La Mujer de Rojo.

17 Abril 2025 Jueves Santo

   Murcia, jueves, sin novedad en el Alcázar, si no es novedad un cambio de hijos para estar con los viejos, los días de S.S. y F. de P. Yo te cuento cosas como antes:


   15 de julio 1985.- Las noticias de la radio hablan de la operación de Reagan, presidente de los Estados Unidos. El tiempo no perdona, mon ami, 74 años son muchos años para esos trotes de gobierno, para esos trotes y para todo. La máquina se desgasta, se aniquila, envejece. Ley General de la que no se libra nadie.

   Anoche vino tarde Pascual Jesús del pueblo como domingo que era. Se fue a media tarde a dar un paseo con los amigos, pero la vuelta se hizo interminable. Su madre y yo le esperamos en la terraza hasta las 12:30 h en que dio la cara. La cara y lo demás, claro.

   El joven había ido al cine, a la Terraza de Verano, a ver “La Señorita de Rojo”, que anuncian por televisión. El hecho carece de importancia, pero avisa de que Pascual Jesús va siendo mayor, y que el hombre, como nosotros a su edad, quiere vivir sus horas nocturnas por libre.

   Sería ideal el estado de una democracia en que cada cual hiciera su vida sin meterse con los demás: que apetecía ir al cine, pues al cine; que quería levantarse a las dos de la madrugada y pasear por la ciudad, pues a hacerlo,

   La democracia para mí, como gobierno del pueblo según su etimología, debía asegurar y respetar el gusto de todos sus ciudadanos. Nada mejor que hacer lo que nos place, cuando nos place, sin molestar a terceros.

   Hoy creo que la juventud lo entiende así, y yo lo aplaudo. Aquellos tiempos de hace unos años en que “estaba mal visto todo” han pasado afortunadamente.  A la época de ahora, con todo lo bueno que encierra, le falta quizás seguridad en los empleos y jornales decentes. Por lo demás vive mejor que nosotros antes.

   ¿Podremos aplicar a las personas lo que dice mi vecino de su perro? “Como no conoce otra cosa es feliz así”. Y es que el pobre Yun vive siempre atado en 2 m de superficie con moscas y suciedad. “Como no conoce otra vida…”

   Puede ser que el animal no eche de menos lugares con más alicientes que el suyo, y las personas lo mismo. Nuestros padres eran felices con su campo, su luz de candil y su carro. Y hasta añoran ahora en medio de tantos adelantos, su pequeño rincón donde pasaron su juventud.

   ¿No será que echan de menos sus años mozos? Puede ocurrir que podamos pasar con muchas menos cosas de lo que imaginamos y ser felices. Lo malo es pasar años atrás cuando se ha tenido o privarse de lo que se tuvo. Pero el que no tiene -como el que no ve- no lo echa de menos.

   Nuestro vecino Juan -albañil- es un ferviente enamorado de su chalé. Como una hormiga, mañana y tarde, a todas horas trabaja por mejorarlo: árboles, riegos, vallas, pinturas, hierros, carpintería… Quedará sin duda como una taza de plata con el tiempo.

   El hombre estará gozando lo indecible. Sé de sus gozos porque nosotros pasamos también por esos momentos de ilusión constructivo. Mañana haremos tal cosa y pasado tal otra. Y así un día y otro. Alabo esta locura de ilusión en algo nuestro que nos va a sobrevivir sin duda.

   Es la ilusión por un futuro próximo como una carrera, como un proyecto. Cuando se tiene o se logra algo por lo que con tanto afán luchamos, debemos poner nuevas metas para alcanzar, por las que vivir ilusionados.

   Un vivir sin metas es un vivir triste, sin sentido. Amós acertó con el supermercado como su misma preocupación durante un par de años. Y su ilusión por alcanzar con éxito lo que se propuso le harán ser feliz. Juan nuestro vecino es hoy dichoso haciendo su chalé aun a costa de trabajo y de dinero.

   Francisco Amós me dijo el otro día: “Papá, ¿por qué no estudias Derecho o te haces Catedrático?”. Me dejó perplejo. ¿Por qué me haría la pregunta? ¿Sería por decir algo o sería muy pensada de antemano? Porque la pregunta se las trae. Creo que es el fondo del problema de nuestras vidas maduras.

   Se ha llegado arriba y a vegetar se ha dicho. ¿Por qué no estudias otra carrera? Ahí está el quid de un problema vital. La muerte llega por cansancio o por aburrimiento. El abuelo Amós se aburría mucho últimamente y sucumbió. Tenemos que fijarnos metas y luchar ilusionados por conseguirlas.

   Los jubilados tienen un pobre porvenir. “Ya han llegado”. “¿Han llegado a dónde?”. Ese es el gran error. Se ha llegado y a esperar, a descansar, a morir de angustia y de recuerdos. Pues no. Se ha  terminado una labor, y se debe empezar otra.

   La sociedad bien montada estudiaría muy mucho el empleo de los mayores. Creo que lo necesitan tanto o más para vivir que los jóvenes. Nunca debe ser uno considerado viejo para iniciar un trabajo con deseos de acabarlo, con ilusión de verlo terminado.

   Y esa debe ser la estructura para una sociedad justa con estas personas mayores.

                                                                                                      Francisco Tomás Ortuño.

 

   Mantener la ilusión es un gran reto.- Todo proceso formativo, de modo especial en la de los niños, se trata de mantener la alegría o felicidad por aquello que deseamos conseguir.

   Cuando la ilusión crece a veces la llamamos utopía, un lugar al que deseamos llegar aunque sabemos que es imposible. Pero supone un estímulo constante para dar paso adelante.

  He aquí algunos consejos para practicarlo en casa:

     Participa en la ilusión de tus hijos jugando con él, leyendo historias, cuentos, aventuras.   Favorece la sensación de que podemos conseguir aquello que nos proponemos. La ilusión sin esperanza es un motor sin gasolina.

   Sonríe por favor:

   Un amigo está contando a otro una historia mientras le explica con detalle: Hacía tanto frío aquel día que una cabra al saltar se quedó congelada suspendida en el aire.

   ¡Imposible! replica el amigo. ¿Y la ley de la gravedad? ¿qu me dices?

   También quedó congelada.

 

   Dos señores pasean mientras van charlando:

   -Perfectos vamos quedando pocos, dice uno de ellos.

   Seguro, y a veces dudo de mí.

 

   Están dos amigos tomando un café.

   ¿Sabes que Ramiro casi se ahoga? El verano pasado, no sé qué le pasó, ya sabes que es bastante despistado, pues se fue a dar un paseo en lancha y cuando se le paró bajó para empujar.

                                                                                                                              

F.T. Ortuño

 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Cine de Medianoche.

El expolio de la bodega.

No quiero irme.