Elucubraciones mentales.
8 mayo 2025 Ntra. Sra. del Toro.
Murcia, jueves, sin Papa en la Iglesia y sin novedad en la familia, pero de hoy no pasa. Me refiero a “Habemus Papam”. Os cuento del pasado:
9 Agosto 1986.- Los vientos fuertes de estos días han remitido y hoy tenemos otra vez el verano con nosotros.
El toldo reparado se ha vuelto a poner y seguimos la marcha veraniega con normalidad. Francisco Amós sigue en la vidriera de Granada con sus ejercicios y sus libros de filosofía; Pascual Jesús vendrá esta tarde de sus entrenamientos futbolísticos.
Ángel ayuda a mamá a limpiar unas eras, Lina cose con sus amigas y escucha canciones en la radio, Miguel y Javi juegan en la puerta de la cocina. Los vecinos se oyen por su casa; vinieron temprano y preparan quizás la vivienda para aterrizar en ella definitivamente cualquier día de estos.
Digo yo, porque no se sabe nunca lo que piensan los demás: conjeturas, cábalas y se acabó. La radio lanza al aire la voz potente del alicantino Francisco. Mariángeles se rie fuerte cuando habla, lo mismo que las otras que están con ella debajo de los arcos de su chalet.
Más que una foto para el recuerdo yo les grabaría la voz con un magnetófono. Les cogería sus risas, sus palabras de ahora mismo, para que luego se escucharan. hace años cuando veraneábamos en la casa del Guardia recogimos en una cinta las voces de todos y cada uno de nosotros.
Estas voces se escuchan alguna vez: me llamo Miguel, tengo 6 años y voy a cantar. Risas, canciones, lecturas, hasta un discurso de mamá. En la misma grabación se escucha la voz de la Yaya Lina.
Si volviera a comenzar la historia familiar, si volviera hacia atrás en el tiempo hasta el año 67 e iniciáramos la película, pensaría seriamente en recoger por años las fotos y las voces de mis hijos.
Se vería el cambio sufrido por ellos y en unas cintas se escucharían sus voces cambiantes. Otra forma de apresar el pasado, detenerlo con obsesiva morbosidad. Quizás.
¿Es bueno o es malo mirar tanto nuestro pasado? Porque me doy cuenta de que tanto mirar las fotos como escuchar las voces grabadas, es fijarnos con alfileres como mariposas de museo para ser observados luego con delectación.
Este diario ¿no será en el fondo otro deseo escondido para regodearnos en el futuro con nosotros mismos? Diario, ¿fotos, grabaciones, diapositivas, películas, un deseo de quedarnos detenidos para mirarnos luego como se ven las cosas de un escaparate?
Con todo, la intención es lo que hace que estas fotos o esas grabaciones sean o no convenientes. Es el caso de mi diario, si es que le puedo llamar diario a mis elucubraciones mentales.
Si yo trato de fijar un momento feliz, imagen o voz sin otra finalidad que el recuerdo familiar es sano; si busco igual esas fotos y esas cintas para encerrarme con ellas a solas y deleitarme con enfermizo arrobo todos los días, es malo.
La intención es lo que cuenta. Hemos de mirar adelante y pensar en el futuro que se avecina. El mirar atrás como pura anécdota ha de servir solo como referencia al futuro para que nos sirva de guía en nuestro peregrinaje, jamás para detenernos a mirar con ensimismamiento y consiguiente impedimento de progresar como es debido en la vida.
Hay dos tipos: los progresistas y los anclados en el pasado. Los liberales o progresistas son más activos más creadores; los tradicionalistas son soñadores. Me apunto a los que no miran atrás, a los que hacen fotos o graban voces por pura distracción.
Si bien reconozco como buen Cáncer, me ilusiona más de la cuenta recrearme en hechos vividos en la juventud. La radio ha cesado. Ahora los jóvenes Javi, Guille, Miguel, Ángel, Lina, María Elena, María Ángeles, se bañan en la piscina con gritos de júbilo.
Francisco Tomás Ortuño.
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