Terrones de cal.
6 Febrero 2025: Santa Dorotea
Murcia, viernes, las ocho y cuarto, sin novedad. Te cuento lo que pensaba yo por los ochenta del pasado siglo, cuando contaba cincuenta abriles y vosotros entre diez y quince años:
13 agosto 3984.- ¡Qué cierto es que las cosas son como las vemos nosotros, dependen de nuestro estado de ánimo! Sin darnos cuenta, las cosas se ofrecen buenas o malas, agradables o desagradables según nuestra salud del momento.
Lo que provoca amor o desamor, un juicio u otro por los hechos que ocurren, este desorden hormonal de nuestro complicado organismo nos crea situaciones imprevisibles, Quién está de mal humor, quien grita sin venir a cuento, no tiene culpa. Está enfermo de algo que ni él mismo sabe.
Francisco Tomás Ortuño
14 de agosto 1984.- Siete y media de la mañana. Le soleil se léve.
Con los hijos hay que obrar de modo diferente con cada uno, según su edad y su carácter. Cada uno tiene sus propias exigencias. ¿Desviamos nosotros a nuestros hijos de su conducta necesariata? A veces creo que sí.
Son ellos, con sus años, sus gustos y necesidades, los que deben marcar la pauta. Hay que estar atentos. Nadie mejor que ellos mismos. Cada uno por separado para indicarnos lo que su especial momento necesita. No pensar que todos son iguales y que a todos debemos aplicar la misma medida.
-¿Me das dinero para la feria? -dijo Pascual Jesús ayer.
- Toma mil pesetas y llévalas contigo, por si necesitas gastar con los amigos.
Su alegría se reflejaba en sus ojos.
Miguel es otro caso: ¿Bajó a la feria con la bicicleta? Su ilusión se centraba en la bicicleta. “Baja y vuelve antes de que se haga de noche”, le contesté. Se fue contento como una exhalación. Luego regresó a la hora acordada.
Ángel me pidió unas pilas nuevas para escuchar inglés. Quiere quedarse una noche con su abuela y dar una vuelta por la feria. Pues a darle lo que pide, que es el director de su propia vida.
Francisco Amós hizo lo propio con su campamento. Y Lina quiso otra muñeca. “No te preocupes, hija, tendrás la muñeca, le dije.+
No te opongas a sus deseos. Sigue al pie de la letra los gustos de tus hijos, que son justamente los más indicados a su edad y a su carácter para saber lo que quieren.
Francisco Tomás Ortuño.
15 de agosto 19, 84 día de la Virgen de la Asunción, a las 8 hemos oído Misa mamà y yo en Santa Ana. El padre Jerónimo ya no está en el convento. Ha dicho la Misa un fraile muy mayor bajo y gordito. Ha explicado que la Virgen está en el cielo en cuerpo y alma. Estábamos en total cinco personas.
Me duele todo el cuerpo. Este dolor muscular es debido al esfuerzo que hice anoche poniendo un asiento nuevo al sillón con una cuerda que compré a Canales. También por las piedras que bajé del monte para hacer una pared en la puerta de la cocina. Moraleja: no hagas grandes esfuerzos, que el edificio se resiente.
A las 12, Ángel, Miguel y yo nos dimos un baño fenomenal en la piscina. El agua estaba clara como el primer día. Hemos encontrado la fórmula mágica: ni cloros ni salfumanes, sino cal, terrones de cal. No queda bicho viviente y el agua se mantiene limpia y cristalina.
Ángel después de comer ha bajado al pueblo. Vendrá mañana por escuchar la lección de inglés, lección 14. Esta semana sé que vendrá mañana, aunque se vuelva después; que tanto le gusta el idioma de Shakespeare.
Pascual Jesús sigue con su abuela. Francisco Amós en el campamento. Lina y Miguel con nosotros. El abuelo duerme bien, come bien y tiene buen apetito. Solo que las piernas no le responden como él quisiera. El verano sigue a tope, en sus mejores momentos. Todo marcha a la perfección.
Los vecinos no han llegado aún. La familia Valero disfruta de la piscina sin descanso. ¿Cuántos hay en su casa? ¿Quince, veinte personas?
Ayer los nervios se me soltaron un poquillo. ¡Ojo con los nervios! Ese Yo que debe cuidar del ganado, que se mantenga fuerte. Serenidad. La razón debe permanecer tranquila en todo momento. ¿No quedamos en que para vencer hay que estar serenos?
El Mundo interior se remueve en un instante. Somos esclavos de pasiones difíciles de controlar. y cuando menos se espera te saltan con virulencia inusitada. Estuvimos con Santiago, con Carmen y con la madre de Carmen. La casa de Santiago es un oasis de paz.
Ni una sola vez he estado con ellos que no les haya visto tranquilos. Santiago es poco complicado: Contento siempre , sin grandes preocupaciones que le quiten el sueño.
La tía Salvadora, mujer del tío Roque, se enfadó con el artículo que me han publicado en la revista de feria. Entre los personajillos de mi “Jumilla a mitad de siglo” figura su padre Ovidio Pérez. Quizás porque digo que su voz era aguardentosa. ¿Es que no recuerdas Salvadora que su padre hablaba y se reía de forma especial ruidosa o como quiera llamarse?
No me retracto. Yo lo recuerdo tan bién que parece que lo estoy viendo y oyendo en el oficio de mi suegro Inocencio, adonde él iba a menudo. Yo lo escuchaba con gusto y me divertía oyéndole contar cosas de su vida.
Francisco Tomás Ortuño.
16 agosto 1984.- 8 de la mañana, nublado; por estas fechas suele llover en Jumilla, a ver si es verdad. Lina y Miguel duermen, son los únicos que quedan en casa. Con esto de la feria, los demás viven fuera unos días.
Antes de subir he encendido la radio. Las noticias son escalofriantes: incendios en hoteles, incendios forestales en Valencia y en Galicia… ¡Cuanto loco suelto por el mundo! Pero ¿es que el mal no tiene remedio? ¿Siempre será lo mismo?
Anoche nos visitó Juan el practicante. Iba con un amigo de la infancia que vive en Ginebra -Suiza-. Juan perdió a su mujer (Flora) hace 2 años. Por el pueblo se dice que se casa de nuevo. El hombre solo debe estar mal después de una vida acompañado.
Y Juan con hijos casados, con hijos estudiando fuera, debe sentirse solo cuando termine de poner inyecciones. No me extrañaría que volviera a casarse. Sería una carta difícil. Si la mujer es buena habría tenido suerte porque de amor poco puede esperarse. Solo un trato. Eso es lo que sería. Yo te pago y tú me acompañas. La unión primera con la que hubo hijos y sueños compartidos no puede repetirse.
Con Juan vino su amigo como digo, también sesentóncillo: un bigote bien arreglado y ropas juveniles. ¿Es jumillano?, le pregunté. Vivió también por la calle del Calvario como nosotros. Por circunstancias de la guerra se marchó a Suiza y vive por allá junto a los bellos lagos.
Cerca de media vida. Las personas se hacen en los primeros años; luego se vive de esa factura como de las rentas. Lo que uno es de pequeño lo será siempre. Lo que uno quiera entonces le dominará de mayor. El emigrante por las circunstancias que fueran vive desterrado, trasplantado.
Es como ese segundo matrimonio de que hablaba antes. Cuando se vuelve al lugar que nos vio nacer nos sentimos como vueltos a nuestro punto natural. Lo demás es postizo .Con muchos años fuera, como en el caso del amigo de Juan, sé creerá que no se ha vivido que se ha tirado el tiempo, que se han perdido años.
Cuando mejor se comprenderá esto es cuando se vuelve del extranjero tras muchos años de ausencia. Cuántos recuerdos y cuántas lágrimas adivino en este hombre.
Francisco Tomás Ortuño
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