Bendita sea mi madre.

24 Enero 2025

   Murcia, viernes, sin novedad en los frentes familiares, o a mí me lo parece. Que muchas veces lo que reluce no es oro. Yo te cuento cosas que pasaron cuando teníais diez años poco más o menos:

    2 agosto 1980.-  Martes. ¿Con qué puedo llenar la hoja? ¿De qué puedo hablar hoy? Dejar la hoja en blanco sería decir mucho. Nada que contar. Pero en la vida no hay días blancos. Puede haber días, como el de hoy, con pocas cosas importantes que decir.

   Seguimos bien, la marcha de la casa es buena, los hijos crecen sanos, la feria sigue en curso, los días vuelan...Todo normal. Con todo, un día siempre deja huella, no pasa sin algo reseñable, sin variar algo.  

   Los que se dedican a escribir artículos para periódicos, tendrán días difíciles como este para mí en que no tendrán a mano la noticia o la idea que pueda interesar. En estos casos pienso que, al igual que yo ahora, dejen discurrir el bolígrafo por el papel, dejen correr la mente o divagar y al final mejor o peor misión cumplida.

   Los pequeños entran y salen a ver los hámsteres. Sí, ayer fueron noticia los hámsteres. Por la tarde, delante de todos, mayores y pequeños, el hámster hembra tuvo un chorro de pequeñajos como lombrices. No sé si sobrevivirán todos, son tan diminutos, tan poca cosa.   

    Mamá hámster, con amor de madre, preparaba con tiempo su cuna a los bebés con algodones y papeles. Todo un ejemplo. Personas hay que no son tan madres como estos animales, que huyen del dolor y los sudores del parto, que destruyen a los hijos antes de nacer o los abandonan después de haber nacido. 

   Creo que sin ciertos cuidados el hijo moriría o nacería con taras cuando es lo más seguro que dejando que obre por lo suyo, como ayer este animal, la naturaleza es maestra. Cuántos peros, deformaciones y atrocidades habrá en los partos  Cono en la educación por querer intervenir en lo natural.

                                                                                                                 Francisco Tomás Ortuño

   13 agosto 1980.-  Ayer me di de bruces con la revista de la feria de este año. En ella había una colaboración mía: “Del carácter de los jumillanos". La han publicado sin mi permiso, si bien no me disgusta, pero lo cortés no quita lo valiente.

   En Jumilla hoy mandan los forasteros. No sé si el hecho es insólito o en otros lugares ocurre lo mismo. Personas que llegaron y se afincaron en él, echaron raíces más o menos profundas y escalaron puestos en la sociedad, hasta alcanzar el podio del dirigismo político.  

   Yo veo a estas personas desempeñando puestos que no les corresponde, como viviendo de prestado, como fuera de su lugar. Encuentro la situación extraña. Estas personas para mí no debían estar ahí, o estar, pero calladas, con el permiso de los indígenas, sin opción al estrellato.

   Es humillante para los nacidos dentro, que otras personas vengan de fuera a decirles lo que han de hacer. Una situación parecida a la que se produjera si en nuestra casa mandasen los invitados o si en España hubiera un gobierno inglés, pongo por caso.

   Algo me repugna de esta situación. Siento que no es normal que quienes solo debían sentirse agradecidos por el trato, por la acogida, quienes debían estar a la sombra, sin voz ni voto en sus problemas, en sus decisiones, estén ahí arriba ordenando lo que está bien o lo que no procede.

  Sencillamente humillante, hiriente.

  

 A MI MADRE:

  Yo quisiera escribir un libro a mi madre. Pero ese libro no diría mucho a los demás. Sería un libro de recuerdos, de mis recuerdos personales, de mis recuerdos para con ella. La pobre ya no lo leería. No le iba a emocionar como hubiera podido hacerlo otras veces.

   Su voz me trae recuerdos de la infancia. El timbre de sus frases inconexas me la recuerdan. Su risa no existe ya, pero a veces, como del fondo de su persona, surge la mueca de aquella risa cantarina que ella siempre tuvo. Todo se fue apagando, perdiendo para siempre.

   Queda solo un hilo de cada aspecto de su vida que se fue. Es un recuerdo, una sombra. En ese recuerdo, en esa sombra, me apoyaría para escribir un libro, para escribir un libro a mi madre, solo a ella, aún a sabiendas de que no se iba a enterar.

   Pero me quedaría tranquilo cuando dijera lo que llevo dentro, lo que su persona me recuerda. Diría de sus manos, de sus manos arrugadas y torpes, ahora casi deformadas por la artritis, con venas gruesas y manchas oscuras en la piel: benditas manos que me cogieron de pequeño y me acariciaron.

   Benditas, benditas, benditas mil veces, y llenaría hojas y hojas sin agotar mi sentimiento de amor por ellas. Benditos ojos que me miraron, que me rieron, que me comieron arrobados por la dicha de mirarme. Benditos, benditos, millones de veces.

   Y esa boca, torpe hoy para hablar, para comer, bendita sea. Bendita boca que me besó con amor de madre, con la esperanza de sentirme bueno, bendita boca que rezó por mi salud constantemente, bendita sea. Y así llenaría mi libro, como descargo a mi gran amor que llevo dentro, y no le confesé cuando pudo entenderme.

                                                                                                                  Francisco Tomás Ortuño

 

   

   DE LAS FAUNAS:

   La fauna humana es muy variada. Diría que cada persona es diferente. Más de ocho mil millones de especies en el Mundo. Más de cuarenta millones en España. No me refiero al aspecto físico que salta a la vista. Me refiero a la forma de ser, al temperamento, a la conducta, etc.

   Cada persona es un mundo. Tiene que haber grupos semejantes o muy parecidos, que obran de forma parecida ante los mismos estímulos; que gozan y sufren con las mismas cosas; que sienten de manera similar. Son los grupos que conocemos de Herman-Le Senne, de Krestmer,  de Young, de Hipócrates, nerviosos, sentimentales, coléricos, apasionados…

   Pero igual es lo que se dice: nadie es idéntico, cada cual es él y no tiene par en el mundo. Estímulos y reacciones no son iguales en dos personas, cada cual recibe los estímulos de distinto modo y reacciona de forma singularísima.

   Ante ellos entran en juego tantos factores que asusta pensar lo confiados que somos ante nuestros semejantes. Con su conducta es imprevisible cómo va a reaccionar nuestro amigo, conocido o familiar ante nuestros comentarios o muestras de afecto.

   De aquí la prudencia que debamos guardar en nuestra vida con quienes nos rodean. Pero yo quería comentar que hay personas que obran porque los vean. A ver si me explico: en la complejidad de la fauna humana se desviven por hacer cosas no tanto por hacer tales cosas si no porque los demás hablen de ellos.

   Esta forma de ser es positiva: por una razón u otra se crea, se trabaja, se hace. Viven estas personas pendientes de los demás, de la crítica, de lo que digan de ellos, no soportan pasar desapercibidos, quieren ser enfocados, que se hable de ellos.

   Y en este afán, en esta locura por ser, por figurar, se multiplican, llegan al máximo de sus posibilidades. A este tipo de individuos corresponde también el extravagante,  el cual no sufriendo pasar inadvertido, hace cosas raras, viste ropas estrafalarias o grita cuando no debe.

                                                                                                                 Francisco Tomás Ortuño

 

   ¿SABIAS QUE…

   los cánidos comprenden más de 30 especies diferentes en todo el Mundo?  ¿Además de los perros domésticos están los lobos, las zorras, los chacales y los perros mapaches entre otros?

   ¿Que los cánidos utilizan una amplia gama de sonidos para comunicarse entre sí? ¿Además de los aullidos característicos de los lobos emiten ladridos,  gruñidos, gemidos y a veces incluso risas como es el caso de los chacales dorados?

  ¿Que los cánidos tienen un sentido del olfato extraordinariamente desarrollados? Pueden detectar olores a distancias sorprendentes y seguir rastros durante largas distancias. Se estima que los perros tienen hasta 300 millones de  receptores olfativos mientras que los humanos solo tenemos alrededor de cinco millones.

   ¿Que los cánidos se han adaptado a una amplia variedad de hábitos en todo el mundo? Pueden encontrarse en selvas tropicales, desiertos, tundras y praderas. Incluso se han adaptado a vivir en áreas urbanas, como los perros callejeros.

                                                                          Francisco Tomás Ortuño .

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