El metro de Moscú.
15 Julio 2025 San Buenaventura Del Año: 196 días pasados – 169 días sin pasar.
Santana, martes, sin novedad en casa gracias a Dios. Te cuento:
16 agosto 1984:
Ocho de la mañana y nublado. Por estas fechas suele llover en Jumilla. Lina y Miguel duermen. Son los únicos que quedan en casa. Con la Feria. los demás viven fuera unos días.
Antes de subir he encendido la radio. Las noticias son escalofriantes: incendios en hoteles, incendios forestales en Valencia y en Galicia… ¡Cuánto loco suelto por el mundo! ¿Pero es que el mal no tiene remedio? ¿siempre será lo mismo?
Anoche nos visitó Juan el Practicante. Iba con un amigo de la infancia que vive en Ginebra (Suiza). Juan perdió a su mujer -Flora- hace 2 años. Por el pueblo se dice que se casa de nuevo. El hombre solo debe estar mal después de una vida acompañado.
Y Juan, con hijos casados, con hijos estudiando fuera, debe sentirse solo cuando termine de poner inyecciones. No me extrañaría que volviera a casarse. Sería una carta difícil. Si la mujer es buena, habría tenido suerte, porque de amores tardíos poco puede esperarse.
Solo un trato. eso es lo que sería, yo te pago y tú me acompañas. A la mujer de uno no habría mujer que la sustituyera. La unión primera, con la que tuvo hijos y sueños compartidos, no puede repetir.
Con Juan vino su amigo como digo. También setentoncillo. Un bigote bien arreglado y ropas juveniles. Es de Jumilla. Vivió también por la calle del Calvario, como nosotros. Por circunstancias de la guerra se marchó a Suiza y vive por allá cerca de media vida.
Las personas se hacen en los primeros años. Luego se vive de esa factura como de las rentas. Lo que uno es de pequeño lo será siempre. Lo que uno quiere entonces, le dominará de mayor. El inmigrante vive desterrado, desenraizado, trasplantado.
Es como ese segundo matrimonio de que hablaba antes: cuando se vuelve al lugar que nos vio nacer, nos sentimos como vueltos a nuestro punto natural. Lo demás es postizo. Se creerá que no se ha vivido, que se ha tirado tiempo, que se han perdido años.
Cuando mejor se comprenderá esto es cuando se vuelve del extranjero tras muchos años de ausencia. ¡Cuántos recuerdos y cuántas lágrimas adivino en este hombre!
Francisco Tomás Ortuño
El metro de Moscú:
Es uno de los más grandes y destacados del mundo, por su belleza, arquitectura y decoración. Convierten el subterráneo en una auténtica galería de arte. Se inauguró en 1935 y se ha ganado el nombre de Palacio Subterráneo.
Son unos 300 km de recorrido y casi 200 estaciones que muestran un trocito de historia con diferentes estilos y una decoración particular. Todas espectaculares por su natural arquitectura, lámparas de araña, mármoles, mosaicos y estatuas forman parte de la decoración de las galerías. Hasta 44 de las 196 estaciones son patrimonio cultural.
Francisco Tomás Ortuño
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