Despedidas.

3 Junio 2025 San Carlos Año: 154 – 211

   Murcia, martes, sin novedad en casa, gracias a Dios. Empecemos hoy con risas:

   -Oye, ¿te gusta la teoría de Einstein?

   -Relativamente.

 

   -Hola, cielo, ¿cómo estás?

   -Parcialmente nublado, con probabilidad de lluvia.

 

   -Mi hijo está practicando natación.

   -¿Y qué tal le va?

   -Nada mal.

 

   -Buenos días, le llamamos del Colegio respecto a su hija, pues creemos que es una mentirosa compulsiva.

   -Y muy buena, porque yo no tengo hija.

 

   ¿Cómo llegaste a Madrid? ¿Por un sueño de ser actor o cantante?

   -No, me quedé dormido en el autobús y no me bajé en Ávila.

 

 -¿Sabías que las cajas negras de los aviones en realidad son naranjas?

   -Pero ¿no son cajas?

 

   -¿Qué le dice el 1 al 10?

   -Para ser como yo tienes que ser sincero.

 

   26 de enero 2009.-Lunes, en Murcia, las nueve, sin Luna ya (el perrito pekinés), después de más de diez años con nosotros.

  - Cuenta, cuenta, que es cosa de contar.

   -Podría llamarse a la pasada noche “La noche triste” como aquella de Hernán Cortés en México.

   -Pero ¿qué ha pasado pues?

   -Que ayer estaba la perra con nosotros y hoy está muerta.

   -¡Qué cerca están la vida de la muerte! ¿Y cómo fue?

   -Tosía de una forma rara, con mirada triste. El veterinario dijo que no era preocupante que tosiera. Hasta que la tos se fue apagando y se convirtió en un jadeo, que no la dejaba respirar. No comía, no bebía, no andaba apenas.

   Y ayer mamá y Lina la llevaron a una clínica canina a que la vieran. Allí se quedó para que la observaran y la trataran. Y a las tres de la madrugada llamaron para decir que no respondía al tratamiento. Y a las cuatro dijeron que había fallecido.

   Luna tuvo una vida feliz. Fue y vino a Santa Ana con nosotros. Fue un miembro más de la familia, pero nada hay eterno; llegó su hora y tuvo que dejarnos.

 

  - El tío Pascual se fue también esta semana.

   -Pero el tío es otra historia.

   -Que viene a ser lo mismo: se apaga y se va de este mundo. Una vida larga, como si no fuera a llegar el final. Te casas, tienes hijos, trabajas, y no ves que el tren que te lleva, vuela. Y cuando menos lo piensas te tienes que apear.

    Adiós, queridos: ¿quién nos iba a decir que ahora, precisamente ahora que estamos tan bien, tuviera que dejaros. Los que se despiden se olvidan pronto de que van en un tren que los lleva al precipicio.  

  - No desbarres, al precipicio o a la gloria, donde te esperan los que se fueron antes.

   -Claro, claro, visto así hasta será un deseo ferviente llegar de nuevo con los tuyos y con el Padre que nos hizo.

   Esa es la diferencia con los perros. Que estos acaban con la muerte y aquellos no. Luna miraba como si comprendiera. parecía hablar con sus ojos.

   Y bien que nos decía: “Que estoy malita, no me abandonéis”. Sería que presentía su final.

   -Dan que pensar estas muertes: Luna y Pascual, Pascual y Luna. Tan próximas en el tiempo y tan distintas. Dan que pensar.

                                                                             

Francisco Tomás Ortuño.

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