Palabrejas.

28 Mayo  2.025 San Helicónides

   Murcia, miércoles. Sin novedad en casa. Te cuento de hace años:


   14 enero 2.009: miércoles, Murcia, las nueve. El tiempo se va normalizando: hace sol y circulan coches por la calle. “Nada hay que cien años dure”, dice un refrán. Yo diría que menos la muerte, que es para siempre.

   Me levanté oyendo a Federico en la radio. Este hombre morirá de un infarto. Cada mañana la toma con uno, o con dos, o con 10. Sobre todo, del Gobierno.

   No hay nadie que se libre de sus ataques: el Presidente, la Vice, la Ministra de Fomento, el Alcalde de Madrid, el Juez Garzón, Arenas, Rajoy, y el que se presente. Horas y horas todos los días, echando por su boca sapos y culebras.

   “A ver, qué dicen los periódicos”, dirá al levantarse. ¿A quién puedo atacar? ¿hay algún juicio?, ¿ha descarrilado un tren? Nada escapa a su afilada lengua viperina.

  

   Hoy le ha tocado a Bermejo. Por activa y por pasiva ha explicado lo que significan los términos “ostentar” y “detentar”. Pobre Bermejo, si ha confundido estas palabras parónimas, ya ha tenido bastante.

   Bermejinski, ostentar es mostrar, hacer gala de grandezas, ostentación; mientras que detentar es retener alguien lo que no le pertenece. No me extraña que este hombre -Jiménez Losantos- haya tenido problemas con la justicia, pues alguien que se ve de esta forma maltratado, puede perder los estribos y denunciarlo. El juez Garzón ya lo hizo.

   Es que, Federico, no se puede ir así por la vida, insultando y sacando lo negativo que se vea. ¿No hay algo bueno que se pueda ofrecer? Ya sabemos que un ministro se puede equivocar y confundir.

    ¿Y quién no duda alguna vez? ¿Quién puede presumir de conocer todas las palabras del idioma? Hay un programa de televisión “Pasapalabra”, que lleva mucho tiempo celebrándose -no tanto como Saber y Ganar- y ofrece a la concurrencia “las palabras imposibles”, que no las sabe ni el que las prepara.

   Tonca, dosillo (juegos de naipes), górgoro (trago o sorbo), rodo (manteo que usan los maragatos) y así. ¿Quién es el guapo que las sabe? Las tendrá el diccionario pero nos avisa de que hemos de ser modestos y no presumir de  conocer el idioma.

   Mi tío Jesús se preguntaba: ¿quién puede conocer los nombres de todo lo que existe?. Se daba cuenta de que había objetos en todas partes con nombres desconocidos.

   Si no tienes bastante con los nombres de la lengua castellana, ¿qué me dices de esos otros que son privativos de los pueblos o localismos, imposibles de toda imposibilidad.

   En mi pueblo, como en el tuyo, hay palabras que solo las conocen los  nacidos cerca del Castillo y de la Sierra del Buey, entre Santa Ana y Sierra Larga, en este lugar de unos 20.000 habitantes  reser, abonico, enanticos, y muchos más.  

  Si hay miles de lugares como Jumilla, ¿quién es el guapo que se las sabe todas? Y si salta fronteras y va a los países latinoamericanos Argentina, Perú, Chile, Uruguay, Venezuela, ¿Cuántas palabras nuevas para decir lo mismo?

   Con la globalización, el problema se agranda. Hoy convivimos en España diversos pueblos que hablan el mismo idioma, pero ¿cuántos y cuántos términos vienen con ellos que nosotros no usamos ni conocemos?

   Y sin salir de España, ¿quién conoce el catalán, el vasco, el gallego, el bable o el panocho? Nombres y nombres repetidos que ya podían ponerse de acuerdo y simplificar la labor de los hablantes.

   Así pues, querido Federico, no te enfades con Bermejo porque haya confundido ostentar con detentar. Minucias de una lengua tan vasta que nadie puede conocer. ¿O es que tú presumes de saberla en su totalidad?

   Que cada cual conozca un poco, solo un poco de su campo, no es poco conocer. El juez que sepa de las leyes; el médico de enfermedades; el agricultor de las cosechas; el químico de química, y así.

   Pero en lengua, como no se llegue al esperanto por ley, como quieren los catalanes con el catalán, cada vez será más difícil entendernos en el planeta.  

                                                                              

Francisco Tomás Ortuño

 

15 enero 2.009.- Murcia, jueves, las nueve y media. Hoy está en boca de Federico  "Calderón" y no precisamente el autor de la Vida es Sueño. Se trata del Presidente del Real Madrid. Lo pone como chupa de dómine, que es como hoja de perejil -lo colma de improperios-.

   -¿Y qué ha hecho este hombre?

   -Dicen que en las elecciones al cargo de Presidente, amigos pagados decidieron su nombramiento.

   -¿Y ahora salen con esas, después de varios años de mandato?

   -Ahora, querido Watson. Los envidiosos no descansan, y cuando ven la ocasión salen de debajo de las piedras. Donde hay dinero de por medio se cuela el demonio a incordiar.

   Dicen que don Ramón tiene casas y coches, que valen una fortuna, habiendo entrado con las manos en los bolsillos, o séase, vacías.  

   -Y qué, ¿es buena su gesión? ¿gana partidos en la Liga? Pues con su pan se lo coma.

   -Tú lo ves así de fácil, pero otros no aguantan que pierda con el Barsa.

   -Ya la tenemos, como en política con la Ministra de Fomento: que si hay niebla tiene ella la culpa.    

   - ¿Yo? ¿Por qué?

   -Porque no ha previsto que iba a haber niebla. Y un Presidente no debe consentir que Messi cuele un gol.

   -¿Y si lo cuela?

   -Es que tiene veinte chalés repartidos por el ancho mundo. 

    -¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra?

   -Como entró sin blanca al Club...

   -No veo la relación.

   -Pues la tiene, podía comprar otro Messi por Brasil o Argentina, que por lo visto los crían en un vivero.

   -Veo que el fútbol es otra mafia. El demonio que se mete en todas partes: en la política, en el deporte, en  los negocios, y sobre todo en las personas.

   -Claro, donde no hay personas ¿qué iba a hacer el demonio?

   -Yo creo que  nació para engañar al hombre. Dios sabrá para qué lo trajo al mundo. Lo creó antes, él sabría para qué.

   -Sería para que ensayara su papel de enredador. Sin demonio el hombre no podría probar su fuerza venciendo las tentaciones o cayendo en sus redes como una vulgar piltrafa.

 

 Dios preparó el camino con cierta picardía. Como el hombre iba a caer con la manzana dichosa, dijo: preparemos antes a Satán que lo pruebe. A Dios no se le escapa una.

   -Y bien que la armó con el pájaro y la envidia que hay en el mundo, la avaricia, la ira, no lo dudes, es el demonio. ¿Tú crees que a Calderón lo ha engañado?

   -Como se mueve entre millones, lo más seguro. Y si se libra es que es un Santo. Los Santos del cielo han alcanzado esas cimas celestiales porque triunfaron de las tentaciones del maligno.

   -Que sepas que a todos de una forma u otra...

   -Pero algunos, yo creo que pocos, salen limpios de la prueba. Los Santos, esos pocos que se libran, que son inmunes a las tentaciones. son los más valientes de la especie humana, los más hombres, en el sentido más amplio de la palabra.

   Tú sabes la guerra que sostendrá el perverso por naturaleza: “Este se resiste”, probemos con riquezas. Se resiste aún. A ver si con la gula. Habrá probado con todo, que no será cosa de suerte.

   -¿Tú crees que por una manzana pudo venir este follón después de miles y miles de años?

   -Pienso que es una metáfora, hombre. Que las cosas muchas veces se explican de otro modo a como son para que se comprendan. Así sí el hombre necesita un lenguaje propio a su inteligencia y lo de la manzana y la prueba tuvo que ser eso, una parábola a la medida de su entendimiento.

   ¿Tú has leído la Biblia? Verás que Jesús hablaba con parábolas: el sembrador, los panes y los peces, la pesca milagrosa, porque aquellos hombres a los que se dirigía eran rudos, de pobres entendederas.

                                                                               

Francisco Tomás Ortuño


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