Deja un gran vacío en mí.
Murcia, domingo. Romería en Jumilla, sin novedad en la familia.
Te cuento de aquellos años:
Empieza con HUMOR: En una conversación entre amigos, le dice uno a otro: todos en la vida solemos tener alguna hora tonta.
Sí, sí, dice otro, pero hay quienes las tiene con demasiada frecuencia.
¿OTRO?: Llega un hombre a un edificio de oficinas y pregunta: ¿Es aquí donde hacen el examen para ser jardinero?
-No, lo siento, se equivoca de planta, le dice el conserje.
-Pues sí que empiezo bien el test, dice el primero.
¿OTRO?: Un perro entra en un bar, se sienta en la barra y da tres ladridos.
El camarero se acerca y le sirve una caña. El perro bebe y se marcha.
Un hombre que había visto la escena dice el camarero: esto es realmente increíble.
-La verdad es que sí -responde el camarero- casi siempre toma refresco pero en la primera vez que me pide una caña.
12 agosto 1985.- Un día bonito. Los vecinos se han ido temprano a Alicante a ver a unos amigos. Ayer Juana María posaba para mamá, que está dejando su retrato de dulce.
Y ayer estuvimos con María Dolores hasta bastante tarde en la terraza. María Dolores tiene cierta morbosa obsesión por las enfermedades. Creo que se ve teme a ella misma. Se ve achacosa y se asusta.
¿Seremos todos los mortales así? ¿Tendrá fuerza alguna religión para evitar ese temor que va con nosotros en la médula, en la sangre, miedo al más allá? que por muy bien que se lo pinten nadie conoce?
Terror a lo que produce la enfermedad, desde muy pronto, desde siempre se apodera de nosotros el miedo que lógicamente con los años se acentúa. No a los 50, a los 60, a los 80, es lo mismo.
La familia Valero desayuna bajo los arcos. Un perro que han traído de Valencia, ladra como un coche viejo. No sé si cuento 10 o 12 a la mesa porque estos días esperan invitados de Barcelona.
Pobre mujeres. ¿O será motivo de júbilo para ellas la visita de amigos? Siempre debe ser regocijante amigos o familiares, que viene a ser la misma cosa, cuando nos reunimos en un lugar para pasar un rato.
Francisco Amós ha escrito su primera carta desde la Vidriera. Es una carta larga de 3 folios con letra apretada. Cuenta que lo pasa bien que trabaja duro y que estudia bastante. El orden.
La carta de Francisco Amós, con toda su elegancia y su dulzura, deja un gran vacío para mí. Lo importante en la vida es llegar a ser uno mismo. Cada cual es distinto pero cada cual puede perderse en el camino.
El ideal en educación será conseguir que cada cual se desarrolle al máximo para que llegue a ser el que está programado que sea en cuerpo y el espíritu. Debemos aspirar a que el ser que viene al mundo se desarrolle libre para alcanzar su plenitud.
Cuando queremos imponer gustos, normas formas de pensar y de actuar, estamos impidiendo el libre curso de una vida. “Sé tú mismo” deberíamos tener como máximo, norma, a respetar en las casas y en las escuelas.
”Sé tú mismo”. Cada uno es distinto y no puede ser otro, ni debe serlo. Respetemos las vidas ajenas como la nuestra propia, como algo sagrado. “Sé tú, hijo” diría al oído a cada uno de mis cinco hijos en estos momentos.
Francisco Tomás Ortuño
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