De una u otra guisa.

14 Abril 2025 Martes Santo

   Murcia, martes, sin novedad si no es el miedo a que llueva y que se supriman las procesiones.

 

   Te cuento cosas del pasado:

   13 de julio 1985.- Sábado ventosillo pero soleado. Si tuviera que darle nombre al día de ayer sería el de “toldo de la piscina”. Ayer se puso toldo nuevo, color butano, a la piscina. Por cierto, que cuando apretaba una cuerda, me picó una avispa en el brazo.

   Qué veneno suelta el bicho con el aguijón. Y fue sobre la marcha, quede constancia. Volando, volando, sin posarse en mi brazo. No sé qué pintan las avispas en el concierto del mundo. Claro que ellas a lo mejor dicen lo mismo de nosotros.

   Ángel y Miguel han colocado cerca de la piscina una botella con fondo de agujero, tapada por arriba y con miel dentro. La avispa que entra por descuido -o por golosa-, ya no encuentra la salida y muere. Lo ideal sería una República bien avenida donde nadie matara a nadie ni se metiera con los demás.

   Hace unos días pusieron una película en la tele de este tipo. En el bosque, un señor corpulento, rubio, de ojos azules, vive en su casa con un niño. Su misión -no se ve otra- es cuidar de los animales que tiene, que son muchos, y de los que corren peligro de ser atacados, devorados o muertos.

   Muy bonito cuando el niño vive sus aventuras, por ejemplo, con el cervatillo recién nacido que queda sin familia. La realidad es otra: por el instinto de conservación, cada ser vive para él en la selva y en el mundo en general. Los animales -muchos depredadores- luchan por subsistir a costa de lo que sea. Y en este “lo que sea” entra la vida de los demás.

   Veo bien, por tanto, que inculquemos sentimientos de amor y generosidad a los pequeños, pero también que les enseñemos que la vida es lucha -vita est milicia- y que deben saber defenderse.

   Hay dos posturas antagónicas en la selvática vida nuestra: o todo es idílico, bueno, donde se vive para amar y ayudarse los unos a los otros, o, por el contrario, nadie debe fiarse de nadie, porque cada cual es lobo para los otros.

   Las dos posturas son verdaderas por raro que parezca: La naturaleza animal, incluyendo al hombre, tiene las dos caras: o ver la vida de forma placentera, amable, dulce; y tierna, o, maligna y perversa. Unas veces se te ofrece como la primera y otras como la segunda.

   Es uno mismo quien la hace ser de una u otra guisa, según la actuación anímica del momento, según los humores dominantes. Duro dilema el de nuestra existencia. Somos buenos y somos malvados; el mundo que nos rodea es bueno y es malo. Todo lo existente tiene dos caras.

                                                                                                        

Francisco Tomás Ortuño.

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