El padre no se encuentra.

1 Febrero 2925  San Trifón  Año:  32 – 333;  Sol: 8´24 a 18´33;  Luna: 10´09 a 22´13

   Murcia, sábado, sin novedad en casa. Como empezamos mes, doy un salto en mis recuerdos del pasado para contarte cosas, siempre interesantes, que ocurrieron entre la muerte de los dos abuelos: la abuela Lina, en Enero del 1983, y el abuelo Amós, en Diciembre del 1984.

   1 Agosto 1984.- Miércoles, siete y media de la mañana en el chalé. Ligeros pasos se escuchan abajo. Es el abuelo que sale de su habitación, A mi derecha veo un sol tímido que presagia calor; los periquitos en la terraza a dos pasos de mí parlotean. Es una mañana más en la historia del verano santanero.

   Anoche llegamos de Murcia. El coche, valiente, sin achaques a sus tantos años, parecía el Arca de Noé. Vinimos montados Francisco Amós, Ángel Inocencio, Lina, la mamá, el abuelo y un servidor, con 50 bultos en la maleta y la moto acrobáticamente encima, en la baca.

   Me acordaba de otros viajes parecidos -Alicante, Los Alcázares…- pero lo de ayer, ahora que estamos con las Oimpiadas, batía todas las marcas. Hemos traído al abuelo de Cartagena. Ha pasado allí el mes de julio.

   ¿Cómo soporta el abuelo sus 83 años largos? Mal, sencillamente mal, la soledad le puede, se le empondera y hace que donde esté -Alicante, Cartagena, Jumilla o  Murcia- sea para él un lugar de suplicio más que un retiro de tranquilidad.

   La madre nos dejó el 18 de enero del 1983, hace ya más de un año. Desde entonces, el padre no se encuentra. Es su vida una queja y un reclamo de atenciones constante. El abuelo no aprendió a ser anciano. Una de las cosas importantes de la vida es aprender a ser mayor.

   Adelantarse en el tiempo y ver que los años pasan deprisa y que todo llega cuando menos se espera. Vivir con los hijos y con los nietos no es lo mismo que vivir en la propia casa. La situación es otra. El centro de atención o gravedad ha cambiado, el protagonismo se ha perdido.

   La noticia del día es sin duda la muerte de Antonio Salinas. Pascual Jesús ha venido con ella del pueblo y la ha dejado caer en la cocina quedando todos aturdidos. Anteayer le llevé la tele a su casa. “Voy a Murcia y vuelvo mañana” -le dije. “Estará reparada” -me contestó.

   Antonio ha sido otra víctima de nuestro tiempo motorizado. Un camión descomunal lo arrolló. Cuesta creer que la vida esté tan cerca de la muerte.

                                                                                                                 Francisco Tomás Ortuño.


   Podéis pasar por casa a recoger mi nuevo libro “2024: Año de la dana”, con Ana Tomás Mochón en la portada.

 El papá.  

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