Derecho al pataleo.

15 Junio 2.025 Sta. Mª Micaela

   Murcia, domingo y sin novedad en la familia. Te cuento de atrás:


   20 febrero 2.009: Murcia viernes las diez. Amanece oscuro el cielo como si fuera a llover. Mamá ha salido, ella sabrá a dónde; y Lina también se fue. Así que estoy solo en la casa.

 

   Se habla mucho estos días del ministro Bermejo, y de la caza en su finca con su amigo el juez Garzón, porque en política todo vale para abatir al adversario, es un derecho de la Democracia.

   Ahora está en que Bermejo dimita o no por las acusaciones que recibe, que yo creo que por un oído le entra y por otro le sale, si no es que se tapa los oídos y no oye, que no hay peor sordo que el que no quiere oír.

 

   - Oiga, Señor Ministro, que está prohibido cazar.

   - ¿Me dice a mí?

   - Si, a usted, ¿no lo sabía? Y además sin licencia.

   - ¿Cómo? ¿decía algo?

   - Sí, que no se puede cazar sin licencia.

   - ¿Cómo? ¿quién caza sin licencia?

   - Usted con su amigo Garzón.

   - Ah, vamos, yo creía tener licencia.

   - Pero no la tiene, ¿y ahora qué?

  - ¿Qué de qué?

   - Que no tiene derecho a cazar sin licencia para cazar?

   - Es que tengo licencia para cazar en Asturias, en Madrid, en Albacete, en Extremadura, y en 20 sitios más; y mira por donde no tengo licencia para cazar en Sevilla. Por la fuerza de la costumbre, pensé que tenía esta licencia y cacé estos 20 venados.

      - Pues, como carecía de licencia, debe pagar la multa que impone la ley a los que cazan sin licencia.

   - ¿De qué estábamos hablando?

   - De la caza de muflones y ciervos sin licencia.

   - ¿De qué muflones y ciervos está hablando?

   - ¡Es usted un cínico!

   - Soy Ministro, señor, y el Ministro tiene derecho a cazar donde quiera y cuando le dé la gana.

 

   Y como hablamos de derechos, recordé otros que existieron en la Edad Media, como el Derecho de Pernada, que permitía acostarse la primera noche con la mujer del vasallo.

   Deberes los tenemos todos para una buena convivencia, pero los derechos los inventamos según las circunstancias.  

- ¿Qué derecho tiene el Ayuntamiento a recortar el sueldo de los ciudadanos para pagar a los concejales?

 - ¿Qué derecho tiene la Región para disponer de su dinero y pagar la luz a Consejeros como al Presidente, que hasta lleva escolta y coche oficial por donde vaya?

   - ¿A los cientos y cientos de funcionarios, que no saben a qué van a la oficina cada mañana?

   - ¿Por qué el Gobierno se lleva la mejor tajada si se va de cacería o si viaja en el AVE y los mejores aviones, ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?

   - Y menos mal que desapareció aquel derecho de pernada o pernoctación, que era el mayor insulto para el pueblo llano:  “¡Que viene el Rey, prepárate, hija, que es un derecho que se dieron nadie sabe cuándo, aunque sospecho que no lo quiten, sabiendo bien por qué!”.

   Y pensé en otros derechos:

   - “Derecho Adquirido”: creado por una legislación y que merece el respeto de las posteriores.

   - “Derecho al Pataleo”: el que puede adoptar quien se siente defraudado en sus derechos si no va a conseguir nada.

   - “Derecho Consuetudinario “: el introducido por la costumbre.

   - “Derecho de asilo”: el que se concede a los delincuentes.

   - “Derecho de Autor”: el que se reconoce al autor de una obra.

   - “Derecho de Balanza”: el que tenía un gobierno para todos los artículos que entraban por la aduana”.

   - “Derecho de Bandera”: impuesto que pagan las mercaderías por ser transportadas en buques.

   - “Derecho de Gentes”: impuestos que pagaban en Roma los que no eran ciudadanos romanos.

   - “Derecho de Réplica”: derecho penal, político, canónico, etc, ete.

   Y es que hay tantos que viven de los derechos de los demás que no me extraña que se inventen derechos, derechos y derechos para llenar las arcas.

   De ahí que Bermejo preguntara de qué me estás hablando si vivo de vuestras rentas, que más me da cazar aquí que en Zamora. Soy Ministro y me está permitido lo que haga.

                                                                            

Francisco Tomás Ortuño.

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