Visita a la endocrina.

7 Mayo 2025

   Murcia, miércoles, sin novedad por aquí. Hoy se reúnen los Cardenales para nombrar a un nuevo Papa de la iglesia católica que suceda al Papa Francisco. Hoy toca visita a la endocrina. Te cuento de hace unos cuantos años como si fueran de ayer:

   8 de agosto 1985.- La piscina de Valero sigue más seca que un sequillo.   Está muy bien pintada, eso sí, faltaría más; pero de agua, lo que se dice de agua, ni gota. Los valerianos se bañan mañana y tarde en la nuestra.

   Pero baños de campeonato, Dos o tres horas cada sesión. Creo que lo mejor que hacían es no llenarla ya, porque en agosto frío al rostro, que dice el proverbio.

   José María ha vuelto de Santa Pola como otros años. Han venido a pasar la feria y volver después otros cuántos días u otro mes. Vienen más negros que el carbón. Si Fulgencio sigue con la broma de “su negra” podríamos tener en la familia descendientes mulatos.

   Hombre, Fulgencio, con eso de tus danzas y  cantos regionales te crees que todo el monte es orégano. Pienso que en la lista de tus ascendientes, a nadie se le ocurrió ligar con morenitas. Hombre, Fulgencio, no nos pongas en apuro a la hora de contar reseñas o biografías familiares.

   Me gustaría que advirtieras, sobrino, que en la vida hay momentos únicos, fugaces, que hay que aprovechar y que el tuyo de ahora, de ya mismo, bien puede ser  uno de esos momentos de tu vida.

   Ser joven ya es importante; ser joven y guapo, ya se pasa de lo normal; tener además fama de playboy entre las jovencitas,es más de lo que se puede soñar. Tú lo tienes todo eso. Aprovéchalo.

  No hace falta que me extienda con muchas explicaciones, tú me comprendes. Digo que apuntes a un blanco alto, muy alto, altísimo, y que afines la puntería. En la negra no tienes blanco. Detente a pensar. Agua que no has de beber déjala correr. Repito, busca un blanco -blanca en tu caso-, apunta y… suerte.

   El padre de un amigo mío, cuando éramos como tú, nos señalaba blancos a los que debíamos apuntar. sobre todo, a su hijo. No le hizo caso y así le lució el pelo.

   Sé que a los padres, o los mayores en general, no deben imponer sus gustos en determinadas elecciones de los hijos, pero a veces es bueno o aconsejable por su experiencia. No se suele hacer caso, porque ”A mí ¿qué me vas a enseñar?"

   Pero, créeme, sería prudente oír de vez en cuando la voz de los mayores por si acaso en su chochez dice cosas que vale la pena escuchar. ¿Qué me dices de quien lleva malas compañías y sus padres se lo advierten? Obran bien, que duda cabe, y  se lo dicen porque lo quieren entrañablemente.

   ¿Por qué entonces no van a poder dar consejos en sentido positivo: “Debes hacer…” A un hijo se le debe aconsejar cuánto se crea que le beneficia. Si es para desandar lo andado como si es para ofrecer caminos nuevos o cambiar de dirección.

  A ciertas edades lamentablemente la cabeza no gobierna. Hay fuerzas arrolladoras dentro de su persona que no le dejan obrar con la razón. ¿Si hubiera podido? ¿si hubiera sabido? se dice más tarde cuando el mal ya no tiene remedio.

   Esas fuerzas violentas obnubilan y echan por en medio, sin reparar en las consecuencias. ¿No sería conveniente en estos casos, en contra de la mal entendida libertad humana, encerrar por loco al individuo o llevarlo del ramal como a los perros cuando salen a la calle?

   Creo que los padres obrarían con prudencia, con justicia, y con amor, no dejando a los hijos solos en trances difíciles, y ya me entiendes. El hijo a sus pocos años no eres libre: sus pasiones lo dominan y gobiernan.

   No es justo dejarlo solo, sin defensas, a la baraúnda de su animalidad mal controlada. Los padres debían amarrarlo y dirigirlo con sabiduría, con prudencia, por derroteros de luz y no abandonarlos a su suerte como si no les importara su destino.

   La idea que expongo arriba puede ser más importante de lo que parece a simple vista. La elección de novia o de mujer no digo que deba ser del padre ¡hasta aquí podríamos llegar! Pero la madurez de los mayores debe imponerse en todos los actos importantes de la vida atolondrada de los menores.

  Quiero decir y me repito, que en cosas tan importantes, tan serias, tan trascendentes, como es encontrar mujer para formar una familia -el día que te casas o te naces o te mueres- los padres debían intervenir más de lo que suelen hacerlo.

  Que una amiga fume y beba como un carretero no es garantía seria para ser buena madre el día de mañana; que una chica tenga el pelo largo o unos ojos bonitos, no es suficiente para elegirla como compañera.

   No sé si me explico: quiero decir y termino, que si en un momento débil una chica de la discoteca nos hace perder el juicio, justo es que alguien que nos siga de cerca nos libre del peligro.

   Y nadie mejor que los padres, que tienen la obligación de educarnos y conducirnos. Luego, se lo agradecerán, o si no es así, se lo echarán en cara con desprecio, por no haberles ayudado en momentos tales de locura.

                                                                            

Francisco Tomás Ortuño.

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