Pueblos lejanos.
30 Mayo 2025 San Fernando
Murcia, viernes, sin novedad. Te cuento de atrás, que es seguro:
18 de enero 2009, domingo, las 11. Mamá y Lina van a San Antolín. El cielo sigue azul y el viento, cansado, se ha dormido.
Todo empieza y luego acaba, hasta la lluvia o la nieve. El hombre, al margen de tales fenómenos, tiene recursos para guardarse de ellos: que hace frío, “saquemos los abrigos”; que llueve, “preparemos los paraguas”.
Pero aún quedan pueblos atrasados, de la prehistoria, por el Mundo que no tienen esa suerte. Están como estuvimos nosotros hace miles de años.
¿Cómo podíamos entonces ni soñar que viviríamos como ahora, en ciudades tan pobladas como China, con más de mil millones de seres humanos?; en la India, también con más de mil; en los Estados Unidos con doscientos noventa millones; ¿Indonesia con 240, o Brasil con 180 millones de habitantes?
¿Cómo podíamos creer que habría una ciudad como Tokio con más de treinta millones de habitantes, o Nueva York con 20 millones, Calcuta con 15, Río de Janeiro con 18 o Los Ángeles con 19 millones?
Aún quedan pueblos atrasados como los nahuas en México, que descienden de los aztecas, los quechuas en los Andes, que proceden de los incas, o los guaraníes en Brasil, Paraguay y Argentina, que duermen en hamacas, colgados de los árboles, los aimará por Bolivia y los Yacomani en Venezuela, que viven desnudos y se adornan con plumas de aves.
Por Europa unos 50.000 lapones se dedican al pastoreo; por África, los tuaregs viven en el desierto de Sáhara unos 500,000, donde las mujeres gozan de una elevada condición social; los Piquecos por el Congo, que miden a lo máximo 1 m y medio de altura y 1´25 las mujeres.
Los bambúes, de los que hay muchas etnias, como las zulús, los masái, los tuttti o los mandinga. Los bosquimanos en África del sur, que son nómadas.
En Asia encontramos los kurdos, musulmanes, los beduinos que viven en tiendas llamadas talmas construidas por ellos mismos. En Oceanía viven los aborígenes australianos, que llegan a doscientos mil.
Los polinesios que son polígamos, los maoríes en Nueva Zelanda, etc.
Es curioso recordar que los hombres más civilizados del planeta tuvieron un origen parecido, que fuimos así y con el tiempo formaron países enormes porque las circunstancias -el clima y los ríos- fueron las más propicias.
Y es curioso saber que quedan tantos seres humanos que no han seguido esta marcha. ¿Cuál será el final? ¿Los más civilizados serán luego una raza superior que pueda tener lo que hoy no tienen?
¿Los menos adelantados en Asia, África, América, Europa u Oceanía, se unirán a sus hermanos como hacen las ovejas que pastan por el monte y rezagadas quedan atrás?
¿Preferirán seguir sin tantos adelantos deslumbrantes que algunas voces le dicen que tienen otros? No sé, que en las personas o grupos habrá de todo lo imaginable.
¿Tú piensas que los pueblos que vivían en tierras americanas no hubieran preferido seguir con sus costumbres indias ancestrales a vivir con europeos que vestían de otro modo?
No sé, que lo maoríes, los polinesios, los beduinos y otros grupos quizás prefieran ser como fueron desde que se conocen, a tener televisiones y aire acondicionado.
Ese salto en el vacío debe ser terrible. Cada grupo debe vivir todos y cada uno de los momentos de su génesis o desarrollo. Nadie es más que los demás, y querer cambiar las personas puede ser mortal como querer cambiar una planta de medio.
¿Qué pasaría si a nosotros nos llevarán a un sitio desconocido con otros seres que midieran 3 m de estatura, hablaran con el pensamiento y volarán como los pájaros? Tal vez deseáramos volver a lo que somos y seguir a nuestro paso el camino por recorrer.
Francisco Tomás Ortuño.
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