Mi incansable mujer.

5 Enero 2025  Santa Sinclética  Semana II de Navidad

   Murcia, domingo, sin novedad . Te cuento cosas de atrás:

   15 de septiembre 1979.- Sábado, 12:30 h, algo fresco, día otoñal. Anteayer tuvimos Claustro para iniciar el curso. Nuevos compañeros en el Colegio: Ginés Ramírez y Beni Seronero.

   Ginés es un hombre tranquilo, sesentón, amable, de vuelta ya de todo. Maestro chapado a la antigua que solo desea jubilarse. Su experiencia rica, pero los años le van pesando para sufrir con brío la nueva ley de E.G.B.

   Beni nombra mucho la ley. “Ante todo la Ley”. Espero que sea maestra ejemplar en el aula que, en definitiva, es lo que importa.

   Ayer estuvo en Jumilla el Inspector.  Hubo reunión en el Ayuntamiento: se trató del traslado de San Francisco, supresión de comedores, cambio de transportes escolares, etc.

   Hubo reunión con transportistas. Lo mismo con la Asociación de Padres de San Francisco. Conflictos por todas partes. El inspector quería contentar a unos y a otros. Parches por aquí, parches por allá, parches por todas partes.

  Luego fuimos a comer al bar de la plaza el Alcalde, el Inspector y yo.  Terminamos a las cuatro y media.

   FUNCIÓN:

   Esta tarde vendrá gente a ver la función que prepara Pascuala con los pequeños de la colonia, sobre Colón y el descubrimiento de América. Un trabajo más de mi incansable mujer.

   Pascual Jesús ha subido a Santa Ana, a la guitarra, con la señorita Ripoll. Ángel Inocencio ha bajado al pueblo a dar piano con Esperanza. Mamá y yo bajamos temprano a hacer unas compras al pueblo.

   El abuelo está pachucho. Debe cuidar sus constipados y su tensión.  La yaya Lina en su limbo particular, vive en otro mundo, a su manera, de donde solo al rato sale. Vive el presente, habla en presente rabioso.

   Quiero decir que el pasado de hace 10 minutos no existe para ella. Menos el pasado de un día. Lo que hizo ayer no sé acuerda ni remotamente. Es su mal, su enfermedad. No sufre. Nada le duele. Esto nos consuela en parte la noticia.

   ANA TOMÁS:

   De Ana Tomás me ha alegrado la noticia. Es el premio a su trabajo. Maestra, licenciada, y ahora Agregada de Instituto . Enhorabuena, Ana.

   7  septiembre 1979.- Viernes tarde. La primera semana de colegio ya ha pasado. Semana por cierto muy movida, pero vaya una semana más, todo dispuesto para seguir el curso.

   Ayer fuimos a Murcia.  Pascual Jesús aprobó primero de guitarra en el Conservatorio. Yo resolví un asunto del comedor. Hoy he pagado a Manuel.  También he pagado aparatos para el Colegio, entregado 5.000 pesetas a los profesores, a José María el seguro del coche , y así podría seguir la lista hasta cansarte.

   Clima de trabajo a diestra y siniestra. En este momento calma y silencio.  Mamá  retoca el cuadro grande de la Virgen cristobalina. Los hijos juegan por la calle. Los padres con sus achaques crónicos: la vista y la memoria.

   Pero la primera semana de curso se ha pasado y las perspectivas para el futuro no son malas.

   27 de septiembre 1979 .-Jueves tarde,  el periódico la Verdad me obsequia hoy con un artículo que mandé hace unos días: “La razón por encima de las pasiones”. El artículo es de rabiosa actualidad.

   Mañana voy a Murcia. La sustituta de Jerónimo tiene problemas de nombramiento en la Delegación. Pasado mañana, sábado y Santo de Miguel. El padre mejora de su vista. Pascuala ha subido a Santa Ana andando con los mayores a cumplir con las novenas  de San Francisco.

   La Virgen grande está terminada. Unos retoques,  barniz y entregar a su destinatario.  Lina va al colegio. Ahora va con la señorita Fina, pero leer, lo que se dice leer, nada.  Ángel y Miguel juegan por el monte. el día es superior para estar fuera de casa.

   ¿Y la yaya Lina? Ay, las madres cuanto más tontas se ponen, más se quieren. La Yaya Lina está francamente mal de la cabeza. De esto da fe más que nadie el abuelo que está a su lado noche y día, hora tras hora.

   la Yaya Lina no es ya la que cantaba y atendía  la casa. Es su sombra, un recuerdo, para los demás, quizás, un trasto inútil, un estorbo, para los hijos algo difícil de explicar, algo que se adora y que se quiere con sus achaques y sus necedades.

   Que tengamos luz para comprender que la vejez es así: una enfermedad que necesita más que nunca de mimos y atenciones .

                                                                                                                         Francisco Tomás Ortuño.

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