160.000 o 125.000.
23 de Mayo de 2.025 San Lucio
Murcia, lloviendo, vaya noche de llover, viernes, San Viernes para muchos, sin otra novedad en casa. Te cuento de hace quince años:
5 enero 2.009.- Lunes, las 6 p. m. en la habitación de Lina. En Murcia. Comimos en Jumilla, dejamos un roscón de Reyes a Francis; otro a Pascual y aquí de nuevo, a esperar la cabalgata y la noche mágica.
El pasado año estuvimos en el chalé. Ir encontrando paquetes a tu nombre sin saber quién los puso ni cuándo, tiene un encanto singular. Tienen que haber tantos paquetes o más que Reyes en la casa.
Cada cual su regalo favorito a los demás, y la fiesta está servida y garantizada. ¿Que la velada es para los niños? Nada de eso. También los mayores tienen su alma y su armario.
Del Rey Gaspar para… Del Rey Melchor para … Del Rey Baltasar para… Ahí está en misterio y la sorpresa, en no saber quién se acordó de ti. La noche se transforma de apagada y triste en luminosa y alegre.
Como una obligación, en todos los hogares debían de entrar los Reyes a transformar la noche. Francis se disfrazó con ropas reales: gafas, capuz y labios rojos, Los demás lo siguieron.
Se bebió champán y se tiraron confetis y serpentinas. El comedor parecía una sala de fiestas. Luego aparecieron las cajas de los Reyes. ¿Cómo se va a olvidar ese momento?
7 enero 2.009.- Miércoles, la una del mediodía, en Murcia. Vengo de la calle. He recogido como otros años sendos almanaques o calendarios. El que he puesto en esta habitación de Lina dónde me encuentro, es de Cajamar.
Lo he colocado detrás del reloj de Grúas Andaluza. La estampa del que he quitado, por ser de la Virgen del Carmen y decir “Ruega por nosotros” la he pegado en la puerta del armario. No sé lo que durará.
Otros hay de mesa: uno para el comedor, otro que llevaré a Santa Ana. Son bonitos y elegantes estos calendarios de quita multas. Lo que más me gusta de ellos es la simpatía con que te los dan.
La señorita me conoce ya de otras veces .
”Este año no he venido con multas “,le he dicho.
“Yo he faltado 6 meses”, me ha contestado. “¿Por enfermedad?, he seguido.
He tenido un niño.
Feliz año y enhorabuena, he rematado.
Si le pido más calendarios me los da.
Ayer recogí a Amós y fuimos a Casillas con Miguel. Tiene su piso de bote en bote, con lámparas por el suelo y cuadros sin poner. Aún le queda tiempo para tenerla a punto.
Ahora vendrá a comer y le daré 10.000 euros que he sacado del Banco como final de pagos por el piso que le hemos comprado por 160.000.
Desde sus terrazas hay unas vistas preciosas. vimos la puesta de sol por Murcia, y aprendí sin preguntar que la puerta de entrada da al este y que a nosotros nos tiene al oeste, al norte bancales y al sur más bancales.
Igual dentro de unos años todo está cambiado, construyendo focos que se levantan en poco tiempo y que tocan el centro de Murcia a unos minutos de coche.
Por la mañana estaba yo en la Redonda, pues fui a la iglesia de los franciscanos, que parece una plaza de toros, y frente a la Avenida de Levante vi al fondo Las Torres Gemelas que han levantado enfrente por las atalayas.
Son altísimas, creo que más altas que la Catedral. Se las ve pronto y no se confunden con otros edificios. Desde la terraza de Miguel las miré de nuevo están en la misma línea de la Avenida de Levante. Diría que justo en medio de la Redonda y Casillas.
Busqué la Catedral y no la vi. La tapaban las Torres que han levantado con dos pirámides en lo más alto. Las vistas como digo desde la casa de Miguel son preciosas.
Cerca está Monteagudo con el Sagrado Corazón presidiendo el pueblo. Al sur la Fuensanta con el murallón que separa la ermita de la huerta que lleva a Cartagena.
Ayer hablé por teléfono con Blas.
-¿Qué Blas?
-El de Rillo, donde estuve 2 años viviendo con la familia del tío Adolfo y la tía Emilia.
-¿Y se acuerdan de ti?
-Mucho, lo cual es de agradecer.
-¿Y qué se cuenta Blas?
-Que tiene 79 años y que viven sus hermanos Adolfo, Julio y Aurora.
-Y lo reconociste por la voz?
-Perfectamente. Me parecía verlo a mi lado. Quién sabe si en algún viaje nos veremos alguna vez. Nos gustaría vernos.
La fiesta de los Reyes no pasó por alto. En la casa todos tuvimos paquetes sin saber de quién venían. Y hasta los nietos que vinieron encontraron los suyos. Es una fiesta la de los Reyes mágica, misteriosa y alegre.
Es el colofón a la Navidad. Las tarjetas nos invaden y “que el año que viene todos sus deseos se cumplan, que el niño Dios te bendiga en 2009”.
Francisco Tomás Ortuño
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