"¡La hora, fuera, hay que partir".

 22 Agosto 2025 Santa Rosa de Lima


   Santana, viernes y sin novedad en la casa, gracias a Dios. Ana Isabel y Francis, como dos ángeles, cuidan de mamá, y yo los veo y, asombrado, me digo: “Son casi, casi, casi, como Lina”, en el trato y en los servicios. Te cuento de atrás:

 

   24 septiembre 1984.- A Serafina se le anticipa la fecha de jubilarse. ¿Qué piensa Serafina hoy? ¿Habrá encajado bien la noticia? Ha venido al Colegio una compañera nombrada por la Dirección Provincial, de Apoyo hasta noviembre en que ella se jubila.

   Desde entonces, Serafina a casa y la nueva profesora a ocupar su puesto. Por el bien de los niños les he propuesto a las dos adelantar el cambio que se habrá de producir más tarde. Y se ha acordado que sea el próximo lunes, día primero de octubre.

   A Pepe Barceló la jubilación le asusta. Me lo dijo el otro día. El tiempo implacable pasa como los granos de arena de un reloj. Distraídos no reparamos en la tragedia nuestra de cada día, pero es así.

   Y cuando llega, cuando nos dicen que es la hora, cuando nos tocan la campana, un sobresalto nos conmueve. ¿A quién no le asusta la jubilación? Y es que mientras que se trabaja creemos que no va a llegar, que eso de la jubilación no va con nosotros.

   Queremos escondernos para que no nos advierta, pero todo es inútil. Cuando termina de caer ese pequeñísimo grano que marca el final, un campanazo a nuestro lado nos dice sin piedad: “¡La hora, fuera, hay que partir!”.


  La maestra, finucha, llegó temprano. Serafina estaba con los niños cuando subí a decírselo. El campanazo lo recibió con aparente calma. Ese aviso es de ella sola. Como su vida. Habrá pensado mucho en él y he sido yo, precisamente, el encargado de propinárselo esta mañana.


   “No sé si la noticia que te voy a dar es buena o mala para ti, Serafina. Perdona, son gajes del oficio”. Yo he sido el instrumento de recordarte que la edad del cambio ha llegado. Y ahora, después de unas horas, no sé cómo te sientes.


   Quisiera consolarte, quisiera hacerte olvidar, pero sé que es muy difícil. Mira, he hablado con Salvador Ortiz, compañero nuestro, “¿Cómo te encuentras, Salvador?, le he preguntado. Y me ha contestado que encantado de la vida.

   Eso quisiera que dijeras tú, Serafina, a la vuelta de unos meses, cuando la polvareda del campanazo inmisericorde haya pasado, cuando las aguas vuelvan a discurrir serenas.

 

   Los alumnos de prácticas se han presentado hoy en el Colegio. Hemos hablado en mi despacho. Les he mostrado las clases. Se hicieron amigos pronto de los amables profesores. Luego volvimos a reunirnos. Estaban encantados del recibimiento. Hasta diciembre seguirán con nosotros.

                                                                                             

Francisco Tomás Ortuño

 

   ¿LO SABÍAS?

 

   Los profetas bíblicos especularon sobre el lugar en el que Dios realizaría el juicio final: Joel anunció que sería en un Valle llamado de Josafat, mientras que Zacarías optó por el Monte de los Olivos.

   Un peregrino de Burdeos, del siglo IV, recogió la solución armonizadora, como el Valle de Cedrón en Jerusalén.

   Esto explica la propagación de comentarios de todas las tradiciones religiosas por sus laderas. Los que están enterrados allí esperan ser los primeros en ser juzgados en el juicio final.

   Sin embargo, ya había tumbas en ese lugar muchos años antes de que escribieran estos dos profetas. Algunas son estructuras muy interesantes.  Inevitablemente han recibido nombres populares que han cambiado a lo largo de los siglos y que en la mayoría de los casos tienen poco que ver con la realidad.

   Tres monumentos independientes excavados en la roca atraen la mirada desde la carretera que bordea el ángulo sureste del monumento de Absalón, la tumba de Zacarías y la tumba de la hija del faraón.

                                                                                        

Francisco Tomás Ortuño

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cine de Medianoche.

El expolio de la bodega.

No quiero irme.