Otra moda.
22 Mayo 2025 Santa Joaquina Vedruna Año: 142 – 223: Sol:6´52 a 21´31
Te contaré cosas del año 2.009:
4 enero 2.009,- Santana, las nueve y lloviendo. Cuarenta y dos años ya que nos casó don Juan Paco en Jumilla, en la iglesia de Santiago. Luego fuimos a Murcia, y de Murcia a Granada unos días. No fue poco, pero menos que los hijos: Pascual Jesús fue a Italia; Ángel a Túnez; Francis a Rusia; Miguel a Tenerife.
Por aquellos años 1.960, este viaje lo pagabas tú de tu bolsillo, que solía ser escaso, partías de cero.
-¿Partías de cero?
-Si y no. Yo había estado dos años de maestro en Rillo; cuatro en Elche de la Sierra; dos en Cehegín y cinco en Jumilla. Pero lo que ganaba iba a la casa religiosamente.
Éramos todos la casa, para lo bueno y para lo malo. Había solo un fondo que administraba el padre. La filosofía era: “Yo te alimento de pequeño y tú aportas lo que puedas hasta que te cases y formes un nuevo hogar”.
¡Con qué ilusión traía yo de Rillo, de Elche, de Cehegín, lo que ganaba a mis padres! Nunca hice gastos en mí. Pensaba que ese dinero no era mío. Los padres en la boda hacían a medias su pequeño convite, y lo que se recogía era para tu viaje y empezar tu vida nueva de casado.
Era, como digo, otra forma de iniciar tu camino. Los padres, como en mi caso, tenían que perder esa fuente de ingresos que el hijo proporcionaba. O sea hasta que te emancipas.
Tú eres para todo de la casa. Después ya eras tú para mantener a la mujer y a los hijos que tuvieras.
Cando mis hijos fueron mayores corría otra moda. No sé desde cuándo, pero regía otro modo de administrarse. Sin duda que entonces era obligado cuidar de los hijos pequeños educarlos y alimentarnos.
Y cuando ganaba su primer sueldo en un trabajo se lo guardaban a cal y canto en algún lugar -libreta de ahorros o hucha que solo ellos sabían dónde estaba-.
Ellos sabían que ese ahorro era suyo, juntaban así una pequeña fortuna durante años, que nadie administraba más que ellos. Total que si no ganaban, nada aportaban a la casa, y si ganaban lo guardaban para ellos.
¡Cómo les ibas a decir que entregarán en la casa a los padres el sueldo! Hubieran dicho que para eso no trabajaban. Y si les decías que antes los habías criado y alimentado tu, te respondían sencillamente que era tu obligación.
Los matrimonios escaseaban. Todo era juntar y cuanto más mejor. ¿Quién se casaba antes de los 40 años? Cuántas historias de hijos que exigían de muchos modos por avaricia a los padres.
Esto en cuanto a los hijos que buscaban trabajo, que la mayoría se quedaban en casa durmiendo o volviendo solo a comer. Palabras fuertes y malos modos en la gran mayoría de los casos. Dos formas diferentes de concebir la sociedad.
Francisco Tomás Ortuño.
Adivinanzas:
-Redondo, redondo, barril sin fondo. ¿Qué es? Un anillo.
-Lleva años en el mar y aún no sabe nadar. La araña.
-Dos hermanitos muy igualitos, llegando a viejos abren los ojitos. Los zapatos
-Sobre la mesa se pone, sobre la mesa se parte, y entre todos se reparte, pero nunca se come. La baraja.
- Ave tengo por nombre; llana es mi condición; el que no acierta mi nombre es porque no presta atención. La avellana.
- Cuando apenas he nacido, mi vida se acaba. Aunque no soy el primero, lo sigo por todo el mundo. El segundo.
-Muy chiquito, muy chiquito, él pone fin a lo escrito. El punto.
Francisco Tomás Ortuño
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