Bucear dentro de mi.

 10 Enero 2025   San Melquiades y San Agatón  10 - 355

Murcia, viernes, las ocho y sin novedad en la casa. Te cuento de otros años:

12 julio 19 80,-  Sábado, cielo despejado, viento en calma, algo fresquito. Las doce del  mediodía.  Mamá et moi hemos dado una vuelta por el pueblo. Vimos a los padres, compramos provisiones de Gilar.  Ahora Pascual Jesús juega al balón con sus amigos Poveda y Alfaro,  que han subido con sus bicis. Francisco Amós posa para mamá de payasete.

   Ángel Inocencio y Miguel juegan con sus amigos por el monte a dispararse con un palo que hace de pistola y a coger prisioneros. Lina mira los hansters en la cocina.  Luego estará con María Elena o con María de Los Ángeles, que están aquí de temporada.

   La vida hoy está tranquila como el viento. El pueblo dormía cuando bajamos.  La gente disfruta con el descanso, con el silencio. Con la paz la gente de mi pueblo, la gente de los pueblos, es feliz.

   En España hay grupos reducidos, tal vez pagados, que quieren el desorden, que tiran bombas en las playas, que gritan y hasta matan. Son los menos. España, tenemos que convencernos, es como un pueblo: tranquila, cómoda, rural, de Zarzuela.

   Sí, de Zarzuela es el espíritu de nuestra raza, de nuestra patria: sencillo, sin problemas serios, feliz en su incultura. Querer otra cosa es no conocer la realidad. Querer que España sea como Francia, Suecia o Rusia, es forzar su marcha, es romper sus nervios.

   España es como es, y los que hemos nacido en ella lo sabemos. Querer ser otra cosa es ir contra nosotros, contra corriente.  Hoy andamos un tanto despistados los españoles.

   Creo que muchos no saben lo que hacen, ni por qué lo hacen, ni dónde se encuentran, ni lo que quieren, ni a dónde van.  Hoy se vive con el mareo de quien sale  de una noria de feria, sin comprender los motivos de lo que acontece a su alrededor.

   Una pausa, un descanso, vendría bien a la vida de los españoles.


                                                                                                         Francisco Tomás Ortuño

 

 13 de julio19 80 .- Domingo, temprano, un día precioso. ¿Qué nos traerá este, 13 de julio? Cada día es una hoja en blanco que hay que pasarlo para saberlo, para poder leerlo en pasado.

   Pensamos que no va a ocurrir nada, los síntomas son de eso,  pero nunca sabremos cierto lo que nos tiene reservado en un rincón el tiempo. En un segundo cada día hasta que no podemos verlo con la perspectiva de las cosas que pasaron.

   Puede haber noticias inesperadas agradables, como eventos desagradables  en los que ni se ha pensado  La  vida es complicada en su aparente simplicidad y cada acontecimiento tiene relación con los hechos para nosotros insospechados.

   luego ocurren cosas que no nos explicamos cómo han podido ocurrir y resulta que por una serie lógica de consecuencias, implicaciones de todo tipo y relaciones con otras no ha podido ser de otro modo.  

   ¿Que ha influido? ¿El tiempo, la casualidad, nosotros mismos?’ Ha ocurrido porque la vida lo tenía ya escrito en su Libro Blanco. Es curioso y agradable pensar que las cosas nos reservan sorpresas.

   Pensar que vivimos pendientes de acontecimientos imprevistos que como un cajón sorpresa esperamos algo nuevo cada día. Es bueno, digo, pensar que las cosas buenas y las malas ocurren porque  tenían qué ocurrir.

   Que en nosotros no ha estado que ocurran de ese modo. Que es como vivir esperando siempre la sorpresa de la vida, del día, de cada hora y de cada minuto.  Si ha ocurrido así bendito sea, había de ocurrir.  Aceptarlo como sea, bueno o malo, es una buena filosofía.

   Colocarse por debajo de la vida y esperar como inevitable fatalistamente lo que vaya trayendo cada instante es pero que muy sano, muy divertido, muy inteligente y consolador.

   14 de julio  1980.-  Hoy vuelvo a las andadas.  Me gustaría bucear. Bucear podría ser el título.  Pero no dentro del agua.  Mi bucear no tiene que ver con el agua.  Mi bucear es dentro de mí.  Me obsesiona entrar en mi interior y recorrer su mundo misterioso.

  Es enorme,  grande como el mar y cómo el universo.  Yo quiero conocerme, pero me pierdo. Siento deseos tremendos de encontrarme, de bucear por mi universo,  por  mi persona,  por mi mundo interior.

   Ya lo he querido hacer otras veces pero no he encontrado lo que busco,  y debo seguir buscando.  El tesoro está ahí, en alguna parte escondido y encontrarlo puede ser algo de interés universal.  Porque tengo para mí que muchos lo han buscado y nadie ha dado con él .

   La búsqueda es apasionante. Entrar con el decidido propósito de mirar, de extasiarse en el interior, ya es empresa digna de elogio.  La mayoría de nosotros muere sin haberlo intentado.  Pasean por la vida mirando hacia afuera.

 Viven asomados por las ventanas de sus ojos contemplando como las vacas el prado, lo que pasa en derredor suyo.   Pocos contemplan a ellos mismos por dentro, pocos se proponen hacer esa incursión fantástica por su mundo interior con el propósito de estudiarlo.

   Creo que vale la pena. Las personas que lo han hecho han disfrutado, han gozado, se han maravillado, aunque no hayan descifrado el misterio. 

   Si a mí estuviera reservada la gloria de descubrir qué soy, dónde estoy, cómo soy, con quien me encuentro, etc. es decir de conocer con certeza, con claridad absoluta,  mi vida interior, mi universo espiritua,  habría dado el paso más importante que el hombre haya dado en la historia.

                                                                                                                 Francisco Tomás Ortuño.

 


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