Cuestión de liderazgo.

6 Mayo 2025 San Lucio de Cirene  126 – 239

   Murcia, martes, sin novedad en casa. Te cuento de otro año:

   7 agosto 1985.- 7:30 h de la mañana. Mañana azul pero fresquita. Los chicos se han ido de excursión. Anoche lo acordaron y esta madrugada se despertaron unos a otros con golpes tímidos en las ventanas.

   Pronto advertí que cuchicheaban. Ángel y Lina se fueron con sus amigos al picacho. Miguel prefirió seguir durmiendo. Mamá ni se ha enterado. Quizás haya sido lo mejor para los excursionistas.

   Cuando se lo he dicho más tarde no daba crédito a mis palabras. Ha tenido que verlo para convencerse de que no era una broma. Angel estuvo tiempo en la despensa. Seguro que preparaba los bocadillos para comer arriba.

   Lina le esperaba afuera con el grupo de expedicionarios: María Elena, María Ángeles, Guillermo y Javi. El encanto de la excursión al monte es grande en los pequeños. Sobre todo, si van por libre.

   O sea, solos, por su cuenta, sin persona mayor que los acompañe. Deben sentirse libres de dirigismos y vigilancias, aunque pronto deseen volver con  la familia. Es el instinto del primer vuelo fuera de los padres, para mirar el mundo por ellos, desde otra perspectiva, y ver que saben andar solos.

   En estos grupos, reducidos incluso, hay siempre un “leaderman”, un guía, un jefe de expedición, en este caso será Ángel. Ángel quiere ser él y que le obedezcan. Con el grupo que lleva se sentirá de maravilla.

   En la casa puede ser jefe cuando no estén sus hermanos mayores. ¿Será que Miguel no se ha ido por no estar bajo sus órdenes? Miguel está siempre en casa sin levantar la cabeza por eso de ser el cuarto.

   Miguel debe sentirse mal con sus hermanos. Habremos de tener en cuenta el puesto que cada uno ocupa en la casa. Tiene la edad del niño que se protesta por todo, que todo lo discute y lo cuestiona.

   ¿Miguel es un rebelde? No, es su edad de los 13 años que lo hacen comportarse así. Y es quizás ser el cuarto en la lista de nacimientos y no poder gritar como los otros. Su rol familiar ha sido siempre de sumisión y obediencia.

   Inconscientemente lo sabe y ese papel lo acepta, pero hoy ya adolescente, con ansias de manifestarse, no le agrada. Y sin darse cuenta él mismo se queda en la cama porque va su hermano Ángel con el grupo y no le va a dejar asumir el papel de guía, el liderazgo, en el grupo de sus mejores amigos.

   Miguel es complicado y es complicado Pascual Jesús. ¿Será la causa de sus complicaciones tener hermanos mayores? Pascual se sentirá mejor, más libre, más suelto, más él, sin Francisco Amós; Miguel lo mismo sin Ángel.

   El puesto entre los hermanos es más importante de lo que parece. Mientras no tienen una misión que desempeñar por ellos mismos, crecen y se van haciendo a situaciones que les corresponde por categoría familiar.

   Se acepta o no se acepta la sumisión a los demás, y los conflictos afloran. El liderazgo del padre en la casa es incuestionable. El liderazgo entre los otros miembros se dibuja enseguida.

   Cada uno sabe quién está por encima y quien está por debajo. Por instinto como los animales se crean los espacios propios y las categorías como las distancias adonde los demás no deben llegar.

 

   Gregorio, Amparo Azuar, Julia y la Nina vinieron a vernos ayer por la tarde. A su hora cenamos en la terraza del comedor con salchichas, queso, vino, fruta y café, que preparó Pascuala.

   Esta niña, a la que Amparo y Gregorio llaman hija, no es hija natural, sino adoptiva. Tiene 9 años y es normal en su desarrollo físico. En las dos o tres horas que permanecieron con nosotros pude ver claro que el papel de padres lo asumen con demasiada responsabilidad.

   Voy a explicarme: Gregorio y Amparo quieren ser más padres con esta niña como si lo fueran de verdad. Se pasan, vamos. La tía Julia, hermana de Amparo, que vive con ellos, juega un papel importante en la familia.

   Todos hablan de su hija, de que ve mucha tele, de que dibuja bien, de que la tía le compra más juguetes de lo debido, de que va a estudiar inglés, de que “yo opino que no debe empezar tan pronto con la pintura", etc, etc.

   La niña en este ambiente debe sentirse apabullada. Pasó un rato libre en la terraza con sus iguales jugando y contando historias. La tía Julia se asomó dos veces a ver dónde estaba la sobrina y lo que hacía.  

   Mira, Gregorio; escucha, Amparo: la niña se está educando con el ejemplo de los padres. Muchas palabras sobran, muchas recriminaciones perjudican. Que ande suelta, libre de vigilancias y de sermones.

   Que tenga amigos de su edad, con los que salga y entre, que juegue y lea lo que le plazca, a su aire, y se acabó. Fuera discusiones por la niña. Y menos en su presencia. Menos preocupaciones por su educación.

   La educación la está recibiendo con vuestra forma de vivir. Lo que vaya a ser, ella lo dirá más tarde. La semilla va con ella y no se puede cambiar. Como a la planta del jardín, echarle abono -vuestro ejemplo-; que le dé el sol y el aire -amor-; y ella crecerá lozana.

                                                                                

Francisco Tomás Ortuño.    

 

 

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