Matrimonios convencionales.
24 Mayo 2025 San Lucio 143 – 222
Murcia, sábado, sin novedad en el alcázar. Sigo con recuerdos de hace unos quince años:
9 enero 2.009.- Viernes, en Murcia, la 1:30 h., recién llegados de Jumilla. Cuando nos fuimos -¿fue ayer mismo? - desde Blanca, nevaba tímidamente.
En la radio, preguntaban: “¿Nieva por ahí? Y la gente informaba: “En Caravaca está nevando”. “¿Nieva por Mula?”. “¿Nieva en el Altiplano?”, . etcétera. Y así supe que en Jumilla había nevado.
Conforme nos acercábamos al Puerto, el paisaje era más blanco. Y del Puerto a Santa Ana la nieve caía copiosamente. Los copos parecían palomas blancas. Pero, cosa curiosa, no le afectaba al parabrisas.
La subida al chalet estaba virgen, inmaculada, blanca de toda blancura. ¿Me atrevo?, ¿No me atrevo? Y subi sin problemas hasta la misma cochera.
Los vecinos no estaban. Me dejaron el privilegio de estampar las primeras huellas en los caminos.
Seguía cayendo. El paisaje era precioso. Todo, como un manto blanco, cubría hasta más arriba del convento. El gato salió a recibirnos de no sé dónde y dejó cogerse en brazos agradecido. Digo gato y miento. Es gata y se llama Sara.
Pocas veces vemos cubrir la nieve los 3.000 metros cuadrados de nuestra finca con caminos adyacentes: montes próximos, picacho convento, Pinosa, Sierra del Buey, Cache y huertas colindantes. La última vez hará unos 4 o 5 años.
Pascual Jesús llevó a sus hijos a que gozaran del espectáculo. Jaime y Pablo no había nacido aún, por lo que ayer esperaba que fuera con todos.
Pascual Jesús es de los matrimonios convencionales, de antes, de los que se casan para siempre, para lo bueno y para lo malo que la vida vaya trayendo.
Es una pena saber que la suerte de otros niños para ir a ver la nieve, dependa de la circunstancia de seguir sus padres juntos, como el primer día, o separados,
¿Qué pensarán esos niños que tienen que viajar porque uno de los progenitores se va a vivir a otro pueblo? ¿Y si hay varios hermanos y toca separar por la ruptura de la pareja: tú con él y tú conmigo?
¡Qué pena! Aparentan serenidad, pero por dentro llevarán la procesión. Vidas rotas por un capricho o por una tozudez. Cuántas violencias por estas separaciones. Y la mejor de todas la de los hijos que tienen que sufrir sin conocer la causa.
Todos no tienen la suerte de mantenerse juntos, en la misma casa, y de compartir juntos alegrías, como que el padre los lleve a ver la nieve por primera vez.
HE MATADO A MI MUJER:
-Acabo de cometer un crimen. He matado a mi mujer -dijo a la policía.
-¿Y cómo ha sido?-le preguntaron incrédulos, ¿Cuál fue la causa?.
-Se ha desbordado el vaso, declaró. La culpa no ha sido mía.
-¿De quién entonces?, le preguntaron. Aún llevaba en sus manos el arma con su sangre.
-Yo quería ser como fueron mis padres: trabajador y jefe de mi casa; y mi mujer de las de antes: cuidadora del hogar y de los hijos. Pero eso ahora no se lleva.
Como yo hay muchos que llega el día en que el vaso se desborda y ya no se dominan los nervios.
-¿Y no lo vio antes de casarse?
-Pensaba que podía: o que ella cambiaría, dijo llorando.
-¿No lo hablaron cuando era tiempo?, siguió la policía.
-Creo que no lo suficiente; ¿quién iba a pensar que podía llegarse a esto?
-¿Y no pudo evitarlo?
-No. la mente se va predisponiendo; el odio va entrando, y al final se hace. No, no soy culpable, ni muchos que han hecho lo que yo, por más que parezca lo contrario.
-Entonces ¿quién dice usted que es el culpable?
-La sociedad. Sí la nueva sociedad que ha ido muy deprisa. Yo no he podido adaptarme al cambio. Pensé quizás que podría pero no pude. ¿Como podría yo aceptar que mi mujer se fuera a trabajar? ¿Cómo podría yo hacer las cosas de la casa?
¿Cómo no recibir amorosamente a tu mujer cuando llegas cansado de trabajar? En fin, como yo me crié y me formaron genéticamente mis padres yo tenía que actuar.
Era ir contra mi propio ser, obrar de otro modo. Lo siento.
Francisco Tomás Ortuño.
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