Bush - Obama.

1 Junio del 2.025 Ascensión del Señor

    Murcia, domingo, sin novedad familiar, gracias a Dios, si no es que Ángel está con nosotros y que Lina ayer actuó en la Coral de canto en homenaje a los 400 años que cuenta la Sala Salzillo de Murcia.

   Te cuento, mejor, cosas que ocurrieron hace unos quince años:


   21 enero 2009, miércoles, en Murcia, las diez de la mañana, en la habitación de Lina. ¡Pero qué día de Obama el de ayer!

   -¿Qué pasó ayer con Obama?

   -Pues que juró el cargo de Presidente de los Estados Unidos ante más de dos millones de personas.

   - O sea, que desde ayer nuevo inquilino de la Casa Blanca.

   - Y desde ayer, el que estuvo ocho años, se fue a casita.

   - Sic transit gloria mundi.  Lo despedirían con aplausos …, ocho años son muchos años.

   - Creo que eran aplausos por su marcha…; la gente es así de agradecida.

   - Es que después de lo del 11 de septiembre, de las guerras con Sadam y otras que tuvo el hombre…

   - Por nadie pase, Leocadio, que él quería lo mejor para sus estados y si empezó con la voladura de sus Torres, se desconcertó y no supo ya lo que hacía.

  - Yo creo que la culpa fue de Bin Laden, que dijo: “Antes de que empiece a gobernar, un buen susto lo marca y ya es nuestro el vaquero”.

  - Y así fue, que aturdido con el golpe ya no levantó cabeza.

-¿No fue contra Irak?

-Como podía haber sido contra Japón. Cuando pensaba deslumbrar a sus paisanos con el poder que le confería su nombramiento, vienen unos aviones dirigidos por homicidas y ¡zas!, abajo las Torres más bonitas de Nueva York.

-Yo creo que fue Bin Laden, el terrorista, y no su amigo Husein. Pero él, nervioso, y por quedar bien, gritó a los cuatro vientos: “¡Acabaré contigo, Sadam!”. Y mandó sus tropas a los territorios iraquíes. Allí fue Troya.

- La población corría por las calles. “¿ Por qué, por qué?” se preguntaban. “¿Qué hemos hecho para esta masacre?”. La estatua de Husein cayó de su pedestal, aunque se resistía.

   -Las mujeres y los niños corrían con las bombas que les tiraban desde arriba. Un caos. Cuando ya nada quedaba, Bush reconoció que se había equivocado, las armas que buscaba de destrucción masiva no se guardaban allí.

   -Terrible error. Y así pasó su mandato el pobre, probando aquí y allá con misiles y bombardeos.

  - Pero es un terrible magnicidio.

 -  Una mala suerte de no encontrar lo que buscaba, una triste venganza por sus Torres Gemelas. Todo el mandato de Bush, 8 años nada menos, estuvo marcado por una guerra desesperada por encontrar al terrorista, y al final no lo encontró.

 -¿No hizo otra cosa?

 -  Entró con mala suerte y terminó ayer su pobre gestión.

 -  Por nadie pase. Fue el mandato de la desgracia.

-  El que no hubiera querido.  Con su aire chulesco de cowboy, pensaría ayudar a los países pobres, resolver encuentros por el Mundo, por ejemplo. Soñaría cuando entró en los aposentos reservados a la familia presidencial en ser el hombre más envidiado de la tierra, el más poderoso, el más querido.

 - Y dio un traspiés y todo se le vino abajo.  A ti te podría ocurrir lo mismo, que él juraba el cargo como ayer Obama, con muchas ilusiones, pero el destino le reservó otra cosa.

- Entonces ayer lo despidieron como el que se quita un peso de encima.

-En su rostro se reflejaba su amargura. Era un poema. Queriendo sonreír no podía. Quería decir: “Yo quise lo mejor, comprenderme, no fue culpa mía, aunque me han tirado zapatos a la cara, yo no quería hacer mal a nadie, lo siento querido Estados Unidos”.

   Y con unas medidas de seguridad como jamás se vieron, montó en un helicóptero con su mujer y se elevó sin que nadie reparara más en él.  Toda la atención estaba puesta en Obama, el nuevo inquilino, en quien veían al Presidente que todos esperaban.

                                                                       Francisco Tomás Ortuño

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