Deserciones.

14 Abril 2025

   Murcia, lunes, sin otra novedad que seguimos sin novedad padres, hijos, nietos y demás familia. Y que estamos en Semana Santa. Yo te contaré recuerdos de aquellos años que indico:


   12 de julio 1985.- Estoy junto a la piscina santanera sin agua todavía. Francisco Amós en Murcia preparando su campamento de las Almohallas. Es ilusionado Francisco Amós con sus cosas. Y sus cosas, ya definidas, son el club y cuanto el club conlleva.

   El año pasado decía yo en uno de estos apuntes que el club le robaba el tiempo. Ahora diría que todo lo demás le roba tiempo a Francisco Amós para su club. Él ha encontrado allí su vida y su alegría: allí estudia y allí vive.

   El club en definitiva es el medio de que se vale Francisco Amós y, otros como él, para alcanzar su meta vocacional. Allí se retiran, leen y trabajan. El trabajo debió de ser una de las consignas del fundador del Opus. No paran un momento.

   Estos días que ha pasado aquí con nosotros lo ha demostrado: madrugar, ducharse, estudiar, llevar capazos de tierra, limpiar el coche, ocupación total, guerra al ocio. ¿Sería esa la salvación de los mortales para Escrivá y seguidores?

   Creo sinceramente que don José María de Balaguer era un hombre inquieto en quien esa forma de vida se adaptaba como un guante a su manera de ser, como ocurre con Pascuala, con Francisco Amós y otros como ellos. No así con otras personas a las que sumiría en la mayor de las torturas.

   Por eso no debe nunca creo erigirse en canon de buen obrar una forma determinada de actuación. Cada cual puede tener la suya. Decir que lo mejor es el celibato, por ejemplo, es una aberración; decir lo contrario, también. Empecinarse en que lo mejor es obrar, es estar ocupado siempre, es atrevido.

   Empeñarse en llevar la contraria, lo mismo. Cada cual actúa según especiales formas de ser, y hacer de otro modo te llevaría al fracaso y a la infelicidad. Francisco Amós conoció el club y el club le conquistó. Era para él como un zapato a su medida.

   Allí se encontraba cómodo y lo pasaba fenomenalmente bien. Eso no quiere significar que el club sea la panacea para todos los jóvenes. Fulano de tal va la playa y conoce a una chica con la que pasea a la luz de nuestro pálido satélite. Nada que iguale a su estado de dicha.

   Ello no obsta para que otros no sientan lo mismo en tales circunstancias. Resumiendo: cada cual es un mundo y a cada cual le sienta bien una camisa. No debemos, amigo Balaguer y sus acérrimos discípulos, establecer como norma de bien hacer actuar como estos jóvenes.

   A Pascual le gusta otra cosa por más que no lo tenga, claro. Lo que ve de momento es que la vida del club no es lo suyo, que el campamento vuestro no le satisface, que las actividades del club no le van, que el tiempo que pasa allí no le hace falta para algo que busca en otra parte, como en amigos que no van al club, en el fútbol, o en la fábrica de su tío.

   Lo que le deseo es que encuentre lo que su hermano ha encontrado en el club Almenara. Miguel me pidió de todas las formas habidas y por haber que no le hiciera la matrícula en el Conservatorio, que la música no le va. Ha probado y no quiere seguir.

   Han sido 2 años de brega como quien tiene que tomar algo a disgusto todos los días. Aprobó dos cursos pero ya no puede más. Y es justo que se le libre del suplicio. Podríamos decir como antes del Opus que la música es buena, qué duda cabe, pero que a todos no les va y Miguel es uno de estos.

   Cantar delante de la profesora Ana y de los compañeros de clase es superior a él. Fuera la tortura Miguel, no te preocupes más. la mamá que tanta ilusión puso en que todos estudiarais la carrera lo va a sentir pero es comprensiva y lo encajará.

   Comprar un piano no quiere decir que se tenga que estudiar la carrera de piano si no se tiene vocación. Ya ha habido tres deserciones en la casa: Pascual Jesús primero; Francisco Amós después; Miguel ahora, qué le vamos a hacer.

   Miguel cuando supo que su matrícula no se había hecho, espiró hondo. Por la noche dormirá sin pesadillas. A buscar lo suyo. Miguel, ya toparás con lo que te haga feliz. A los niños hay que ofrecer campos diversos para que se decidan por ellos.

   Nada de imposiciones. El terreno personal de los gustos es sutil y delicado. Jamás se puede obligar a hacer lo que a nosotros nos gustaría que fuesen los hijos. que ellos decidan su porvenir. A la vista de opciones diversas, cuántas desilusiones de padres porque sus hijos no respondieron a sus gustos. Estos padres debían sentirse contentos cuando ven que sus hijos tienen clara su elección aunque no sea la brillante carrera de Medicina del padre o la farmacia preparada que viene de los abuelos.

                                                                                               Francisco Tomás Ortuño


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