Él pensaba en el futuro - Libros desheredados de fortuna.
4 Abril 2025 San Teódulo Año: 94 por 271 Sol; 7´33 a 20´43 Luna: 12´03 a 04´15 (5)
Murcia, viernes, con aranceles subidos de Trump y sin novedad en casa gracias a Dios.
Un conferenciante explicaba que una pequeña parte de las enormes sumas de dinero que el mundo moderno gasta en armamento moderno podría resolver todos los problemas materiales de la totalidad de la humanidad.
Tras la conferencia, la reacción inevitable de los discípulos fue: “¡Pero, ¿cómo es posible que los seres humanos sean tan estúpidos!”.
-Porque la gente, dijo solemnemente el maestro, ha aprendido a leer los libros impresos pero ha olvidado el arte de leer los que no lo están.
-¿Podrías indicarnos un ejemplo de libro no impreso?
Pero el maestro no indicó ejemplo alguno.
Un día, como los discípulos seguían insistiendo dijo al fin el maestro: el canto de las aves, el sonido de los insectos, todo ello pregona la verdad. Los pastos, las flores, todo ello está indicando el camino. Escuchad, mirad, ese es el modo de leerlo.
El gasto militar mundial alcanzaba en 2000 el máximo de dos billones de dólares. Los países que más gastaron son Estados Unidos, China y Rusia, alcanzando el 56 por 100 del total.
Te cuento de hace muchos años:
16 de noviembre 1984.- La despedida de los compañeros que se jubilan -Pepe y Serafina, Serafina y Pepe- fue sencilla, familiar, íntima. A las 12, cuando salieron los niños, unas mesas en el salón de actos y unas viandas, de pie como en los bares, se fue picando y se fue bebiendo.
Trozos de queso, de bacalao, de jamón, aceitunas, tomate, pinchitos, almendritas, avellanas, alcahuetes, pan con foie gras, longaniza, vino, cerveza, caquis, dulces. como manzanas asadas, y al final cigarrillos y puros. No sobró nada. No faltó nada tampoco.
Fue lo justo, ni más ni menos para los 32 comensales que estuvimos. Corrillos, bromas, chascarrillos, y picando sin cesar. La hora era la apropiada para tal suculento, variado y abundante aperitivo. Los alumnos en prácticas, que fueron invitados, se fumaron también, al final, el puro súper largo que repartió Barceló.
Una hora y media bien aprovechada. Al final, caras felices y de buen color, casi del color de los caquis. No hubo discursos ni gaitas. Hubo lo que debía haber: comida abundante y variada y un rato feliz para recordar siempre.
En la barahúnda alimentaria o vorágine a que nos sometimos durante cien minutos sin descanso, pregunté a Pepe qué pensaba. Estaba demasiado ocupado para poder pensar. Con todo me dijo que él pensaba en el futuro.
No sé si por salir del paso, pero en su respuesta rápida, improvisada, quise descubrir toda una sabia filosofía del que se jubila. El pasado ya no cuenta; preocupa lo que está por venir.
Francisco Tomás Ortuño
17 noviembre 1984.- He terminado de pasar a máquina mi libro “Partos Mentales”. Le he puesto su Prólogo y lo he dedicado a mi mujer y a mis hijos. Como quien dice, está preparado para ir a la imprenta.
¿Qué busco con pasar a máquina tantas hojas e ir a encuadernarlo después? Yo busco entretenerme. Es una distracción que no hace mal a nadie. ¿Quién sabe si entre libro y libro se publica alguno de verdad? ¿Quién me dice a mí que cuando tenga diez o doce libros no me sale algún mecenas que sufraga los gastos de una publicación?
Porque sé que mis libros, escritos a máquina y encuadernados con fondos propios, no son corrientes. Son libros como desheredados de fortuna, como pobres de solemnidad, hijastros que miran con envidia a los que pasaron por imprentas y se multiplicaron por docenas o cientos.
¿Quién sabe si alguna vez, alguno de ellos…? Yo no pierdo la esperanza de que esto ocurra. En el fondo, sin decirlo a nadie, en el subconsciente quizás, espero que les llegue la oportunidad de verse impresos como Dios manda. ¡Pobres libros míos, distintos a todos, como de aldea, que no se atreven a figurar de forma más airosa!
CON MI AMIGO JOAQUÍN:
Con Joaquín he cortado. El libro que pensábamos publicar en colaboración se deja. Las medias para los pies, dice el refrán. Lo tengo bien pensado. Habíamos querido ofrecer una obra ambiciosa titulada “La educación del niño y su orientación “.
La primera parte, que era la mía, trataba del desarrollo del niño, de cómo deben actuar los padres, del Colegio, etcétera. La segunda parte, reservada a mi amigo, se refería a la orientación escolar, vocacional y profesional del educando.
Se llevará mi amigo un gran disgusto cuando se lo diga, porque sé que tiene puestas en el libro muchas ilusiones. Pero creo que, por bien de ambos, debemos cortar antes de buscar editoriales. Decía Cervantes que a muchos se les cuela la idea de publicar un libro como si esto fuera sencillo. Los tiempos de Cervantes quedan lejos, pero tiene actualidad lo que pensaba. No es fácil publicar un libro.
Hay libros con el nombre de su autor, sin tener de este más que el trabajo de haber llevado a cuestas una máquina para grabar. Pero no descendamos a comidillas de café. El libro siempre es el libro pensado y concebido para enseñar o deleitar.
Copiar conversaciones grabadas en cintas no deja de ser un fraude. Y hoy, don Miguel, hay mucho fraude por el mundo. Porque no es lo mismo tener una idea, madurarla, pulirla, escribirla, imprimirla y venderla, que copiar simplemente lo que otros han opinado de un asunto recogido en cinta magnetofónica.
Y si no, las dichosas Memorias de los políticos y personas populares, un timo. Así cualquiera es escritor. Julio Iglesias, el cantante Rafael, Lola Flores o el Cordobés. Todos a ofrecer sus Memorias, a contar su vida. Todos escritores de la noche a la mañana.
Don Miguel, esto no ocurría en sus tiempos. Claro que así nos luce el pelo. Se ve cada aborto con el nombre del libro por esos mundos… Por esto vuelvo al comienzo de mi reflexión: yo escribo por escribir, por distraerme, por buscar ocupación a mis años venideros, y de paso, no seré hipócrita, con la lejana esperanza de que algún día se escriban en libros de verdad.
Francisco Tomás Ortuño.
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