C'est l'amour.
25 Julio 2025 Santiago En la familia hubo Santiagos como Joaquines en Abarán. Por mi abuelo Santiago, sus hijos Amós, Roque y Paco tuvieron otro Santiago cada uno. No conozco el origen, por quién se llamó Santiago mi abuelo, pero que van quedando pocos te lo puedo asegurar. FELICIDADES, JAIME.
Santana, viernes, ¡qué bonica está mi Santana con la lluvia de ayer! Sí. ayer le tocó la dana a la región de Murcia con granizo por algunos sitios. Empezó a media tarde cuando Lina llegaba de Murcia y Francis se iba. Te cuento de atrás:
6 diciembre 1.994 : La Constitución.
- Día de la Constitución.
- ¿Quién es esa señora?
- Una dama muy, pero que muy respetable.
- ¿Y respetada?
- No tanto como debiera.
-Pero dime ¿qué significa la Constitución en un país?
-Más de lo que parece. ¿Te imaginas un partido de fútbol sin árbitro? Que ha sido gol, que no ha tocado la raya, que ha sido mano, que no ha sido mano, que me ha empujado, que se ha caído solo, que ha sido penalti, que no lo ha sido… ¿te imaginas cómo podría acabar el partido sin el hombre del pito? Pues eso no es nada comparado con una nación sin ley. Y la ley de leyes es la Constitución.
-¿Y se cumple?
-El miedo guarda la viña, que dice el refrán. Si otra cosa no, el que la hace la paga. Las leyes están para eso, como la policía para perseguir a los que delinquen, y los jueces para dictar sentencia, y el Tribunal Constitucional para decidir en última instancia…
-¿Quiénes forman este alto tribunal?
-Doce personas escogidas entre magistrados, senadores y diputados.
-Gran responsabilidad la suya.
-Así es.
-Pues viva la Constitución.
-Viva.
Francisco Tomás Ortuño
15 marzo 1995 : La infanta Elena se casa.
El próximo sábado, día 18, en Sevilla por más señas. ¿Quién no conoce la noticia? ¿Qué revista no habla de la boda del año? ¿Qué emisora o cadena no dedica su tiempo todos los días al enlace real?
Sevilla se está poniendo sus mejores galas. Va a parecer otra novia y la Catedral no digamos. Las agencias de viajes se organizan para llevar unas horas a quien quiera presenciar de cerca el magno acontecimiento.
Todo es hablar de boda estos días, pero ¿quién sabe quién es el novio? Javier de Marichalar y punto. Que no habla es evidente; que no va con nadie lo mismo; solo sabemos que es alto, que sonríe a todas horas y que va con la infanta.
Pero la infanta se la ve feliz con su prometido. La infanta Elena debe ser poco complicada, buena por demás, como su padre el rey. ¡Qué bien deben de pasarlo juntos en la intimidad familiar! ¡Cómo deben comprenderse padre e hija! ¿No los imagina fuera de las cámaras?
-¿Por qué nos dejas hija?
-C´est l´amour, c´est l´amour, papá.
-¿De verdad estás enamorada, Elenita?
-Je le crois, je le crois.
-Pues a vir con Marichalar, y que tengas suerte.
-¿Por qué me deseas suerte?
-¿Qué más puedo desear a lo que más quiero de este mundo?
-No sigas papá, que no me caso.
-Si yo fuera a vivir más que tu, hija, bien que te lo aconsejaba, pero como no es así, haz lo que debes. A ver si tu hermano sigue tus pasos y se fija en otra otra Marichalar.
-¡Qué cosas tienes, papi!
¿Tiene alguna hermana tu novio, Elena?
-No, papá, no tiene hermanas.
-Pero, ¿qué piensa Felipe con 28 años? ¿no se da cuenta de que es él y no tú quien debía casarse el próximo sábado?
-O los dos, papá.
-Si es que su descendencia es necesaria a la monarquía. ¿No ve que su descendencia es necesaria a la monarquía? ¿No lo comprende? Que son 28 años los que ha cumplido.
-Un príncipe tiene derecho a pensar y a elegir como los demás. ¿Qué hiciste tú?
-No me tires de la lengua, hija, y deja el pasado en paz.
-Ah, ah, pues Felipe si no es para casado que gobierne solo. ¿Acaso sería el primero?
-Calla, hija, calla. Pensemos en tu boda, que lo que creo es que no quieres que tu hermano se case.
-¿Y por qué voy a querer que no se case?
-Tú has pensado que así, ¿quién sabe?, algún día tus hijos podrían ser Reyes.
-No lo quiera Dios. No les deseo a mis hijos tanta vigilancia.
¡Pero, niña! Ahora me sales por esas.
-No debo ocultarlo por más tiempo: ser rey es un tostón: reconócelo. ¿Quien te compensa, dime, de tantos sinsabores? ¿qué vida es la tuya, que no puede salir solo a pasear? ¿qué tiempo estás con tu mujer solo con ella y nada más que con ella dime.
Así que mis hijos no quieran Dios que tengan que ser Reyes. Otros que no lo sepan, bien. Pero yo, que he vivido toda mi vida viendo tus constantes tensiones y nerviosismos, hombre. ¿Tte acuerdas de aquella noche del 23 F? Solo por no repetidrla.
Es que mira la historia de tu familia: ¿Cómo vivía tu padre? ¿Cómo acabó tu abuelo? ¿Y tu tatarabuela Isabel? ¿eh? Mira la historia, todos huyendo al final. Y aún quieres que mis hijos… No, papá, te devuelvo el obsequio.
El rey, pensativo, se limitó a abrazar a su hija.
Francisco Tomás Ortuño
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