El gato de tres patas.
30 Julio 2025 Santa Donatila 211 – 154
Santana, miércoles, sin novedad en casa gracias a Dios. Te cuento de mis recuerdos:
29 de marzo 2009, domingo, las 11 en los relojes que ayer eran las 10, ha habido cambio de hora, y todo por ahorrar energía, por levantarnos antes, con el sol, y acostarnos antes también. Tretas humanas para engañarnos.
Pero el sol sale igual que ayer, y la luna y las estrellas. El cuerpo, con su reloj biológico, es el más castigado. No comprende por qué se tiene que levantar antes o comer a otras horas. No comprende que si deja antes la cama aprovechan mejor la luz del Sol.
No sé lo que estás diciendo, dueño y señor de mi vida, aunque haré lo que tú mandes. Con todo, estos cambios me desconciertan. Yo soy tan natural como el sol, y me cuesta salir de mis costumbres.
Tú podrás decir que ahora son las once o las diez; como si dices que es de noche y hay que acostarse. Pero yo sigo mi marcha, que es la que tengo marcada en mi sangre desde que me conozco.
Es igual que si viajas en avión hacia el oeste: sales de Madrid a las cuatro de la tarde y llegas a Nueva York a las dos, o sea antes de salir. ¿Tú crees que a mí me vas a engañar? Tú dirás lo que quieras, pero yo sigo el reloj de mis entrañas, la hora de mi cuerpo, y allá te las entiendas tú con el juego de las horas que me llevas.
La tierra se divide en 360°, que divididos por 24 horas nos da 15° es una hora. Si vas hacia el este, como a Italia, Grecia o Israel, llevarás las horas de cara: las 12 aquí, luego las 12 y más allá las 12 otra vez como eran las 12 cuando salimos de España.
Y ahora que hemos llegado a Roma son las once. Juega el tiempo con el tiempo. Y al revés. si cruzas el Atlántico, sales a las 12 de España hacia América y si tardas dos horas en tu vuelo puedes estar allí a las diez de la mañana.
Hay que cambiar la hora otra vez. Es que no entiendo nada de lo que dices. Será una broma o que te quieres quedar conmigo. Mi reloj es más seguro, más firme: a la una es la una siempre y a las doce las doce. Tengo horas fijas para despertar y para acostarme.
Lo que me dices que os ocurre a vosotros es de locos. Ahora cambio la hora para ahorrar energía; ahora salgo a una hora de aquí y llegó antes a otro sitio. No me digas que no es de estar locos. No puedes entenderlo.
Aunque quizás lleves razón: lo natural es una cosa y lo artificial es otra. El sol, la tierra, el mar y los animales no saben de estos tejemanejes que nos llevamos entre manos los humanos. ¿No sería mejor hacerlo todo natural?
¿Que la una fuera la una aquí y en Japón, en todo el planeta? Como una casa: todos a dormir, todos a trabajar, o todos a levantarnos a la misma hora. ¿Qué hora es? Las 5. Y para todos las 5. No para nosotros las 5, que ayer eran las cuatro. Para otros las siete y para otros las diez de la mañana.
Francisco Tomás Ortuño
21 agosto 198, El domingo pasado subimos al convento. Lina y Ángel se encontraron un gato pequeño, asustado, huidizo. Era un gato especial: tenía solo tres patas. Daba pena verlo: daba saltos ridículos al no poder apoyar sus cuatro extremidades.
No sabemos cómo perdió la pata trasera el minino, pero tuvo que ser algún coche que se la cercenó. Lina le puso el nombre de Gris por el color de su pelo. Muchas caricias para Gris hoy en la casa.
Ángel le ha puesto una pata de palo pegada con esparadrapo, pero el animal no se encuentra bien y solo quiere quitársela. A lo mejor luego se acostumbra y le sirve de muleta. La intención ha sido buena, aunque no quiera apoyar el muñón improvisado en el suelo.
LINDA:
Linda, la perra, ya no le hace ni caso, pero al principio todo era ladrarle, sobre todo si lo acariciábamos delante de ella, lo que nos dice que hasta los perros sienten celos, porque está claro que lo de Linda eran celos.
Linda es una perra inteligente. Le falta solo hablar para expresar lo que quiere. Si vamos al pueblo, conoce la intención; si es la hora de dormir, baja sin rechistar a la cochera; si le mandas callar se calla; por la mañana te da los buenos días con saltos de júbilo; si te vas sin ella se queda quieta, mirando el camino hasta que volvemos.
Le falta hablar, como digo. Los perros son cariñosos y agradecidos, fieles al dueño hasta lo indecible; el gato, en cambio, no es del dueño, es de la casa. Pronto se hace a vivir en ella y conocer sus rincones.
No comprendo cómo hay personas que maltratan a un animal. No sentir compasión por este gato es carecer de sentimientos. Arrastrar toda la vida su desgracia debe ser más duro de lo que parece. ¿Sería lo ideal vivir sin matar?
Los animales son depredadores por naturaleza: el pez grande se come al chico. Nacen para morir por otros más fuertes. El instinto de conservación es grande y unos mueren para que otros vivan. Quizás el fuerte está llamado a subsistir.
La selección natural de la especie es así, y poco puede hacerse por cambiarla. Pero de ahí a matar por matar o hacer daño por hacer daño, medio un abismo. El hombre que mata a un animal por placer, se convierte en el más cruel de los animales.
Dije en alguna parte que la inteligencia fue el enemigo número uno de la creación. Hasta que el hombre vino al mundo la Tierra era un paraíso. Con el hombre todo cambió. ¿Fue la inteligencia la que provocó el caos más grande que cupo imaginar?
Desde que el hombre se vio en la tierra nada pudo descansar. Una conmoción sobrevino en todos los terrenos: los animales eran aniquilados; los árboles talados; y hasta la misma tierra sigue en peligro a causa de las bombas.
¿De dónde le viene al hombre esta afición por matar? ¿Será puro instinto? ¿Será que su naturaleza le arrastra inevitablemente a hacer daño? Misterio. ¿Vamos abocados a la destrucción del planeta, o, por el contrario, llegaremos a ese amor que nos impida hacer daño a nadie? Son dos extremos opuestos. A veces creo que lo uno, a veces creo lo contrario.
Francisco Tomás Ortuño
¿LO SABÍAS?:
La obra maestra de Auguste Rodin sigue inclinando a la reflexión:
¿Quién es? ¿En qué está pensando? ¿En qué se inspiró Auguste Rodin para crear El Pensador?
Sabemos que Rodin creó El Pensador en 1882 como parte de un conjunto escultórico inspirado en la obra del Infierno de Dante.
La pieza se llamó inicialmente El Poeta. Y a partir de 1888 se convirtió en una obra autónoma.
Hay ejemplares de El Pensador en diferentes países. Rodin vendió algunos a particulares.
La escultura original se encuentra en el Museo de Rodin en París.
Francisco Tomás Ortuño
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