Don Miguel.
9 Julio 2025 Ntra. Sra. de la Paz 190 – 175
Santana, miércoles, sin novedad. Son las 9´56 en mi reloj cuentapasos. Mamá acaba de subir en la silla sube-escaleras con Lina. Yo desayuné, estuve en la puerta tomando el fresco, y ahora escribo en el comedor.
Ayer estuvo Pascual con nosotros haciendo faenas de campo y de cocina. Por la tarde Lina subió al convento a las siete a oír Misa trayéndonos recuerdos de Pepe -marido de “ma cousine” Emilia-, de Consuelo -esposa de Martín Ortega- y otros amigos.
Quede constancia que yo bajé y subí a la piscina sin ayudas, estuve en el cuarto trastero y anduve por las terrazas como si no contara 92 más 10. Mamá desayuna su primer desayuno en la puerta. Me temo que, por poco tiempo, ya que Lina dice que caen gotas.
Hasta mañana, que Dios mediante será un día más. Yo te cuento cosas de otrora:
25 marzo 1009, Murcia, miércoles, día primaveral. Vengo de la calle. He ido a la consulta de don Miguel a que me extienda una receta. De paso me ha mirado la garganta y me ha mandado un jarabe. La tengo irritada y me molesta cuando hablo.
Entre don Miguel y la farmacia, no tenemos problemas con los medicamentos: si falta algo, la farmacia me lo da y lo apunta a mi nombre; luego vas al médico y te receta lo que antes te has llevado de la farmacia.
Es decir, que no sueles ir primero al médico a que te vea y te mandé lo que tengas que tomar de la farmacia; es al revés: primero la farmacia y después el médico a que te haga la receta que tú le dices.
Algo me dice que no es lo correcto, aunque resulte práctico. Algo falla en el sistema. Es algo así como ir a cazar al monte y que allí te preparen la pieza muerta para llevar a casa, sin tener que disparar. No sé. el ciclo de la enfermedad cambia.
Dame una caja, y la chica del establecimiento te da una caja y lo apunta a tu cuenta. Cuando juntas 5 o 6 productos, vas al médico y le dices: “Haga estas recetas que debo en la farmacia” y el médico las hace y tú te vas con ellas. ¿No ves tú algo raro en el procedimiento?
En la farmacia algo falla también. La boticaria no te despacha los medicamentos que pides; es una joven manceba que no es farmacéutica. ¿Qué función le queda a la licenciada en pastillas y jarabes? Si se queda en casa una semana, nadie la echa de menos.
En aquellos tiempos que tenía que preparar productos en la rebotica, a base de gramos y balanzas de precisión, era otra cosa; pero ahora, ¿qué hace la farmacéutica? Es que los centros o laboratorios que fabrican los productos lo hacen todo.
Luego visitan a los médicos y les dicen lo último para la tos, para el asma, la alergia o el corazón. En la cadena, como está montada, no como debiera ser. Sobra por lo menos un eslabón: el médico, la farmacia, o los dos.
Si el paciente fuera directamente al Centro que fabrica el producto y lo comprar allí como el que compra patatas en el mercado o pan en la panadería, ¿qué falta hacía ir a que te lo apunte en la farmacia una chica o ir al médico a que te extienda unas recetas?
Bromas aparte, he ido a ver a Chacón -don Miguel Blanco- y le he preguntado cómo lleva la viudez.
Muy mal, me ha respondido. No duermo, y si lo hago, hablo solo, creo que está conmigo como antes mi mujer. Mi hija me dice luego: “A medianoche hablaba fuerte”. Si la pareja encaja bien, como está mandado que encaje, romperse la media naranja, que se dice, debe ser la muerte anticipada.
En estos casos, debían de partir juntos. Amí me choca que haya tantos matrimonios que se separan para ir cada uno por su lado, o que se junten después en piruetas acrobáticas con otros compañeros. No había Unión sólida, fuerte, o se veía la unión como un juego.
Leí que hubo un tiempo en que moría el faraón o jefe y con él enterraban a la mujer. Tampoco eso, que cada uno debe dar cuenta de sus hechos a su debido tiempo y cuando Dios las pida. Pero que “ya no seguimos, tú con otra y yo a la fiesta” tampoco.
En don Miguel, viudo desde el verano pasado, veo un ejemplo de lo que debe ser: “Voy los domingos al Panteón y rezo a su lado”. Ese es el mejor regalo que puede hacerse en
tales circunstancias, que lo que Dios unió ni la muerte los separe.
Francisco Tomás Ortuño.
8 agosto 1984, miércoles, temprano. El 1984 será en la familia el año de Ana Tomás. Valiente Ana. Ha conseguido alcanzar el grado de Catedrática de lengua por la puerta grande de las oposiciones.
Por los años setenta y muchos consiguió despegarse del Magisterio con la Agregaduría; ahora habrá gozado lo indecible subiendo, al podio de los grandes, a lo más alto. Soberbia Ana,
Ana fue siempre estudiosa. De familia humilde, hizo Magisterio con grandes sacrificios económicos, por eso de que la chica vale. Y es que obtuvo el número uno en las Oposiciones. Vaya con la niña.
Años de enseñar en Escuelas y de prepararse para empresas mayores, se casa y no tiene hijos. Su entrega a los libros es total. En el fondo se siente obligada. Una luz que viene de muy dentro, la anima a seguir.
Ana encuentra su felicidad fuera del bullicio del mundanal ruido, de la sociedad estridente, Se satura de español, de literatura, por los cuatro costados y triunfa en dos Oposiciones,
Ana cuando le ofrecen caviar se ríe diciendo palabras que oyó en el campo siendo niña: “Prefiero gachamiga” oh “Me gustan las empanás”. Enhorabuena, Ana.
Francisco Tomás Ortuño
Las plantas.
El origen de las plantas se remonta a hace unos 500.000.000 de años, cuando surgieron en los océanos primitivos las primeras formas de vida vegetal.
Estas algas verdes unicelulares llamadas clorofilas fueron los antecesores de las plantas terrestres que hoy conocemos.
Algunas colonizaron tierra firme, se adaptaron a las condiciones cambiantes y desarrollaron raíces, tallos y hojas.
Los árboles, la madera, el césped, las algas y los arbustos son parte de este reino de la vida. Nos proporcionan alimentos, medicinas, madera, combustible y fibra.
Son la casa de multitud de seres vivientes. Producen el oxígeno que necesitamos para vivir, mantienen el suelo regular, la humedad, y contribuyen a la estabilidad del clima.
La mitad de los alimentos que consume la humanidad procede de tres especies de plantas: trigo, arroz y maíz.
Sin embargo, es crucial promover la diversificación de los cultivos para garantizar una seguridad alimentaria sostenible, afrontar desafíos futuros.
Más del 40 por 100 de las medicinas derivan de las plantas. Algunas se usan directamente y otras se someten a un complejo proceso de transformación química para convertirse en medicamentos eficaces.
Francisco Tomás Ortuño
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