In illo tempore.

17 Agosto 2º25 Santa Beatriz de Silva, fundadora de las Concepcionistas

     Santana, domingo y sin novedad por aquí, que por allí, de todo lo que busques hallarás.

Te cuento cosas que ocurrieron in illo tempore, allá por los ochenta:

  

   17 septiembre 1984.- En Murcia y lunes, primer día de clase con niños en los colegios. Para mí, más que día de niños ha sido día de madres. Diez, cien, mil madres queriendo colarse, para colocar a sus hijos. Explicaciones, van explicaciones vienen:

    - ¿Qué curso? ¿De dónde viene? Dígame su nombre. Vuelva usted mañana…

   Una gitana me lleva de cabeza, y el caso es que habla de su nieto.

     -¿Ha visto usted al director del otro colegio?, le digo.

    -Un día lo mato, me responde; porque eso de que los gitanos no puedan ir allí, viviendo en la misma puerta …

   La gitana es brava y mal hablada. Un día la tuvo con don Jesús, porque no dejó a su nieta que entrara tarde. Se saltó al Conserje:

   -“Señora, señora, ¿a dónde va usted?”.

   -¡Qué señora ni que cuernos! Voy a hablar con el maestro de mi nieta. Y vaya si fue. Y puso el grito en el cielo. Don Jesús luego decía que se llevaran de su clase a la gitana. Y es que el problema de los payos y los gitanos está latente.  Personas todas, pero distintas.

   Un día vino a verme un amigo con su coche, que dejó en la puerta del Colegio. Cuando se  iba, vio que estaba entre otros dos y que no podía salir. En esto que se arma una trifulca de gitanos que no quieras saber.

   Yo no había visto nada igual: insultos, voces, tortas… sobre todo tortas del gitano a la gitana, patadas en el trasero… La gente que pasaba no sabía qué hacer. Mi amigo esperaba poder sacar su coche. Barullo, gente que se para a mirar, más gitanos que se acercan…

  - ¿Es suyo este coche?, preguntaba mi amigo temeroso.

  -¿Qué dices tú?, le contesta amenazante un gigantón de patillas largas y bigote grande.

 - Nada, nada, no decía nada…

   Nos fuimos del tropel a tomar una cerveza. A la vuelta estaba el terreno despejado. Ni había coches que impidieran sacar el de mi amigo, ni había gitanos, ni había nadie.

     Mi amigo Joaquín ha escrito este verano 300 folios para nuestro libro.  Ha cumplido bien. Ahí están “La Orientación escolar y el Departamento de orientación”. Con los que yo aporto, quedará una obra interesante.

   ¿Será posible que llegue a editarse un día? ¿Y por qué no? ¿Qué editorial lo compraría y por cuánto? Una experiencia nueva que tiene visos de realizarse. El libro informa a los padres cuestiones relacionadas con el colegio de sus hijos.

   Algo así como “El médico en casa” trasladado a otro terreno. Las Asociaciones de Padres o APAS pueden responder bien a nuestra oferta, y eso ya puede ser un aliciente para cualquier Editorial.

                                                                                                          

Francisco Tomás Ortuño

 

 

   18 septiembre 1984: A don Silvestre del Amor se le prepara una fiesta en el barrio de San Antolín, por sus Bodas de Plata como sacerdote. Don Silvestre es una figura importante aquí. Los curas como él, se convierten en confesores y directores espirituales o consejeros de muchas gentes y hogares.

   Mujeres que preguntan y hombres que piden luz a sus problemas. Ellos solos, los curas, saben de consultas íntimas y de situaciones límite. Luego estas personas seguirán o no sus consejos, pero lo más importante es, quizás, servir de saco donde cada uno descargue sus preocupaciones.

   Continuará.                                                                                  


Francisco Tomás Ortuño.

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