Baal Shem Tov.
1Agosto 2025 San Alfonso 213 – 152
Santana, viernes, las ocho, sin novedad en casa, gracias a Dios. Te cuento cosas que pensé el día:
8 septiembre 2008: Lunes a las once, en el comedor. Ayer, por lo visto, fue un día de traslados en las iglesias. Me explico:
Mi sobrino David Tomás, de Totana fue a Valentín. En televisión vimos pancartas de los vecinos del pueblo pidiendo al señor Obispo que no se fuera su párroco.
Y en la iglesia del Salvador de Jumilla, don Antonio, que lleva once años allí, se despedía de sus feligreses.
No es mala medida, que en unos años se puede hacer mucho bien, sin adocenarse en el cargo y vuelta a empezar. Lo que se lleva, se deja, y a otra cosa mariposa. Cada cual entrega lo que tiene y a descargar en otro puerto.
No es bueno, además, en los sacerdotes, amigarse mucho con las personas. ¿Será por eso que los cambian? Conocer los asuntos de las casas mejor que los que viven en ella, no me parece justo. Un consejo a la pareja me parece bien; pero escuchar un día y otro, puede acabar en amistades peligrosas. Once años en la misma iglesia me parece demasiado.
Con los frailes, creo que sería prudente la misma medida: un tiempo y a cambiar.
En el convento de Santa Ana hemos visto la despedida del fraile Paco estos días. No deben apegarse demasiado a las personas y a los lugares. .
Cuatro frailes viviendo años solos en un convento, me parece mal. Mejor renovarse, conocer a otros frailes y otros sitios donde llevar el mensaje de Jesucristo. Nunca ataduras terrenales, que, si se deben a Dios por una promesa sacramental, que nada se los impida.
A las monjas debe ocurrirles lo mismo. ¿Acaso no habrá sus rencillas en el convento? ¿Va a estar este exento de envidias, de soberbias, de lujuria, dentro de sus rejas? El demonio sabrá que puede encontrar víctimas en los hábitos monjiles, y a veces hasta con más fogosidad de la necesaria.
No sé si el cuerpo de la Guardia Civil sigue esta costumbre. Antes la había. ¿No hay un peligro de hacer amistades con ciertas personas que atenten como es debido asuntos terrenales? A sacudirse el polvo, pues, de los trajes y a destinos nuevos, a cuarteles que esperan con el olor aún de los que dejaron la casa.
¿No sería conveniente en política dejar el cargo cada dos o tres años los Presidentes y cuantos fueron nombrados por él, como personas de confianza? ¡Fuera de sus poltronas y a renovarse toca! Nada que pueda almacenar polvo es bueno de mantener.
¿Qué me dices de los Profesores? Yo sé de Maestros que no saben música y condenan a un pueblo a que no tenga música mientras que dure su ejercicio docente, que puede ser treinta o más años.
Don Antonio, párroco hasta ayer de la Iglesia del Salvador, habla muy bien. Cada vez que he oído Misa allí, me ha encantado su homilía o explicación a los fieles del Evangelio. Es otro damasceno, al que llamaron “boca de oro” sus contemporáneos.
Fogoso orador sagrado. En su homilía, dijo que siente pena por lo que ve en la sociedad actual: falta de corrección fraterna. Los padres no reprenden a sus hijos; los maestros se inhiben ante sus alumnos; los que debieran corregir, no lo hacen.
Y así, los unos por los otros, el mal anda suelto. “Hasta las jóvenes abortan y no conocen al padre de la criatura que les va a nacer”. Muy bien, don Antonio; pero que muy bien su delación. ¿Será por eso que las mujeres que van a Misa todos los días a su parroquia no quieren que se vaya? ¿Será por eso, justo por eso, don Antonio, que debe irse a otro lugar?
Francisco Tomás Ortuño
PARA PENSAR:
Todo ser humano es libre, si su libertad no atenta a la de los demás.
PREGÚNTATE A TI MISMO:
Cuando Red Vitsjak de Vorki estaba recién casado, su esposa no hacía más que quejarse de él. Red Vitsjak decidió soportar esta situación en silencio.
Cuando vio que ella trataba a la servidumbre de la misma manera, acudió a su maestro David de Leroy en busca de consejo.
David de Leroy le escuchó y le dijo: “¿Por qué me preguntas a mí? Pregúntatelo a ti mismo”.
Red Vistjak quedó confundido por la respuesta de su maestro. Sabía que éste intentaba enseñarle algo, pero no estaba seguro de lo que era.
Entonces se acordó de una enseñanza del Baal Shem Tov: “Si tus siervos te dan quebraderos de cabeza es porque has obrado de manera incorrecta”. “Si tu esposa te maldice es porque no has dominado tu lengua”. “Si tus hijos te preocupan es por obsesionarte en pensar cosas absurdas”.
Sí alineas estas tres cosas con la piedad, si tus pensamientos, palabras y obras, las tres prendas del alma, son santos y santificadores, toda esa aflicción se transformará en alegría. De repente, Red Vitsjak entendió lo que su maestro le estaba diciendo: “Si quería mejorar la situación de los demás, debería empezar por sí mismo”.
Francisco Tomás Ortuño
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