Espias.
5 Junio 2025 San Bonifacio Año: 156 días idos por 209 por venir.
Murcia, jueves, temprano y sin novedad. Te cuento de hace años:
1 febrero 2009, domingo, llueve en Murcia. En Madrid nieva. En Australia luce el sol.
- ¿Y tú cómo lo sabes?
- Se ha jugado la final de tenis entre Nadal y Federer. Los comentaristas, Manolo Santana en Madrid, Sánchez Vicario en Palma de Mallorca, y otros tenistas, desde Australia informan de paso del tiempo que hacía por sus respectivos meridianos.
- ¡Qué cosas! ¿Quién nos iba a decir que un partido de tenis, jugado tan lejos de nosotros, pudiera verse como se ha visto?
- Y que se hablaran los unos con los otros como si estuvieran al lado.
-El Mundo es un pañuelo. Ahora sí que lo podemos asegurar.
- ¿Y quién ha ganado? Sería Nadal, que a este joven no hay quien le gane.
- Así ha sido. Nació sin duda para ser en tenis el campeón del mundo.
- Como todo tiene fin, diremos que por ahora.
- Pero qué raquetazos daba; como viniera la pelota la devolvía. El pobre Federer ha llorado de impotencia. Cuando le entregaron la bandeja y al campeón la Copa, qué estampa.
- Todo un símbolo de que la gloria es efímera. Ha sido campeón unos años y luego pasa el testigo a otro. Eso le sucederá a Nadal luego, cuando aparezca en escena quien vaya a sucederle.
José Luis me llamó por teléfono: -“¿Te apetece un paseo?”, me dijo. Y a mí, que el tenis me encanta, lástima que no lo practicara de joven, le dije: - “¿Es que no estás viendo la final, José Luis?”.
- “¿A qué final te refieres?”, me contestó.
- A la final de tenis en Melbourne.
- No lo sabía, siguió.
- A las 12 nos volvemos a llamar, que ya habrá acabado el partido.
Pero antes me llamó de nuevo para decirme que otro día pasearíamos, y me alegré infinito, porque, como le dije, ¿quién se dejaba el encuentro sin haber finiquitado? Fueron más de 4 horas de partido.
Y hablando de llamadas, diré que ayer me llamó mi amigo Pepe. -“¿Qué te han parecido mis poesías?”, me dijo.
- Me han gustado mucho, Pepe, tanto que las he pasado a ordenador. Como voy para Jumilla te las llevo. Sobre las once estaré en tu puerta.
- Bajaré a recogerlas y a darte un abrazo. Pero algo pasó que no estaba previsto:
- Toqué el timbre y se puso una joven; que bajó enseguida. Cuando recogió el sobre con las poesías me dijo que él no había podido, que se encontraba mal.
“No debe estar bien mi amigo cuando no ha bajado a recoger las poesías que esperaba”, pensé. Luego lo llamaré para saber cómo se encuentra.
Francisco Tomás Ortuño.
2 febrero 2009, lunes, en Murcia se habla mucho de espionaje estos días. ¿Quién espía a quién y quién manda espiar? Esa es la cuestión.
- “A la Presidenta de la Comunidad de Madrid la espían”. Y ella dice: ¿”A mí?, y “¿quién me espía a mí y para qué?”.
Y Pepe Blanco, del PSOE, dice por donde va: “Los del PP no hacen más que espiarse los unos a los otros” Y todo es hablar, pero nadie da la cara. Rajoy se calla como un muerto cuando oye que a Esperanza Aguirre la están espiando.
Rajoy se sonríe: “¿Quién habla de espías?”. Y piensa que son los socialistas para desviar la atención de la crisis que padecemos. Son maestros en desviar la atención de la gente.
Que algo puede comprometerlos, preparan una cortina de humo para que miren a otro lado; y lo del espionaje suena bien. Que hay crisis: un partido de fútbol. ¿Que es poco un partido de fútbol, “que nieve en los aeropuertos para que se paren los aviones”; ¿que es poco todavía? “Al espionaje”.
¿Pero quién se ha inventado que hay espías por todas partes? “A mí me espían,” ¿Y quién puede ser y para qué?, se preguntan los acusados. Y la noticia con aire de misterio corre de boca en boca.
- “¿Ojo, Esperanza, que te espían!”.
En la época de Franco el espionaje era corriente. No podías hablar con libertad porque te podían oír. Un amigo mío que hablaba en el bar con sus colegas fue requerido por uno de estos guardias para decirle: “Ojo, maestro, con lo que dice, que se juega el puesto”.
Por poco lo quitaban de la circulación. Y yo pensaba que eran tiempos de la dictadura.
Y ahora vienen con que hay espías como entonces. Cuando supe que pinchaban los teléfonos para saber de lo que hablaban algunos vi que la libertad era un cuento.
Nadie estaba libre de ser espiado de una forma u otra: “Usted dijo que iba a dar el golpe”.
-¿Cómo lo sabe”.
-“Aquí tenemos la prueba: una cinta grabada con su conversación”.
No se puede estar seguro de obrar sin ser espiado y esos chismes que hay debajo de las mesas para grabar lo que se diga cerca, y esos otros que recogen la imagen de habitaciones en hoteles.
No es cosa de risa lo del espionaje sí igual te siguen para saber a dónde vas, con quién te ves, y hasta sí estás en un avión. No es broma. ¿No hemos visto en las películas que hay espías en la guerra para llevar mensajes de atacar al enemigo?
Tan real como la vida misma, te la juegas. ¿No existe la profesión de detective? Tú vas a su oficina y le dices: “Quiero conocer los pasos de fulano desde que sale de su casa hasta que se acuesta”.
Y aquel empieza su trabajo como el que va a su taller a reparar un coche. Vigila a este señor minuto a minuto y luego entrega al que le paga el fruto de sus pesquisas:
Salió de su casa a las 9:05 h, se paró con fulano en la esquina de tal calle, cogió un taxi en tal sitio, etcétera, etcétera. ¿Podemos estar seguros de no ser espiados cuando existe la profesión de detective y más cuando entra la política, donde tanto se juega por seguir en el poder o por quitarlos de la poltrona?
No será justo, pero todos lo intentan. Hasta los del mismo partido se ponen zancadillas con disimulo por derribarse y ver la forma de subir o escalar puestos en el ranking de su categoría personal y social.
Hoy hay otros modos de espionaje en el juego de la política. Es algo disfrazado y sibilino que consiste en el bulo. Se dice una mentira: han dicho, han hecho, han ido a… y todos son rumores sin fundamento, pero que se extienden como la pólvora.
Cuando se quieren recoger velas ya es tarde. Vivimos en una sociedad llena de bulos lanzados por no se sabe quién ni de dónde salieron. En política se lanzan bulos que atraigan momentáneamente la atención de la gente, y más en vísperas de ir a votar. Y el espionaje forma parte del juego.
Francisco Tomás Ortuño.
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