El club Almenara.

13 febrero 2025:

   Murcia, jueves, sin novedad en el alcázar. Te cuento historias del ayer:  

   24 de agosto 1984.-  Dice el refrán que “los hijos criados, los duelos doblados”. La separación de un hijo, sobre todo para la madre, debe de ser como un desgarro de su propia carne. ¿Por qué digo esto? Pues porque ayer Francisco Amós se fue al pueblo y por la tarde nos enteramos de que se fue a Murcia,

   ¿Motivo? El club Almenara y los compañeros.

   ¿Vinieron por él? 

   Lo llamaron por teléfono.

   ¿A qué fue?

   No lo sabemos. La noche la ha pasado fuera y su madre apenas ha podido dormir; seguro que Francisco Amós ha dormido mejor. Los jóvenes no piensan en los padres como estos en ellos. Se creen mayores,, emancipados, y con derecho a obrar por ellos mismos.

   Debe ser como una aventura o una prueba salir fuera de la casa y comprobar que ya no son imprescindibles los padres. Si tuvieran dinero para ropa y alimento, antes de lo que pensamos, se iban a vivir su vida, libres de tutelas paternas.

   Es más, con gusto se apartaban de los padres. Los hijos quieren ser libres de ellos pronto; y son los padres, a su juicio, quienes se lo impiden. Y por eso quieren salir de su lado a demostrarles que no los necesitan.

   Francisco Amós en el fondo se siente orgulloso y feliz hoy, de haberse liberado; aunque sé que en el fondo es solo una tímida prueba de alejamiento, que volverá, que nos necesita y que lo pasa bien aquí. Pero es el caso general de los jóvenes que quieren escapar de vigilancias, consejos y ayudas materiales.

   Me dijo una vez un amigo, abogado por más señas, que los hijos son desconcertantes: luchas por criarlos, por hacerlos hombres, y luego, cuando menos lo esperas, se dejan el pelo largo, cogen una guitarra y se van con amigos a vivir debajo de un puente.

   Prefieren ese modo de vivir independiente, inseguro, difícil, al otro más cómodo en la casa. Es lo que digo arriba, el joven quiere independencia, salir de normas establecidas, vivir con su propia savia, su propia vida. A los padres toca enseñar caminos, no ser tan posesivos que quieran ser también los hijos con su vida y su alma incluidas.

   Los padres deben comprender esta verdad :su hijo es otra persona y tiene su vida independiente. Las madres sobre todo, no comprenden esto y sufren viendo que el hijo vuela antes de lo que ellas quisieran.

                                                                                                                  Francisco Tomás Ortuño

   25 agosto 1984.- Mucho tiempo hacía que no hablaba con don José. Creo que desde que era alcalde de Jumilla Don José Yagüe no ha cambiado ni física ni espiritualmente: su uña larga de águila en el dedo meñique, su bigote ancho y recortado, son los mismos de hace 30 años.

   “Don José quiere verte, me dijo José María. No te vayas a Murcia sin hablar con él”. Ayer estuve en su casa, frente al jardín del Rey don Pedro. Estaban doña Isabel, Maribel, su marido Fernando y los dos nietos, Antonio José y María Isabel.

   Don José estaba en el casino, pero su mujer lo llamó por teléfono. Vino enseguida. Los jóvenes se fueron. Doña Isabel nos puso en el salón unas cervezas con abundante aperitivo, don José me habló de política, de las carreras de sus hijos y de él mismo.

   Recuerdo a don José en el Colegio de la calle Capitán Cortés. Se entraba por una puerta pequeña, enfrente justo del Ambulatorio. Cuando hablaba ayer don José yo lo recordaba en aquel pequeño mundo de trabajo. Está bien conservado. Sigue siendo el mismo de entonces, quizás con más barriga y más pesado al moverse.

   Sentimos ambos simpatía mutua, nos encontramos bien hablando, lo pasamos bien juntos. Cuando nació su hija me invitó en el Kiosco del jardín; cuando aprobé las Oposiciones de Dirección de Grupos Escolares también lo celebramos juntos, siendo alcalde hemos comido varias veces en la misma mesa por motivos diferentes.

   Don José me aprecia, lo sé; yo también a él, lo sabe.  En una ocasión me ofreció su casa de Valencia por si tenía necesidad de pernoctar allí. Otra de dinero por si quería seguir estudiando fuera. Nuestra amistad tiene raíces.

   Don José ha triunfado: ha sido Maestro, Alcalde, y miembro del Gobierno Regional. Hoy ha cumplido sus sueños en la docencia y en la política. Ayer hablaba yo con don José en su casa tranquilos, con una cerveza adelante y pensaba en su brillante trayectoria, vida intensa, de constante lucha y de éxitos palpables.

  Yo admiro a un hombre así y no quisiera verlo caer. Su desplome será por fuerza fulminante, como el de los gigantes que no conciben la derrota si no es así. Que no llegue ese momento le deseo de corazón, don José.

                                                                                                           Francisco Tomás Ortuño 

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