El viajar es un placer.
24 Enero 2025 San Francisco de Sales Año: días pasados: 24; días por pasar: 342 Sol: sale a las 8´31 y se pone a las 18´23 Luna: Sale a las 4´16 y se esconde a las13´26
Murcia, jueves, las diez y sin novedad por aquí, que por allá ya está el Presidente Trump en Estados Unidos dando órdenes como amo del mundo. Yo aquí, en mi rincón de Federico Balart, te digo cosas de hace cuarenta años o más:
10 agosto 1980.- Son las cinco de la tarde. Ángel, Miguel, Lina y su prima Isabel, se bañan en la piscina de goma. El agua, el monte, lo natural es bueno. Los niños que viven sin normas restrictivas tienen que crecer sanos y fuertes.
Los animales carecen de normas contra su libertad. Creo que la regla más feliz, más sensata, en educación física, debe ser esa: haz lo que te venga en gana. Los niños tienen la piscina a su alcance, se bañan cuando quieren, comen, saltan sin órdenes sin limitaciones.
En el deporte hay muchos intereses creados: industrias, campos, dinero, cargos. Un mundo que vive a costa de los niños y de sus movimientos. Hay deportes tan sanos como la carrera, el footing de los ingleses, la marcha, la natación, pero libremente, sin imposiciones, sin reglas de tiempo, ni de materiales. Cada uno debe escoger libremente su momento, su lugar, sus condiciones.
Lo que va bien a unos puede no ir bien a otros. Incluso lo que hoy conviene puede no convenir mañana. Esa medida la marca exclusivamente la naturaleza individual: en este momento siento necesidad de saltar y de correr y es entonces que debemos saltar y correr provechosamente.
Dudo que las clases de gimnasia, los juegos deportivos, el atletismo, puedan ser beneficiosos para nadie si se está sujeto a horarios estrechos y a normas generales.
Convendrá a los mayores que viven del deporte como negocio, pero a nadie más. No es leal, ni noble, ni moral, que algo tan importante para los hombres como es la salud esté dirigida y gobernada por personas que miran solo el aspecto sucio de vivir a costa de ella.
Lo natural es lo bueno. La libertad, la norma. Fuera aparatos caros, competiciones dirigidas, falsos profesores de educación física, negocios de chándal y deporte, y dejemos al niño en libertad completa. Cada vez estoy más convencido de que la prudencia es de un valor incalculable.
Sobre todo en las relaciones humanas: prudencia en el hablar. La sociedad se compone de personas que viven juntas, algo revueltas hoy, con intereses propios que debemos aceptar y respetar. Y ese vivir juntos produce a veces encuentros poco afortunados.
Debemos ser cautos, muy cautos, en lo que decimos. Nuestras palabras pueden ser la metralla que se vuelva contra nosotros. Nuestras palabras pueden ser aprovechadas por otros para destruirnos. A quienes consideramos como amigos, por azares de la vida por envidia o por soberbia, se revolverán contra nosotros cuando menos lo pensemos.
Por ello, cuánto vale la prudencia en el decir. El que es prudente cuida mucho de decir nada que pueda ofender, algo que pueda ser interpretado mal. Me explico: la vida está complicada, los ánimos exaltados, los nervios a flor de piel, la envidia suelta.
Vivimos peligrosamente juntos. Entonces es fácil que rocemos con los demás, facilísimo y peligroso. En el encuentro surgirá la palabra, el grito, la ofensa si no se pasa. Los nervios quedan sueltos y las pasiones descontroladas. Aun ganando en la contienda se habrá perdido.
El contrario quedará al acecho para destruirnos luego, para atacar de nuevo, para hacernos mal. Yo diría que debemos salir de casa como quien teme ser sorprendido, con sumo cuidado de no decir nada innecesario o comprometido, con la cautela de que nadie pueda sentirse ofendido.
Con prudencia. Para mí la prudencia es alejarse de todo y de todos lo suficiente para no dar el terreno que no sea nuestro. Respetar los círculos que cada cual tiene en la vida. Es importante saber no pasar de ciertos límites
11 de agosto 1980.- Hace tiempo, años, me di cuenta de la importancia de los viajes para los niños. Entonces se viajaba menos: había menos coches, menos medios, menos interés quizás. Yo preví la necesidad del viaje para los muchachos como escuela importante para la vida.
Escribiría en alguna parte lo conveniente que estimaba dejar ya solos a los niños de 12 años ir a otras poblaciones a comprar simplemente y a volver. Ello implicaba salir de la familia, cargar con ciertas responsabilidades y empezar a vivir por sí, comprar billete, llegar a otro lugar, cruzar calles con semáforos, preguntar, ir, hacer, volver, todo muy necesario y útil.
A la vuelta de los años, como en tantas otras cosas que he pensado y luego he visto realizarse, la gente ha comprendido como yo que el viaje es instructivo y formativo cien por cien para los jóvenes.
Viajar es hoy tan corriente que ya nadie repara en que los jóvenes vayan y vengan de un lugar a otro. Hay coches, trenes, aviones, que cumplen diariamente con la función de trasladar a las personas. Los que viven en la costa van al interior, los del centro van a las playas, los de España visitan Francia, los de Londres París.
El Mundo ya ha perdido las distancias. La gente viaja por placer unas veces, por saber otras, en grupos o solos, hombres o mujeres ya. No hay diferencias de sexo para viajar. O sea que la idea que me vino a la cabeza un día de que viajar era bueno, conveniente, se ha desarrollado.
A la casa de José María ha venido de Madrid una amiga de Lina. Tiene 19 años y viene sola a pasar unos días con ella. Se conocieron en Santa Pola. Venir esta chica de Madrid sola a pasar unos días con Lina, es un hecho que retrata a una época. Hoy no tiene nada de particular; hace unos años, pocos, sí.
Yo espero que pronto mis hijos harán lo mismo: intercambios, viajes a casas de amigos, a otras naciones incluso. Viajar por España hoy es como cambiar de habitación dentro de la propia casa.
Francisco Tomás Ortuño
PIENSA:
- La inteligencia y la imaginación crean la realidad.
-Nunca se entra por la violencia dentro de un corazón.
- Falta de oportunidades, desastres naturales y persecución por motivos étnicos, religiosos o de género, son algunas de las razones que obligan a las personas a abandonar sus hogares en busca de seguridad y un futuro.
Francisco Tomás Ortuño
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