Cazador furtivo.
19 Junio 2.025 San Romualdo Año: 170 por 195 Luna: de 2´24 a 15´o5
Murcia, jueves, sin novedad en la familia a Dios gracias. Te cuento del ayer:
25 febrero 2.009. Jueves, las 10. El mastodóntico planeta gira como si nada alrededor del Sol. ¿Qué le da que griten unos cuántos insectos en su lomo? Pensará que es carnaval y se divierten.
¿Va a preocuparse porque dimita un Ministro en España? ¿Porque una Ministra se vaya a Siberia? El Mundo gira en el espacio y cada cual que atienda a su juego,
Hoy es Miércoles de Ceniza, primer día de Cuaresma. El sacerdote impone a los fieles la ceniza recordándoles que en polvo se van a convertir. Las fiestas del Carnaval han terminado -de carne levare o prescindir de la carne-.
Ya vuelve a estar permitido su consumo, aunque la gente ha convertido al carnaval en otra cosa más frívola y festiva, días de jolgorio, de disfraces, de comparsas y de bailes. Que lo digan, si no, Brasil, Canarias, Cádiz, Águilas o el Cabezo el Torres.
Discutían Rajoy y Zapatero estos días pasados sobre el asunto del Gobierno: que quién lo haría mejor, que a quién querría más el resto de los españoles.
Y si uno hablaba de los parados, el otro lo hacía de los viajes del IMSERSO; si uno sacaba la corrupción el otro le recordaba otros tiempos. Y poco faltaba para llegar a las manos.
Cuando a uno se le encendió una luz:
- No discutamos, que lo diga el pueblo.
- ¿Y cómo va a decirnos lo que quiere?
- Como es carnaval, nos disfrazamos y salimos a la calle como dos máscaras más entre la multitud, y preguntamos: “¿Tú a quién prefieres a Rajoy o a Zapatero?” y salimos de dudas.
Y el martes de carnaval, sin decir nada a nadie, salieron disfrazados. Y cuando lo vieron oportuno, preguntaron todo el tiempo: -¿A quién prefieres como Presidente de la Nación, a Rajoy o a Zapatero?
El rechazo para responder fue unánime. Cuando saltaba la pregunta, como si fuera una bomba fétida, la gente corría de su lado y se producía el vacío en muchos metros a la redonda.
-¡No, por favor, sálvese quien pueda! Y corrían despavoridos.
- Compañero, soltemos la pregunta aquí, que hay mucho público y parece que se divierte.
-Ahora te toca a ti, que antes fui yo.
Con el éxito que vimos y cuando preguntaron de nuevo, saltó otra vez la bomba sorpresiva de pésimo gusto y la gente corrió asustada.
-¿Qué pasa? ¿por qué corre? se dijeron, bajando la voz.
Cuando pudieron y tras algunos intentos fallidos, como temiendo males mayores, decidieron volver a casa a quitarse la ropa que les cubría el cuerpo y el disfraz que les tapaba el rostro.
-¿Qué ha podido ser, José Luis?
-¿Por qué huían de nosotros, Mariano?
No tuvieron ninguna duda de que la gente quiere fiesta, pero no política; que los gobernantes sirven solo para gobernar, pero no mezclarse con los gobernados, que tanto el uno como el otro son iguales.
A la clase trabajadora, servidores pagados para hacerles la vida grata y no lo contrario. En fin, comprendieron que no querían ni escuchar sus nombres.
Francisco Tomás Ortuño.
26 febrero 2009, jueves.
Por las riberas del Duero, se daban las mejores condiciones para vivir los venados. Algunos de Cerdeña fueron transportados a España y se adaptaron bien, reproduciéndose en poco tiempo.
Un cacique lugareño, amigo y valedor del propio Rey, acaparó en un coto fenomenal a los muflones importados. Con los muflones vivían otros cérvidos, de grandes cornamentas, y una fauna pequeña como conejos.
Un día de mal recuerdo para los habitantes del coto, cuando más tranquilos estaban, se oyó un disparo y una presa cayó abatida, destrozada en un reguero de sangre.
Aquella fecha se recordaría en adelante como día de luto en el lugar. Pasó algún tiempo hasta que otro disparo se oyó con horror en la espesura. Cuando el macabro suceso se repitió los venados más bravos y fuertes alzaron la cabeza y se reunieron a dialogar.
Amigos, dijo el más viejo, lo que ocurre es serio, ya son varias las piezas muertas y no podemos ignorarlo. Luego seremos otro y otro de nosotros si no ponemos remedio.
-¿Y qué podemos hacer? dijo alguien por detrás.
-Pensemos. ¿Qué pretende el traidor? Nos enfrentamos a un enemigo misterioso, que dispara sin dar la cara cuando más descuidados estamos; es un enemigo que mata por matar como deporte cinegético.
- Contemos nuestras fuerzas; sin duda que nos enfrentamos a una guerra.
-Pero dónde se encuentra el enemigo -dijo otro.
-Esa es la cuestión, que no lo sabemos.
-Pensemos compañeros, que de lo que salga de aquí depende nuestro futuro. No podemos seguir callados, como si nada ocurriera, viendo que nos van linchando uno a uno, en un goteo asqueroso.
Fue el primer aviso para la comunidad de los cérvidos. De día y de noche vigilaban como esperando al asesino en cualquier parte que fuera a disparar.
Hasta que un día vieron al cazador que disparaba con armas de fuego.
- Otro de nuestros más queridos y respetados amigos ha sido alcanzado.
-¿Hasta cuándo? No podemos permanecer quietos. O él o nosotros, se repitió como consigna de boca en boca.
-Alerta, compañeros, nos apostaremos por vaguadas y lomas en espera del intruso. A la menor señal acudiremos todos contra él.
-Es que va armado con escopeta y dispara.
-Tenemos que correr el riesgo. Uno más puede morir, pero será el último, pues él es uno y nosotros más de cien, ¿qué decís?
- Hurra, muerte al traidor, a por él, por la libertad como los de Fuenteovejuna, todos a una.
Y cuando menos lo esperaba, el furtivo cazador, yendo con el arma preparada, sigiloso y callado como una pantera persiguiendo a su presa, se vio acorralado por decenas de muflones.
- Perdón, ya no volveré a matar. Pensaba que era un juego y no veía que eran vidas como la mía. Os pido perdón otra vez y la promesa de tirar al fuego mi escopeta.
Francisco Tomás Ortuño.
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