A la cabeza del grupo está siempre.

5 Febrero 2025

   Murcia, jueves, sin novedad en la casa, que fuera entre Trum por América con sus aranceles, o China con Chimpin, o Rusia con Putin, o España con la esposa del Presidente, no se entienden. Me retiro al pasado:

     11 agosto 1984.- Sábado ventosillo y desapacible. Anoche fueron a dormir casa de la Yaya Francisco Amós y Pascual Jesús. Motivo: el partido de baloncesto que se jugaba de madrugada, a las cuatro entre España y los Estados Unidos de América.

  Una final olímpica no es para dejarla pasar así como así, aunque luego fuera aburrido el match. Miguel y yo también bajamos con Juan y con Fulgencio a ver el partido. Para eso tuvimos que levantarnos a las tres y media.

   Miguel ha dormido poco. Dice que miró el reloj a la una; luego a las dos; a las 3 y media sonó la alarma. Después del partido volvimos de nuevo a la cama. El padre censura este hecho como algo que se sale de lo normal, como de personas locas de remate.

   Yo pienso de otro modo. Tener una ilusión es estar vivo. Levantarse temprano para ver un partido de baloncesto ahora en vacaciones no solo lo encuentro normal sino fantástico y saludable. Indica que hay vida, que hay salud, lo contrario a dar lo mismo, la apatía,  síntoma claro de vejez.

   Francisco Amós se fue a las 9 a Murcia. De Murcia con otros compañeros del club Almenara partirían hacia Albacete. Van a pasar unos días de retiro o meditación por esos pagos manchegos. Francisco Amós no debe preocuparse tanto como lo hace por si obra bien o mal.

   Va a estallarle la cabeza. Es una edad la suya difícil para tomar decisiones. Quiere obrar por sí y no sabe hacerlo. Quiere emanciparse y no está maduro del todo. Ayer sufría con marcharse.  Vinieron a invitarme,  no está bien rechazar su ofrecimiento.

   No sé si buscan a Francisco Amós. Los amigos son seminaristas. y a la cabeza del grupo está siempre don, Silvestre-

                                                                                                               Francisco Tomás Ortuño

   12 de agosto 1984.-  Domingo, día bonancible y tal. Amós vino con Pepa y sus dos hijas. Amós y yo nos bañamos en la piscina. Se han metido en obras para abrir un supermercado. Poco a poco irá tomando forma definitiva. Animo, hermano, te deseamos lo mejor.

   José María vino por fin de Santa Pola. Por la tarde estuvieron aquí a ver al padre. Juan Francisco se quedó a dormir con nosotros. Estos días son así. Lina se fue con Ana, Pascual Jesús con la Yaya, Francisco Amós con los amigos. Un popurrí.

   Sí en estos momentos tuviera que dar un Consejo sería que se hable bien siempre de los demás, que nunca se critique. La murmuración deja tras de sí un ambiente enrarecido, cargado. Debemos querer a los demás, hablar para hacer bien.  

                                                                                                                Francisco Tomás Ortuño.

    

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cine de Medianoche.

El expolio de la bodega.

No quiero irme.