Lapiceros gigantes.

 25 Abril 2025 San Marcos

   Murcia, viernes, seguimos con las fiestas de Primavera en Murcia, y sin novedad en casa. Te cuento de aquellos años que se fueron quedando muy lejos:


   25 julio 1985.- Hemos ido a la fábrica de Roque. Pascual Jesús trabaja en su puesto como un hombre.  

-        “¿Hoy, día de Santiago, trabajando?”.

-        Pues, sí, señor, con las prisas de esos barcos que construyen, van todos de cabeza, del último al primero de a bordo.

  - “¿Pero qué barcos son esos?”.

   Yo no sé bien de qué va la cosa, pero como todo es hablar de barcos, pues diremos que la fábrica se sostiene gracias a esos fantasmales buques barceloneses.

  - ¡Ay, si viviera Don Quijote, qué de recuerdos le traerían! Lo que hace falta es que tras unos sigan otros, y una flota y otra flota por arreglar, sea española, americana, China o de Japón.

   Que no es broma poder seguir trabajando hoy, hasta un día de fiesta por servir pedidos a su debido tiempo. Que siga la marcha te deseo, cuñado.

   En la sierra, Joaquín nos ha cortado un tablón como si fuera queso. Zas, zas y estacas a contar. Veinte, treinta, cuarenta, con su punta y todo. Como lapiceros gigantes para colocar en la parte alta de la parcela. Queremos evitar que las cabras pasen como Perico por su casa y se coman los pinos como si fueran flores silvestres.

   Deben ser apetitosos a los rumiantes “cabra murcianis” porque ya son varias las veces que han mordido sus tiernas hojas.

 

   A la vuelta del pueblo, el esperando, el ansiado camión, estaba cumpliendo su cometido en la piscina. Es curioso, pero ocurre con frecuencia, que esperas algo y no ocurre nada si piensas en ello, pero si una vez lo olvidas, entonces llega.

  “¿No te ha ocurrido a ti?“¿Es que no pensabas en el agua esta mañana?; Pues no, ¿qué quieres que te diga? Cuando hemos llegado, nada más lejos de nosotros que el camión del agua, y entonces el camión del agua descargando en la piscina.

   Recuerdo que esto mismo me ha ocurrido en varias ocasiones. Mandar algo a un periódico y mirar a ver si viene publicado muchas veces, hasta que un día, cuando ya no lo recuerdas, topas con tu escrito y con tu nombre.  pensar que va a venir una persona a visitarte y nada y llega cuando ni de lejos te pasaba ya por la cabeza.

   Por cierto que la piscina queda con el agua de un color azul que nos agrada a todos. Parece que tenga azulejos en el fondo. Veremos si el cemento “Moncadi” que le pusimos resiste el contacto del agua sin deshacerse. Y si se cae, pues una experiencia a tener en cuenta.

   De momento, el color que ha adquirido con el cristalino líquido es perfecto, de un azul oscuro de piscina de marajás indios, como si fuera un baño privado de alguna princesa de la corte de un jeque iraní.

   Mientras se vaciaba la cuba o cisterna o se llenaba la piscina, que es decir lo mismo, hemos tomado una cerveza con papas y quesos casa de Valero. Ha sido una atención de Antonio, que se agradece.

   Los vecinos deben estar siempre en buenas relaciones. Hoy por ti, mañana por mí. Mejor que hermanos. Los vecinos se pueden necesitar cuando menos se piensa. ¿Quién es tu hermano? Tu vecino más cercano, dice el proverbio.

   En el aplicativo hemos participado Juan, Antonio, su hijo y yo. Y los dos que han venido con el camión. Nos acompañaban Carmen, Fina y la abuelita. Derroche de buena atención y fineza exquisita. Bien por la familia de Valero. A mandar.

   Esta tarde, los pequeños se han bañado, gozando a gritos que se escucharían más allá del convento.

   Con Pastor venía Rogelio. Hemos recordado los tiempos en que jugábamos juntos al balón con los colores del Jumilla club de fútbol. El padre de Rogelio, Marín, nos entrenaba con ilusión y sin descanso. Le faltaba medio brazo, pero esto no impedía que corriera y le pusiera coraje a lo que llevaba entre manos: preparar físicamente un equipo de fútbol.

   Me dice Rogelio que hoy su padre cuenta 73 años, que está muy bien de salud, y que vive en Alicante. Bien por Marín. No llegué nunca a saber su nombre. Yo lo recuerdo como un gran profesional, que sin descanso exigía de nosotros cuánto podíamos dar, y que era el primero en carreras y en los ejercicios que nos mandaba hacer.

   Pues sí, todo llega, que dice Lina. La piscina se ha llenado por fin, a medio claro. por ahora. Tras la siesta mamá, Lina y yo nos hemos bañado. Es un agua clara la suya, deliciosa. Hemos inaugurado, pues, oficialmente la temporada de baños en el Roalico.

   Que podamos decir esto mismo muchas veces y tú que lo veas, Después, cuando mamá and I nos secábamos al sol en la terraza de cemento, la horda de chiquillos se nos ha venido encima: Javi, Miguel, Ángel, María Ángeles y María Elena. Un baño que han celebrado a placer. Hasta con música de fondo. ¿Qué será lo que tiene el negro?, mamá, ¿qué será lo que tiene el negro?, se escuchaba en una radio que han colocado cerca.

                                                                                                    

Francisco Tomás Ortuño.

 

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