El coco.
27 febrero 2025 San Julián 58 días del año quse fueron y 307 sin llegar
Murcia. jueves, seguimos sin novedad, y que dure como ciertas pilas. Yo, con poco que contar si no es de política. Y de reyes eméritos y activos ya se encarga Pedro Jota por las tardes en la Siete. Te contaré recuerdos del pasado ajenos a la política. Por ejemplo, del 19 septiembre 84:
Un día más cargado de trabajo. El comienzo de Curso es duro siempre. Organizar un Colegio con alumnos que piden ingresar y algunos que solicitan su baja, es siempre trabajoso. Por si fuera poco, reuniones con padres y visitas inesperadas.
La reunión de ayer con los padres trató una vez más de don Silvestre. ¿Pero es que nadie ha trabajado 25 años en su profesión? Juan Pedro, tesorero, pedía gastar poco. Otros eran más espléndidos. Se acordó, por fin, regalarle una placa en nombre de la Asociación.
¿Para qué querrá una placa don Silvestre? Si piensa en cura dirá que vanidad de vanidades. A lo mejor unos zapatos, con ser tan prosaico el obsequio, hubiera cumplido mejor con el gusto práctico del ministro del señor.
Esta mañana vino al colegio el Inspector. De verdad, de verdad, que su visita ha sido negativa. Estos días son de atender problemas del Colegio y no de estar con un Inspector. Pues eso, que se dejan cosas por hacer y vuelva usted mañana: “Voy a llamar por teléfono”, ¿Qué Clase vemos?...
“Vamos a tomar algo al bar”. Una mañana demasiado pobre. Creo que don Pedro se aburre en su despacho de la Inspección y para justificar su existencia se desplaza inoportunamente a los Colegios que lo atienden bien. Este es nuestro caso.
Lo malo es que este hombre no termina de comprender su rol con los compañeros. Piensa que el Inspector es el jefe, el coco, y al mismo tiempo quiere ser amigo de unos cuántos. Es un papel que no encaja en las estructuras de relaciones amistosas ni en las de subordinados con el superior.
Quiere y no puede, o no sabe. Habla fuerte y quiere ser amable. Un tipo raro de la fauna animal. ¿Qué diría si en un momento de sentirse superior, a cien pies sobre los demás, escuchara fuerte: “¡Hombre de Dios, baja de las nubes, que nos haces reír”! Don Pedro, sin duda, es un caso atípico.
Joaquín y yo terminamos detalles de la obra que hemos escrito sobre “El escolar y su orientación educativa”. Esperamos que se aplique y se venda bien. Escribir un libro es difícil. Un libro que interese, más todavía,
Francisco Tomás Ortuño.
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