasta en diciembre, si sabemos ocuparlos.
¿Habrá algo más grande que llenar bien un día? Un día nuevo para mí.. Todo un día para mi nuevo, sin estrenar. Me siento creador, artista, ordenador. Hay que ordenar, hay que crear, hay que programar un día.
Un día es mucho tiempo para dejarlo morir sin ocuparnos de él. Hemos de programar. Si programamos bien, viviremos mejor y tendremos tiempo para mucho. Hay que ordenarse ante un día nuevo. Esta ordenación previa puede acabar con posibles supersticiones.
Francisco Tomás Ortuño.
Comentarios
Publicar un comentario