Nene, dile a tu padre que salga.

29 Mayo 2.025 San Hesiquio  Luna: de 8´35 a 24.

   Murcia, jueves, día veraniego y sin novedad en los cuerpos, de casa, gracias a Dios y a los hijos, sobre todo a Lina. Te cuento de hace 15 años:

 

   17 enero 2.009.- Murcia, las 10, sábado, San Antón. Los cohetes estallan por las nubes. Hoy es San Antón, patrón de los animales.

   -¿Y qué hizo este Santo varón en vida?

   -Vivió en el siglo tres, era rico, sus bienes los dio a los pobres, y se retiró a orar al desierto. Un perrito le llevaba un pan todos los días.

   También fundó monasterios y tuvo tentaciones. Quizás, por su amor a los animales, la iglesia lo nombró patrón de los mismos. Cada 17 de enero, que es decir como hoy, la gente lleva a su mascota para que el Santo la bendiga y libre de enfermedades.

  

   -Esta fila larguísima de niños, mujeres y hombres que llegan hasta la iglesia son otros tantos animales que le llevan al Santo para que los proteja.

   -¿Y tú crees que San Antón cuidará de ellos más por el hecho de llevárselos?

   -Yo pienso que la fe mueve montañas. Creen que los libras de males que puedan sobrevenirles, pero no.  No se lo digas a ellos que podrían ofenderse. Con la mascota celebran también el paseo y un poco de vanidad.

   ¿No ocurre lo mismo a las personas? Cuántos van al médico y se curan con un placebo.

 

   -Froilán, unos tanto y otros tan poco.

   -Miles de personas le piden un novio a San Antonio de Padua, a Lucía que los cure de la vista… El señor no fue justo en el reparto.

   -Más tranquilos estamos, Froilán.

   -Dices bien, que los mortales creen que es por ellos y luego, tú lo sabes como yo, ni se curan los animales ni salen novios por pedir.

  - ¿Tú sabes lo que pasó en un pueblo? Iba una moza a pedir un novio a ”San Antonio de Padua” porque nadie se le declaraba. Cansada de pedirle, dijo un día: “Como en esta semana nadie me diga qué lindos ojos tienes, traigo una garrota y te rompo la cara”.

   El Sacristán que lo oía, temiendo que fuera cierto, cambió el Santo de un metro 20 cm. que había en la hornacina por otro que solo medía 25 cm. Cuando fue de nuevo la interfecta con la garrota en su mano, se encaró con la imagen y con gesto feroz le dijo:

   “¡Nene, dile a tu padre que salga, que me va a oír, que de mí no se ríe nadie”!     

                                                                               

Francisco Tomás Ortuño.

 


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