Aye-aye.
9 Abril 2025 San Máximo de Alejandría Año: 99 por 266 Sol: 7´45 a 20´48 Luna: 17´36 a 6´39 (10)
Murcia, miércoles, sin novedad gracias a Dios.
¿LO SABÍAS?
El fosa es el mayor depredador de Madagascar. Se asemeja a una mezcla de gato y perro. Las fosas tienen cuerpo esbelto, extremidades musculosas y pelaje corto de color marrón rojizo. Su cabeza es pequeña como la de un gato pero su hocico es similar al de un perro y sus orejas grandes y redondeadas. Es uno de los mamíferos carnívoros más grandes del país.
¿LO SABÍAS?
El aye-aye es un primate nocturno y uno de los animales más extraños de Madagascar. Son de color marrón oscuro, tienen ojos grandes y dedos largos y delgados y se alimentan de larvas en los árboles. Son animales nocturnos y pasan su vida generalmente en los árboles.
¿LO SABÍAS?
La rana tomate es una rana endémica de Madagascar. Se la reconoce por su brillante color rojo y su hábito de criar a sus crías en agujeros en los árboles.
¿LO SABÍAS?
En heiko cola de hoja se llama así por su facilidad para cambiar de color y parecerse a las hojas donde se encuentra. en Madagascar lo llaman “taha fisaka”que quiere decir demonio.
Francisco Tomás Ortuño
Hoy te cuento de hace unos años:
25 de noviembre 1984.- Lina ayer fue de excursión a Santomera. Vieron el pantano y regresaron por la tarde. Un día fuera de nosotros con amigas y compañeros de la catequesis. Antes era difícil salir de casa a pasar unas horas fuera con personas extrañas.
Yo vi, preví o sentí hace ya muchos años, cuando estas salidas no se concebían, que habrían de llegar, porque los viajes son educativos cien por cien. Ahora todo son salidas en coche, con el menor pretexto: catequesis, colegio, pantanos, montes, playas, fábricas, museos…
Los niños aprenden más viendo que con explicaciones. Lina sabrá siempre mejor lo que es un pantano desde que lo vio. Aparte de lo que se ve. lo que conlleva el viaje para estos niños de relación, de diálogo, de compartir, de conocer a otras personas, otros paisajes, etc.
Es tremenda la importancia de los viajes. Lo mismo ocurre con las piscinas y las playas. Por entonces, los años de mi juventud, yo echaba de menos estos lugares de reunión. Sabía, lo intuía, que llegaría el momento en que la gente se lanzara en tromba al agua limpia y vigilada de lugares concurridos, como ha ocurrido.
Es la prospectiva de la vida, lo que se adivina por evidente. ¿Cómo iba a ser normal ir a charcas de aguas estancadas, como era el Charco del Zorro en una Rambla por el Cementerio de Jumilla? ¿Cómo iba a ser lógico permanecer en un campo sin salir de allí hasta que se iba al Servicio Militar?
No podía ser: por lógica se adivinaba que estas situaciones tenían que dejar paso a otras más propias de personas civilizadas. Es la madurez social, no de la persona, que va alcanzando metas en su desarrollo.
En las personas es fácil saber lo que sigue a cada momento, porque su ciclo vital nos es archiconocido, está ahí como objeto que miramos con microscopio. Y así se sabe que los niños a los dos años hacen tal cosa y a los cuarenta tal otra.
Pero de la humanidad o río humano no conocemos sino lo que nos llega en volandas y no del todo. Ni en sus comienzos ni en su fin. Ni sabemos cómo fue durante millones de años ni podemos conocer un futuro que no se ha visto.
Es como si un niño se viera solo en el Mundo y quisiera adivinar por experiencia lo que le va a ocurrir después. Ni sabría nada de lo que fue de su vida en sus primeros momentos, ni cómo nació ni quién lo trajo a la jungla ni menos lo que aún está por llegar.
La humanidad como grupo se pierde en conjeturas y misterios. Con todo, por hechos recientes nos atrevemos a pronosticar el futuro, como quien ve una piedra lanzada y enfrente un cristal y prevé décimas de segundos antes, que la piedra va a alcanzar este cristal y a romperlo en añicos.
Esta es la ciencia que llamamos Prospectiva. Conocer lo que va a ocurrir por hechos evidentes o que se intuyen. Como antes serían los Profetas o grandes videntes: Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Joel, Amós, y tantos otros de quienes nos cuenta la historia que profetizaron hechos que ocurrieron después en la vida del pueblo israelita.
Pudieron muy bien relacionar hechos conocidos y deducir con lógica de iluminados las consecuencias a que se iba a llegar. Mentes lúcidas o personas con razonamiento deductivo súper desarrollado, hombres enfebrecidos por un deseo común de redención a la vista de injusticias e iniquidades sin cuento, soñaron con salvadores y caudillos que los libraran de su esclavitud.
Francisco Tomás Ortuño
26 de noviembre 1984.- Lunes nublado, oscurillo y frío. Víspera de San José de Calasanz, patrón de los maestros. Para muchos será hoy un puente; qué amor a los puentes. Niños y mayores, todos quieren el puente. Y claro, pronto se ponen de acuerdo.
Me recuerda al pequeño qué decía a sus amigos: “Mañana no habrá cole, que se chinche el maestro”. Pues, sí, pequeño: el maestro celebra los puentes como tú.
Dicen que San José de Calasanz quería a los niños con tanta devoción que preparaba de rodillas sus lecciones, y se quitaba el bonete cuando entraba en las aulas. ¿Pensaría en puentes San José? Pienso que no. Su vocación estaba reñida con la arquitectura.
Me imagino al Santo aragonés preocupado por las calles de Roma por unos niños pobres a los que nadie atendía, hasta que concibió la gran idea de luchar por sus derechos: fundar sus escuelas donde todos sin excepción recibieran instrucción.
Para él la prosperidad social nacía en la escuela. De aquí el gran impulso que supo imprimir a su idea de enseñar y formar hombres desde la propia escuela. Si volviera a estar con nosotros creo que volvería a sentir igual que en sus tiempos.
Lina -la prima de Cartagena- estuvo anoche con sus padres. Ya es una mujer, ¿catorce, quince años? Edad difícil de superar con éxito. Dijo que le dolía la cabeza. Debe ser su cuerpo un volcán en erupción.
¡Qué cúmulo de problemas en poco tiempo! Dejar la niñez y alcanzar la juventud por medio de la pubertad. Casi nada. Porque ella se encuentra en la pubertad, en el puente, en el paso. Ni es niña ni es mayor. quiere jugar con sus muñecas y quiere arreglarse.
El misterio de la vida la atrae y lo teme al mismo tiempo. Momento harto difícil el suyo. En su cuerpo se verifican cambios de aquí te espero. ¿Qué pensará Lina en sus años de pubertad? Luego no nos acordamos de que tuvimos sus años y desconocemos sus problemas. Solo son de los que pasan por ahí. Solo lo sufren ellos.
Es quizás la edad más inestable en todos los órdenes que pueda darse en la vida de las personas. ¿Correspondemos bien a estos niños y mujeres nuevas? Pienso que no reparamos lo suficiente en su mundo interior y obramos con ellos a gritos e incomprensiones de pena.
Si ellos se defendieran nos dirían: “Por favor, dejadme en paz, que no puedo hacer lo que me pedís”. El niño pequeño obra como niño pequeño y el mayor como mayor, pero el adolescente no puede obrar de otro modo, porque está sujeto a una serie de alteraciones físicas que lo anulan y desconciertan.
Yo en Lina veo a otros cientos de niños como ella, de escuela, o de primero de bachillerato. Estos niños de incipiente barba, de voz cambiada y vello en las axilas, estas niñas que empiezan sus desarreglos menstruales y el pecho se les abulta, sufren una enfermedad común: la brusquedad, la oposición, la indocilidad, la intranquilidad.
Se tornan bruscos, ariscos, irritables, y, quizás por eso, nos resultan antipáticos, cuando la realidad es otra bien distinta: por dentro piden a gritos nuestro apoyo, nuestro amparo y nuestra protección.
Francisco Tomás Ortuño.
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