Tranquilo.
19 Enero 2025
Murcia, domingo, las nueve y cuarto, sin novedad. Te cuento de hace muchos años, de cuando todos, padres e hijos, éramos más jóvenes o muy jóvenes:
5 agosto 1980.- El día es de bochorno, de calor asfixiante. Hemos bajado a hacer la compra y ya estamos de vuelta. Es martes. Anoche nos quedamos hasta bien tarde en la terraza.
TRASTORNAR:
No debe extrañarnos que la gente se altere en ocasiones. Son cosas de los nervios. Se pierden los estribos y se grita. Yo pediría a mis hijos como norma de vida, mantenerse siempre serenos, no perder los estribos.
Cuando uno se domina, cuando se sujetan con fuerza las bridas de nuestras pasiones, somos dueños y señores de nosotros mismos y de los demás. Es importante saber dominarse en la vida. A veces cuesta mucho, pero ganar es sobresalir por encima de los demás.
Guerra a las pasiones, guerra a los nervios, guerra a perder los estribos. “¡Tranquilo!”, diría a muchos que se alteran. Perder los estribos supone perder la batalla del diálogo, perder fuerza argumental, fuerza dialéctica.
Creo que en los Colegios hay que enseñar comportamiento social a los niños. Hay que enseñar a dominarse desde pequeños. Los ingleses son maestros en este arte, aunque luego en el Parlamento hacen gala de todo lo contrario. A las personas que ostentan cargos públicos les es de suma importancia saber dominarse.
De esto sabrán mucho los psiquiatras. Sus consultas se llenarán sobre todo en días de viento. Y es que las personas dependemos mucho del tiempo atmosférico. Convendría que en esos ataques, en esos intervalos, nos encerrarán.
Felices los que no sufren variaciones mentales ni de conducta, los que son insensibles a los cambios atmosféricos, aunque creo que pocos deben escapar a esta influencia. Lo que ocurre es que no se dan cuenta o no lo dicen, pero todos estamos sujetos a los efectos del ambiente.
Francisco Tomás Ortuño
30 de agosto 1980.- Las personas somos más complicadas de lo que a simple vista parecemos. Es difícil conocer a qué obedecen nuestras reacciones, nuestros actos, nuestros sentimientos. Hoy estamos de un humor y mañana de otro, ahora hablamos de tal guisa y después lo hacemos de otra distinta.
Hay un fondo en cada persona donde juegan tal número de factores determinantes de nuestro ser, que es muy difícil conocerlos y dominarlos. Y esos factores determinantes de nuestra conducta, de nuestro modo de ser, brotan espontáneamente, aparecen y desaparecen por circunstancias fortuitas ajenas a nosotros, de manera que somos incapaces de ser del todo dueños y responsables de nuestro mundo espiritual.
Una noticia puede crear en nosotros infinidad de reacciones en cadena. Un gesto de otra persona puede remover nuestro siquismo de forma impresionante. Es esto de tal magnitud que estamos sujetos en todo momento a los efectos de las sensaciones corporales.
EL ABOGADO DEL DIABLO:
Estoy leyendo “El abogado del diablo “, de Morris West. Me choca la frase que transcribo de la página 309: “Hubiera querido golpear a la mujer y ver las marcas de mis dedos en su tez morena. Pero no podía permitirme ese placer porque estaba obligado a ser diplomático y usar sonrisas y disimulos”.
Hace unos días dije yo en estas hojas que debemos ser diplomáticos. Corresponde exactamente a la idea expuesta por Morris West. A lo que hace un rato escribí en otra hoja: “Estaba obligado a ser diplomático”. Que significa que debía pensar de una forma y actuar de otra.
Que debía usar de la inteligencia y gobernar sus actos para vencer. Sonrisas y disimulos, palabras que yo usaba cuando hablaba del tema. Lo que me dice que Morris West pensó como yo de las personas, cómo vencer sin sobresaltos, sino con disimulo.
Es curioso, pero cierto: las personas desconocidas entre sí, piensan lo mismo. ¿No cabe pensar que la materia de nuestro entendimiento es la misma en todos los humanos? Podemos pensar lo mismo, pensamos igual, luego estamos formados de la misma materia.
Incluso las reacciones son las mismas en ocasiones. Así se conocen estados comunes de nuestro mundo sentimental que con pocas diferencias son idénticas y reciben nombres genéricos: soberbia, ira, avaricia, lujuria, etc.
Cada individuo tiene un ingrediente particular en el fondo, que le hace ser distinto en su temperamento, Se nace con un temperamento como se nace rubio o moreno, bajo o alto. Ese temperamento produce el carácter.
Me gustaría extenderme sobre temperamentos y caracteres en las personas. Diré solo por ahora que las personas somos en el fondo de la misma naturaleza y que algunos factores nos hacen ser distintos.
Francisco Tomás Ortuño.
CHARLES DARWIN:
El inglés Charles Darwin, reconocido naturalista y biólogo del siglo XIX por su teoría de la evolución, fue un apasionado de la geología. Estudiante fallido en Medicina, participó en una expedición científica -geológica y zoológica- por los mares del mundo,
Afirmaba que era geólogo . En su viaje llevó como libro de cabecera la obra “Principios de Geología”, documento intelectual de la geología moderna, cuyo antecedente fue el trabajo “Teoría de la Tierra” publicado en 1.788 por el escocés James Hutton, considerado padre de la Geología Moderna.
La influencia de la geología en el trabajo de Darwin es evidente en su obra “El origen de las especies” en evidencias geológicas para respaldar su teoría de la evolución.
Un enfoque multidisciplinario y la capacidad para combinar los conocimientos de la geología y la biología le permitieron desarrollar una teoría revolucionaria que cambió la forma de entender la vida en la tierra.
Acabó con el concepto del conocimiento del creacionismo donde la evolución no tenía cabida. La Geología posterior ha realizado, ha reafirmado y fortalecido la teoría de la evolución.
Francisco Tomás Ortuño
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