Con buena lumbre.

31 Enero 2925  San Amós  Año: 31 – 335; Sol: 8´26 – 18´31; Luna: 9´17 a 19´44

   Murcia, viernes y sin cambios ostensibles en las personas que habitan en la casa, que cambios los hay siempre aunque no los veamos, es decir aunque no sean ostensibles. Yo, como ayer, te contaré recuerdos de tiempos lejanos, por ejemplo, de lo que sucedió el 20 de septiembre de 1980:

 

   Era domingo y murió el tío Manuel, hermano de la Yaya Lina. La noticia me la dio el padre en la bodega, mientras que Pascuala y yo llenábamos unas cajas de manzanas. “Pobre tío Manuel -dijo mi padre- con lo que ha pisado aquí”·

   Sé que él  por Barcelona o Santa Coloma soñaría con Jumilla, con sus amigos palomitas, y lloraría su mala suerte de vivir tan lejos, Descanse en paz, tío, y reciba un abrazo fuerte de su sobrino, que lo recordará siempre.

                                                                                                              Francisco Tomas Ortuño


   29 diciembre 1980.-  Lunes, estamos pasando en el chalé estos días navideños. Hace un frío que no se puede salir a la calle. Arriba, en el comedor, con buena lumbre están la mamá, la Yaya Isabel y los cinco pequeños,

   Anteayer cumplió 13 años Francisco Amós. Vinieron a celebrarlo sus amigos. Las fiestas, una vez pasadas, huelen a difunto por mucho que supusieran en su día. Antes se esperan con ilusión, hasta se sueña con ellas.

   Después se anhela lo venidero, lo que está por llegar. Toda la fiesta, con lo que tuvo de bueno y de grande, todas las vacaciones juntas, una vez que han pasado, se olvidan. Así es todo. Así es la vida y así tiene sentido que sigamos en ella.

   Expectantes siempre, anhelantes siempre, soñadores siempre del pasado queda solo un recuerdo que si volviera no tendría sentido, ni aliciente. Oyendo a mis hijos, oyendo a la abuela, oyendo a la mamá, pienso otra vez que los niños viven con nosotros, pero en otro tiempo.

   Así se explica que sea tan difícil comprenderse. Tan absurdo es decirles “¡callaos!” como ellos que quieran que juguemos nosotros con ellos a saltar a la comba. Cada uno vive en una época diferente. Ellos no gozan con la paz que nosotros alcanzamos en la madurez y nosotros no soportamos la violencia de sus juegos.  

                                                                                                               Francisco Tomás Ortuño


   31 diciembre 1980 .- Miércoles. El padre está con gripe. El médico le ha mandado unas inyecciones. Se las pongo yo mismo. Me he convertido en el segundo practicante de la casa. Esperemos que en unos días supere su asma y sus dolores musculares.

   La madre va mejor. dentro de lo que cabe. Habla algunas palabras seguidas, que antes no hablaba. Hasta mira más serena y sonríe. El año finiquita esperanzador.

                                                                                                                  Francisco Tomás Ortuño

    VOLVEMOS A RESPIRAR

   Esta fue la respuesta que desde Houston dieron a Armstrong cuando les comunicaron; “Houston, aquí base, tranquilidad, el águila ha alunizado”.

   El momento más dramático en la misión del Apolo 11 había terminado. Todos volvieron a respirar y no era para menos. Unos minutos antes,  el ordenador del módulo que pilotaban Armstrong y Aldrin sufrió una sobrecarga y saltó una alarma.

   Los astronautas preguntaron a Houston si debían abortar la operación, pero Houston tardó un eterno y angustioso minuto en contestar que ignorasen la alerta. Mientras tanto, Armstrong se dio cuenta de que el módulo se había desviado del lugar previsto para el alunizaje y se dirigía a un  cráter lleno de rocas que podrían dañar las patas de la nave e impedirles el regreso.

   Así haciendo gala de su experiencia, cogió los mandos del aparato y logró posar la nave con suavidad en una zona plana y despejada, cuando ya solo quedaban 30 segundos de combustible, Era el 20 de julio de 1969,  hace 50 años.

   Sin duda, la misión del Apolo 11 fue y será siempre un símbolo de la insaciable curiosidad del hombre por explorar lo desconocido.

                                                                                                                 Francisco Tomás Ortuño

    Piensa:

 1) No importa lo que pase hoy; la vida sigue y mañana será mejor. 

2) Sea cual sea la relación que tengas con tus padres, los extrañarás cuando se hayan ido de tu vida.

3) Ganar en la vida no es lo mismo que vivir. La vida, algunas veces, ofrece segundas oportunidades.

4) Hay que compartir lo que se recibe

5) Cuando decido algo con el corazón, casi siempre tomo la decisión correcta.

6) Todos los días hay que acercarse y tocar a alguien: a la gente le gusta un abrazo cálido o simplemente una palabra amistosa en la espalda.

7) A estas alturas de mi vida, todavía tengo mucho por aprender,

 8) Las personas podrán olvidar lo que dijiste, podrán olvidar lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo les hiciste sentir,

                                                                                                                 Francisco Tomás Ortuño 

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