A por caracoles.
15 Febrero 2025: San Claudio.- 46 días pasados ya del año y 319 días aún por pasar.
Murcia, sábado, SIN NOVEDAD EN CASA, a Dios gracias. Seguiré con recuerdos de hace unas cuatro décadas, que equivale a un abrir y cerrar de ojos de una vida:
28 de agosto 1984.- Martes, nos vamos temprano al monte por caracoles. Ayer llovió y hoy el terreno es húmedo, como abonado para que haya caracoles. En todos los montes no los hay, que es lo curioso. Cerca de nuestra casa hay una loma que los tiene en abundancia.
Los hombres que se dedican a buscarlos lo saben. Luego los venden en la plaza. He salido solo con la intención de coger los que me salieran al paso. La caza del caracol -¿se le puede llamar así?-. La caza del caracol es atractiva, una fiesta, sin duda.
Madrugar y salir al monte en busca de este molusco, para los que desconocen ese pasatiempo les diré que deben preparar una bolsa donde echarlos, y ponerse un buen calzado para andar. Yo lo paso bien cogiendo caracoles. Solo el hecho de buscarlos tiene su encanto.
La vista siempre baja, mirando sobre todo las atochas y los romeros monte arriba, muy despacio, midiendo los pasos, se les oye. Un leve crujido cerca, o similar, una ligerísima vibración debida a la caída de una china (piedra pequeña) también.
Yo tengo mi lema para estas ocasiones: “El que haya de ser para mí, me está esperando”. Hay otras personas cerca que buscan con ahínco. Confieso que mi búsqueda es un tanto despreocupada. Ahora bien, cuando encuentro un ejemplar, me alegro.
Me acerco despacio a él y lo cojo con cierta morosidad. Creo que debo recogerlo. Si no lo hiciera, para mí sería como dejar abandonado a un herido en la carretera. “Este es mío, me digo, ¡me está esperando desde el principio de los siglos!, canturreo feliz.
Es divertido coger caracoles como lo hago yo, sin prisas, deportivamente: ocho piezas, diez, una docena: a lo sumo 15 caracoles. Hay quien dice haber cogido 50, 60 y hasta 100 en una mañana. Yo no busco apenas, me los encuentro, me salen al paso.
¡Qué alegría encontrar dos caracoles juntos! Suelen estar junto a un romero, o en alguna sabina. “¡Hola parejita!, ¿me estabais esperando?”. Y parecen esponjarse y sonreír cuando me acerco. Bonita fiesta la de salir al monte cuando ha llovido.
Es además un deporte. Me apunto cada vez que llueve a salir por caracoles. La tormenta de anoche fue aparatosa: relámpagos y truenos sin parar. No recordaba otra noche parecida. Los truenos son más truenos por el eco que producen, y los relámpagos más relámpagos. Impresiona una noche de tormenta aquí. Parece como si fuera a saltar el universo a pedazos.
Los pequeños miraban asustados por la ventana. Noche en fin para el recuerdo. Los vecinos, María Dolores y Victorio Esteban, se fueron al pueblo. No sé si por la tormenta o porque su perro estaba herido. Dijeron que le habían tirado con un rifle y tenía heridas en las patas.
29 de agosto 1984.- Cazar palabras es divertido también. En Jumilla se dicen algunas que no se encuentran en otra parte, ni siquiera en los diccionarios más exigentes. Son palabras que pasan las barreras de las generaciones como guijarros de un río: ereza, orico o murria.
Son términos que no se conocen fuera. A esto me refiero. Será atractivo coleccionar estampas, minerales o insectos, pero igual lo es para mí buscar estas voces de uso exclusivamente local. Topar con un ejemplar nuevo es excitante.
En la conversación salta y yo la atrapo; ya no la suelto, aunque sea como un pez que quiere escapar. Enseguida cojo un papel y la anoto, la fijo como mariposa con alfiler: repisco, sorrato, miaja, críllas… ¡Qué enorme arsenal! Es variadísimo: Ssandio, reser, soñarrita…
Otro pasatiempo de estos días es capturar apodos de familias jumillanas: Salao, Marqués, Pieza, Panyuva… Más de cien llevo ya en mi cartera. Los he clasificado por orden alfabético. De esta forma me es más fácil saber si el nuevo está ya en mi lista.
Este trabajo pudiera convertirse en libro y además interesante, si consiguiera, como quiero, conocer el origen de cada uno de ellos: Mulabanca, Caseros, Inques… Sé que algunas familias se opondrían, pero ¿no sería curioso, para nosotros jumillanos, saber quién fue el primero de los Cominos o Banderas? El libro está por hacer.
MÁS DE DON JOSÉ:
Don José Yagüe estuvo aquí, en el chalé, ayer tarde, con su yerno. Pascuala nos puso enseguida un vino y hablamos un rato. Luego bajé con ellos al pueblo. La visita obedeció a la Ley de Funcionarios que apareció en el BOE del día 3 de este mes.
Pensaba don José que podía afectarme, y quiso que no se me pasara por alto la noticia. Se agradece la intención, aunque esta ley no va conmigo.
DE UN TRANSFORMADOR:
En la reunión de anoche había intereses grandes por colocar un transformador de luz en el Roalico. Fraile (instalador) puso, con un plano bien dibujado, los puntos donde estarían los postes. También el presupuesto de su instalación.
Algunos hablaban; otros adoptaron la postura que más se lleva en estos casos, la del silencio. Nada sacamos en claro con tratarse de la luz precisamente. La reunión se aplazó para el sábado a las cinco de la tarde, como las corridas de toros,
¿Quién quiere el transformador? Todos lo queremos. ¿Quién puede pagarlo? Muy pocos. Hay ya deserciones. Las habrá el próximo sábado en mayor número. Los que no tienen casa todavía serán los primeros en renunciar a la luz. Máxime cuando el Ayuntamiento no les deja obrar, aunque tengan el terreno.
PEPE GARCÍA:
Pepe García, -García para los amigos-, Jefe de Correos, fue siempre buen amigo mío. Cuando le dije que necesitaba el Boletín Oficial del día 3 de agosto con la ley de funcionarios, mandó que me la fotocopiasen enseguida.
Nos viene la amistad de largo. Hechos de mi vida de hace ya bastantes lustros están vinculados a su persona. Con Pepe Jiménez y con Celestino íbamos a su campo en la época de matar marranos. Al Ardal íbamos los amigos el Domingo de Panes de merienda.
Pero lo que más recuerdo de Pepe es cuando aprobé las Oposiciones a la Dirección de Grupos Escolares por el año 60. Lo celebró tanto como yo. Nos vimos aquella tarde en que yo esperaba el resultado. “Estoy nervioso, le dije. En estos momentos debe haber salido ya la lista”.
¿Por qué no ponemos una conferencia?, me dijo. Los dos en la cabina conteníamos la respiración. “Sí, está aprobado”, escuchamos. Saltamos de alegría. Fuimos a su casa y lo celebramos. Amigo Pepe, gracias.
Han pasado 25 años de aquel suceso importante de mi vida. El cuerpo de Directores ha dado bandazos con algunos ministros y gobiernos. Hoy es un cuerpo a extinguir. Pepe con 6 hijos varones es Administrador de Correos. Por encima de nuestros cargos y de nuestras fortunas adversas o favorables, está la amistad honda que nos une.
Francisco Tomás Ortuño.
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