El tiempo deparará.

23 Marzo 2025        

    Murcia, domingo, San Toribio 82 días pasados del año 2025 y 283 días sin pasar, ni menos conocer. Te cuento cosas del pasado siglo, que ya son historia, pero que entonces ocurrieron: y vivimos:

    26 de octubre 1984.- La bomba ha estallado hoy. No es una bomba que causa estragos, pero es al fin una bomba. La mamá ha llorado. No sé si de alegría o de pena, vaya usted a saber. Son cosas que nunca se saben, ni ella misma a lo mejor.

   -¿Qué te pasa?, le he preguntado.

  - Francisco Amós me lo ha dicho.

   -Pero, ¿qué es lo que te ha dicho?

   -Que quiere ser cura.

   No me extraña que a su madre le dé por llorar, y que no sepa de qué va su llanto. Es, yo diría de susto. Sí, un llanto de impresión. Porque la noticia llega cuando se iba temiendo. Mejor, cuando se iba presumiendo, adivinando.

   Los síntomas eran claros. Algo en el ambiente lo anunciaba: cambio de ciencia por latines, abandono de piano, tardes de club, catequesis dominicales… Se iba preparando, pero su madre, por creer que no llegaría, se llevó el gran susto y rompió a llorar.

   Llora sin saber por qué, y menos sabe si su llanto es de alegría o de amargura. Es el llanto de la madre que siente un desgarro en su carne, que siente que el hijo se le va.

   Lógico. Los animales sienten menos la separación del hijo que nosotros. Cuando el pollo come solo, estorba. Pero en las personas, los hijos duelen. Y tras años de sentirlos cerca, la madre no soporta la separación.

   Es, quizás, un amor absorbente el suyo, un amor rayano en la locura. Sí, todo eso es. La madre quiere tener siempre a su lado a los hijos, aun a costa de su felicidad.

   De casta le viene al galgo. Pascuala lleva metida en el tuétano la iglesia, sus oraciones constantes, sus rosarios, sus visitas, sus misas y comuniones desde la cuna. El aliento de su madre les ha llevado calor y amor por Jesús, por la Virgen, por la Iglesia, por el Papa.

   ¡Cómo resonarán en los oídos de mis hijos, y en su alma, canciones y oraciones oídas en la cama antes de dormir! Esto crea una forma de ser y de actuar más tarde. El ambiente condiciona. Por eso digo que “de casta le viene al galgo”.

   No puede extrañarnos que Francisco Amós haya pensado seguir este camino que su madre le ofreciera siempre como el más hermoso y el mejor que podía elegir.

    Y yo, ¿ qué pienso de esta decisión?

   Una de dos:  Que puede ser una alarma injustificada, o, por el contrario, que puede ser algo serio para el futuro de nuestra vida familiar. En cualquier caso, el tiempo, él solito, deparará lo que tenga que ser.

   En la vida, lo mejor es aceptar las cosas con ojos de espectador, como quien ve una película. Sentirse al margen de los hechos y celebrarlo, por sorpresivos e inesperados, por felices o absurdos que parezcan.

   En suma, aceptar los hechos que se vayan presentando, por inevitables. Todo llega fatalmente como tiene que llegar. Vivir como si dependiera de uno lo que sucede, a sabiendas de que han de ocurrir las cosas como estén dispuestas que ocurran.

   Una proyección, en suma, es nuestra vida, y nosotros actores y espectadores. Ocurren hechos con nosotros de protagonistas, que es lo curioso -El Gran Teatro del mundo-, y al mismo tiempo sin contar con nosotros para el desenlace de las peripecias que ocurren en la escena.

   Así que somos actores movidos por impulsos propios, pero dirigidos desde fuera, nos convertimos en espectadores de nuestra propia farsa. “¿Qué va a pasar ahora?”, “¿Qué va a suceder luego?”. “Cómo va a terminar el cuadro?”

    Preguntas y más preguntas, sin respuestas seguras jamás. Cada momento una sorpresa, cada día una incógnita. El juego por saber si acierto es divertido, entretenido. lo más que se puede hacer. Y después aceptar como lo mejor lo que suceda.

   Yo, por mis dotes de adivino, quiero pensar que la película de hoy, la noticia, tendrá un final distinto del que se espera. Veo que Francisco Amós un día, pronto, se limpiará el polvo de las influencias de su Club y buscará a la mujer que le dé hijos, con los que formar una familia como la que él tuvo.

                                                                                                                Francisco Tomás Ortuño.

 

    ¿SABÍAS QUE

     ¿El Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento? Apocalipsis significa “Revelación” y fue escrito por un tal Juan, a finales del siglo III. La tradición lo identifica como el Evangelista, pero los estudios recientes no lo pueden confirmar.

  - Los búlgaros dicen “sí” moviendo la cabeza de izquierda a derecha y “no” moviéndola de arriba abajo, contrariamente a lo que se hace en el resto del mundo.

   -La ciudad más alta del mundo no se encuentra en Bolivia, sino en Perú.

   -El lago más grande del mundo es el mar Caspio. Sí, aunque sea salobre no deja de ser un lago.

   - El Amazonas no solo es el río más largo, sino también el más caudaloso del mundo. Contiene más agua que el Nilo ,el Yangtzé y el Mississippi juntos. Desembocan en él más de mil afluentes.        -Que hay una planta en el desierto que puede llegar a vivir más de 1500 años? Se trata de una planta endémica del desierto del Namib, uno de los desiertos principales del planeta. Se hidrata aprovechando el rocío nocturno del desierto y la neblina por medio de sus dos únicas hojas.

    ACERTIJO:

   Un policía ve claramente a un camionero en dirección contraria por una calle de una sola vía, pero no intenta detenerlo. ¿Por qué?  Solución: porque el camionero iba andando.

   ¿Otro?

   Una casa tiene el tejado a dos aguas y cada una de las caídas tiene diferente inclinación. Un ala tiene una inclinación de 60° y la otra de 70°. Imagina que un gallo pone un huevo exactamente en la cumbre. ¿Hacia qué lado del tejado caerá el huevo? Solución: los pollos no ponen huevos.

   ¿OTRO? 

   Un hombre está en un bar y pide un vaso de agua al camarero. Estas dos personas no se conocían de nada ni se habían visto antes. Ante la petición al camarero, este saca un arma de debajo del mostrador y el cliente dice: Muchas gracias y se va. ¿Por qué sucede esto?

   Solución: el hombre tenía hipo y el camarero al oírle decidió darle un buen susto para quitárselo. Por eso saca el arma. Al desaparecer el hipo, el hombre ya no necesita el vaso de agua y muy satisfecho le da las gracias al camarero.

                                                                                                                              F.T.Ortuño

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