Veo prisa en ellos.
19 Julio 2025 San Macedonio 200 – 165 Sol: de 7 a 21´40 Luna: de 1´40 a 16´40
Santana, sábado, las ocho y sin novedad en casa. Te cuento cosas de otros años:
19 agosto 1984, domingo, día de resaca para muchos por la fiesta del vino y el lío de las carrozas de ayer. La calle del Calvario se vio más concurrida que jamás de los jamases. Resulta que el desfile empieza allí, desde la calle de las Cruces a la Avenida de Murcia.
Como quien dice, toda la calle a rebosar de gente joven, ataviada con refajos y trajes camperos, de tractores adornados con uvas de la tierra, de mayores en las puertas sentados en espera del desfile, de movimiento y risas ofreciendo botas, porrones, pipas y vasos de vino.
Todo un cuadro romano en honor al dios Baco. Una bacanal. Cada carroza -y hubo más de 70- era un mundo de juventud, un trabajo aparte, días de preparar su obra. Diez, veinte, treinta jóvenes ataviados con bellos trajes, bandas de música.
Vino a rebosar en toneles o cubas. Embutidos y pan para ofrecer. Cantos, bailes, y un dar constante a cuantos miran o pasan cerca. Por eso digo que hoy es día de resaca para muchos. La fiesta de ayer es grandiosa, alegre, fenomenal. Atrae a mucha gente de fuera y es para recordarse.
Pero tiene su parte negativa o peligrosa: las borracheras que se derivan de ella, con sus consecuencias. Insisto en la necesidad de que se vigile mucho, que se controle por mayores y autoridades: Servicio médico para atender posibles casos de mareos, lipotimias, o caídas desafortunadas.
Los padres de Cervantes han estado aquí. Su hijo pasa unos días con nosotros. Vino de Murcia con Francisco Amós. Veo prisa en ellos. Llegan y quieren irse. José María padece de la misma enfermedad, Amós lo mismo. No reposan, van de un lado para otro.
Apenas han llegado y ya están diciendo que se van. No conocen los encantos del reposo, la felicidad de ver pasar el tiempo sin prisa oyendo el rumor del monte, viendo desde el mismo sitio salir el sol y esconderse por la tarde.
El padre de Paco, amigo de Francisco Amós, es Policía Secreta. Va a los bingos y a los actos públicos de paisano. Nadie repara en él como tal policía. Creo que en estas personas hay varios disfraces superpuestos. Si te descuidas te llama al orden o te empapelan.
Pero no vienen mal estas personas. Son las que de verdad proporcionan seguridad en la sociedad. Con el miedo a que nos vigilen, no obramos mal muchas veces. “El miedo guarda la viña”, dice el refrán. Son algo así estas personas como la propia conciencia: “No la hagas y no la temas”.
Policías de paisano repartidos por calles y plazas, bingos, espectáculos y reuniones de todo tipo. Muchos policías que cuiden del orden en silencio, pero con firmeza, sacando fuera de la circulación a aquellos que estropeen la buena marcha, puede ser la solución a otros problemas que existen.
El padre de Paco, amigo de Francisco Amós, es Policía Secreta. Va a los bingos y a los actos públicos, de paisano. Nadie espera en él como tal policía. Creo que en estas personas hay varios disfraces superpuestos. Por si fuera poco la ropa, añaden el cargo. Si te descuidas te llaman al orden o te empapelan.
Pero no vienen mal estas personas. Son las que de verdad proporcionan seguridad en la sociedad. Con el miedo a que nos vigilen, no obramos mal. Muchas veces “el miedo guarda la viña”, dice el refrán. Son algo así estas personas como la propia conciencia: “No la hagas y no la temas”.
Policías de paisano, repartidos por calles y plazas, bingos, espectáculos y reuniones de todo tipo, muchos policías que cuiden del orden en silencio, pero con firmeza, sacando fuera de circulación aquellos elementos que entorpecen la buena marcha, la armonía social, puede ser la solución de muchos problemas que existen de orden público.
Hoy no hay miedo, no hay respeto, no hay tranquilidad. Elementos subversivos alteran la paz de muchas formas. En las carreteras, en la calle, en las viviendas. Con muchos policías disfrazados de paisano, sería otra cosa.
Miedo a que salgan de entre las personas presentes un Guardia y nos coja. Bienvenidos guardias secretos, multiplicaos, por favor, y actuad firmes por el bien de los que amamos la paz. Comprendo perfectamente a quien dice: ” Deseo una casa en el monte y un buen libro”. Esa calma de espíritu es síntoma de salud. No poder descansar, como ocurre a tantos, es tener los nervios alterados.
Francisco Tomás Ortuño.
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