Ladera abajo.
28 Junio 2025 Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro. Mi 92 cumpleaños. Año, mitad por mitad: 178 días más o menos. – Te cuento cosas de hace pocos años:
12 marzo 2009.- Murcia, jueves, mi nieta Sofia toca el piano. El concierto no es para nota que digamos, pero tiene la importancia de la precocidad. Mozart no sería tan joven cuando empezó.
Sentadita en su banqueta, con los brazos sobre las teclas, aporrea -creo que es la palabra justa- las notas a derecha e izquierda sin moverse. Su primer concierto que nos brinda hasta ahora. Quizás que en su casa haya tenido otros ensayos.
Pascual vino a mediodía. Dice que Gabriel alucina con los libros del abuelo.
Ayer estuvo Alba aquí. Vino con la mamá y luego llegó Miguel. En el ordenador han puesto imágenes distorsionadas de Lina. Ahora se ríe de verlas. Sin duda tiene ya sentido del humor.
La radio habla del juez Garzón. La tele y los periódicos. Está en boca de todos los españoles. El juez de las cacerías con Bermejo, ahora van de cacería contra él. No ven bien que haya dado conferencias por América y haya cobrado un pastón sin declarar a Hacienda.
¿Y nosotros? Viéndolas pasar. Me da la sensación de que llegados a la cumbre, descendemos libremente como las aguas de un arroyo, sin lucha, sin prisas, sin ruido. Nuestra vida discurre a su aire ladera abajo viendo a los demás cerca que se afanan por subir. Así de simple.
Francisco Tomás Ortuño
13 marzo 2009.- Viernes y en Murcia. Día espléndido. Esta tarde iremos a Santana. Allí nos esperan las gallinas y el gato. ¿Cómo estará Sara? Creo que va a tener gatitos. La semana pasada estaba ya sospechosamente gorda.
¿Y qué se merece la pobre? ¿Ella qué sabe de los problemas de la maternidad? Cervantes en El Quijote cuenta de una joven que fue al gobernador Sancho a quejarse de que un labrador quería arrebatarle una bolsa con doblones de oro.
¿Y tú qué has hecho? le dijo Sancho.
Me la he guardado entre las piernas.
¿Y no te la ha quitado?, siguió el Panza.
Ahí no llega nadie si yo no quiero.
Pero la gata ¿qué sabe de ciertas cuestiones sino seguir lo natural, que es disponerse a la maternidad y sea lo que Dios quiera? ¿Pensará luego, en estado más avanzado, destruir en su barriga lo que va a nacer?
Nunca los animales son tan bestias como las personas. Jamás les pasa por la cabeza que puedan abortar. Eso se queda para los más “inteligentes”. Nuestra gata si se queda embarazada es para tener a sus gatitos y cuidar de ellos como ella sabe hacer, queriéndolos hasta el extremo.
¿Qué diría la gata si le preguntaran: ¿Prefieres tener a tus gatos o destruirlos? Abriría los ojos como platos para oponerse a semejante proposición.
¿Qué diría si le preguntaran: ¿qué prefieres aniquilar a tus hijos antes de un mes o antes de veinte días? Tan pequeños no son gatos; serán luego pero aún ni se enteran. Tienen ya manos y dedos y ojos y hasta el corazón, pero como si no, es un instante.
Y la gata asustada correría a esconderse para que nadie se le acercara. ¿Que he oído, hijos míos?, quieren mataros. No es una broma. Quieren atentar contra la vida que llevo conmigo.
Hemos hecho el viaje como dije. Hemos llegado a las cuatro. Sara ha salido a recibirnos. Estaba cariñosa, pero sin la barriga que tenía cuando la dejamos hace ocho días -“Sara ha tenido gatos”, dijo mamá. Y como ella no habla, no nos ha aclarado la cuestión, ni menos nos ha explicado el suceso.
Yo, ingenuo, he pensado que fue una falsa alarma, que comió mucho y se le hinchó la barriga, pero mamá se puso a buscar la camada por el leñero, después por la terraza. Y me llamó: “Ven, mira lo que hay aquí”.
En un rincón, debajo de la mesa, entre cojines de sillones, había 5 pitusos que llamaban a su madre. Oh, sabia naturaleza, ¿qué sería de estos seres recién nacidos sin los cuidados de su madre? La madre es la que cría y cuida de sus hijos por encima de su propia vida.
Yo no he visto al padre de los cachorrillos, he visto a la madre vigilante cuidando de ellos. ¿Quién dijo que los padres son como las madres? ¿En qué? Si tuviera que vivir esta familia con alimentos que tuvieran que cazar o comprar estoy seguro que la gata cuidaría de su prole y el gato se encargaría del resto.
Estoy en la terraza. Sara pensará que sus hijos corren peligro. Entra y sale, mira a los pequeños y me mira a mí. Por fin se decide. Va al rincón donde gimotean los gatos, y coge uno con la boca y lo saca fuera de la terraza, luego vuelve sin gato y se lleva otro.
Luego hace lo mismo con los otros que quedan. ¿Qué piensa la gata para llevarse a los pequeños? Pensará que corren peligro, ¿Como le haría yo saber que no les haré daño? Luego veré a dónde se los ha llevado. Sara, genial, qué ejemplo para los humanos.
Francisco Tomás Ortuño.
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