Sexto de piano.

19 Febrero 2025  Santa Gertrudis

   Murcia, miércoles, viento en popa a toda vela el barco de la casa. Os contaré lo que vivíamos por aquellos años cuando vuestras vidas andaban por los ochenta, y nos preguntábamos qué traerían los siguientes, tan importantes y decisivos para el resto de la vida:

   7 septiembre 1984.- EL COLUMPIO:

   Viernes. De la terraza de cemento se quita el columpio tras una etapa larga. Se compró siendo muy pequeño Francisco Amós. Se instaló en esta terraza allá por el año 1977 o 1978. Todos pasaron ratos en el columpio de pequeños y lo recordarán como parte del chalé.

   La terraza desde hoy va a cambiar su fisonomía, porque desde que existe lleva el adorno del columpio a cuestas. Veremos de prolongarle la vida, aunque sea subiéndolo a otra terraza y poniéndole piezas nuevas.

 

   LINDA:

   Linda va a tener cachorros otra vez. Por eso la hemos llevado con su otro amo para una temporada. Linda es también parte de la familia en el chalé. No conozco animal que más quiera a sus dueños. Le falta hablar para expresar sus sentimientos.

   UN SANTO: Lina, María de Los Ángeles y María Elena, preparan una fiesta para mañana. Quieren celebrar el Santo de las tres, que caen cerca. Bien por las Marías: habrá coca colas, pasteles y dulces de chocolate. Llevan de cabeza a sus madres, que son las que hacen el trabajo de la cocina. Vendrá la yaya Isabel a hacer fritillas y el día será redondo para todos.

   MÚSICA:

   Pascual Jesús vendrá mañana con su amigo Antonio. Traerá la Nota de Música de Francisco Amós. Nota que nos tiene a todos nerviosos, con el miedo de la duda. Yo temo lo peor con el Sexto de piano. ¿Será posible? Yo pensaba que era, como quien dice pan comido, y resulta que tengo la corazonada de que  ha pinchado.

   CLUB ALMENARA:

  ¿Sería la culpa de este dichoso Club Almenara, que tantas horas le ha quitado de estudiar? Dice Pascuala -my wife- que nuestros hijos no son de discoteca. Pero yo pienso que un Club de este tipo puede ser para el caso lo mismo.

   Hoy, como siempre, o más que nunca, hay que luchar para vencer en la vida, por la competencia, Los jóvenes han de entregarse en cuerpo y alma a los libros, si quieren alcanzar sus metas. En cambio, como jamás se ha visto, hay muchas diversiones, muchas distracciones, en el camino: televisión, discoteca, droga, cines, revistas…

   Hay que ser valientes para pasar de lo superfluo, de lo accidental, de lo que no es esencial. Y esto ocurre hoy: que más de los que debieran se engolfan en miles de pasatiempos y se quedan en el camino sin llegar a puerto.

   Una pena pero una realidad. La vida debe orientar más al joven y quizás no darle tantos medios de perdición. Es una tentación verse entre golosinas y pasar de ellas. Tal vez la culpa no sea de los jóvenes sino de los mayores que programan a la sombra la vida social.

   El Club Almenara va a ser decisivo -me temo- para Francisco Amós. Para salvarse o para perderse. Me explico: el Club le salió al paso un día y no lo suelta. Ha tenido para él un aliciente singular, una garra especial que le ha cautivado, que le ha absorbido.

   Yo no sabría decir si para bien o para mal. No es, qué duda cabe, un antro de perdición, un centro mafioso, un lugar de mala nota, pero es, quizás por ese aliciente, un peligro, ya que le roba mucho tiempo a otras actividades, digamos sus estudios de piano o su bachillerato.

   O se salva: encontrado allí la vocación de su vida con amigos como él, o se pierde, destruyendo lo que puede ser su futuro: unos estudios y una carrera. Al fin y a la postre, el Club Almenara es como esa discoteca que dicen que distrae y hace perder tiempo.    

  - “Pero es de otro tipo”, me dirás.

  - “No sé, no sé”. ¿Podría yo decidirme, en tu caso con absoluta certeza, de que seguía el mejor camino? Muy difícil lo veo. Lo que le ocurre a él. Pero pienso que lo más prudente sería distanciarme un tanto del Club para ver más claro.

    Las cosas de muy cerca no se ven con nitidez. Los árboles no dejan ver el bosque.a veces Me retiraría con cuidado de no herir susceptibilidades, vería a distancia el Club y su problemática, estudiaría en profundidad mi situación dentro de él, objetivamente, y, por fin, obraría en consecuencia.

   Eso es lo que yo haría y lo que debe hacer Francisco Amós: tomarse unas vacaciones de Club, y desde lejos -en tiempo y espacio- decidir seguir o decidir marcharse. No es un juego ni un pasatiempo el Club; es un destino: ser o no ser.

   Así que, hijo, ve lo que haces por tu bien. Mi consejo es este: sal con prudencia, con elegancia, con promesas de volver y de ayudar siempre que te necesiten. Pero sal. Y una vez fuera, con tiempo para pensar, la solución de lo que más te conviene, vendrá sola.

   El tiempo es el mejor juez. Tiempo y distancia. De lejos se ven mejor las cosas que de muy cerca. Hay en la vida hechos, personas, cosas, que no se deben buscar, que hay que toparse con ellas. Una de estas puede ser la vocación.

   Si yo te invito a estudiar Magisterio, no estoy con ello haciendo de ti un Maestro ejemplar. Si te obligan a ser médico, lo más probable es que fueras médico por el título, pero no por amor. La vocación viene sola, con una fuerza arrolladora, difícil de parar.

     Es como quien busca la esposa para compartir el resto de su vida. Si se precipita, lo más seguro es que yerre. Si tiene paciencia, verá que un día se le ofrece, cuando menos la busque, en bandeja. Hay, sin lugar a dudas, que estar seguro.

   Tiempo y espacio: dos condiciones para obrar en esta vida en cosas importantes. No te digo más. Ahora, tú eres muy dueño de tu vida, obra como creas mejor. Solo quiero darte mi consejo, nunca librarte de ser libre y responsable de tus actos.

                                                                                                               Francisco Tomás Ortuño.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cine de Medianoche.

El expolio de la bodega.

No quiero irme.